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El día de la madre y los cambios que vienen

 

Vivimos malos tiempos para la maternidad. Y eso tiene que cambiar.

Malos para quienes desean ser madres, duros para quienes lo son, durísimos para las abuelas que atravesaron una biografía repleta de esfuerzos y que al fin se les requiere de nuevo, no sólo el cuidado de los pequeños sino, en tantas ocasiones, el reparto de su exigua pensión para ayudar a pasar el mes a los más jóvenes, miles de ellos en paro o con trabajos tan precarios que difícilmente pueden cubrir sus gastos más elementales.

¿Cómo ser madre en mitad de una sociedad austericida que expulsa a las mujeres del mercado laboral o que las conduce a la economía sumergida, a la precariedad, a la pobreza?  ¿Cómo afrontar la maternidad cuando a las mujeres se  las retribuye por debajo del salario de los hombres por trabajos iguales y se deja en sus manos las tareas del cuidado?  ¿De qué madres, de qué maternidad estamos hablando en este Dia de la Madre de 2015?

El quid de la pertinaz desigualdad ¿dónde reside?

Ser madre dejó de ser una obligación incuestionable cuando este país salió de la dictadura y la maternidad pasó a convertirse en una opción cuando se reconocieron sus derechos sobre su cuerpo y su sexualidad. Hubo un salto cualitativo cuando se aceptó socialmente que  ser mujer y ser madre son  asuntos diferentes. Aquello de “la mujer, la pata quebrada y en casa” que sirvió de base para las políticas franquistas, se vio diluido con el paso de las décadas, por la necesidad del sistema de incorporar  a las mujeres al mercado asalariado y por la propia movilización de quienes reclaman presencia en los espacios públicos e independencia económica para su propia vida.

Libres e iguales, dijeron las mujeres. Libres e iguales. Y durante décadas, desde las organizaciones de mujeres, también desde las instituciones internacionales, con la ONU a la cabeza, se ha hecho un esfuerzo ingente por mejorar la situación de las mujeres, de las niñas, de las ancianas. Su acceso al trabajo, a la sanidad, a la educación. Pero, siempre hay un pero. Nunca es bastante el esfuerzo desatado ni las altas tasas de éxito en los estudios conquistados por las mujeres rompen las diferencias de género. Desde la mañana a la noche, desde la infancia a la ancianidad, las mujeres en estas décadas de cambio, han afrontado el reto de ser iguales sin que desde las políticas públicas se volviera la mirada a repartir las múltiples tareas que ellas han seguido haciendo dentro  de sus casas: cuidando a los suyos, perdiendo opciones laborales o aceptando trabajos precarios que al cabo de las décadas las convierten a ellas mismas en personas dependientes, con pensiones paupérrimas.

Para que la igualdad sea efectiva hay  que dar un giro de 180º; se trata de hacer visible el papel de las mujeres, no para repetir una relamida e interesada loa a su  eterna abnegación  si no para Hay que ponerle fin empezar a considerar que lo que llamamos doméstico, que las tareas de cuidados, son una parte intrínseca de nuestra organización económica y social que debe cuantificarse y que es susceptible de cambiar nuestras maneras de relacionarnos. La maternidad no puede ser el freno a la independencia económica de las mujeres ni un parapeto frente a su  carrera profesional, la maternidad no puede ser el inicio de un camino hacia la precariedad y la pobreza para tantas.

Por sentido común, la maternidad  y los cuidados deben estar en el centro de nuestra economía de la misma manera que están   en el centro de nuestras vidas. De las vidas de las mujeres y de la vida de los hombres, como madres y como padres.  los hombres se les regatea, se les usurpa el  ejercicio de la paternidad responsable, se les aleja del hogar y de la crianza, se les ahuyenta de las tareas del cuidado de su gente con horarios imposibles, horarios inacabables y sin derechos ni permisos de paternidad en igualdad de condiciones.

 Empecemos a tomar medidas desde abajo para apoyar la igualdad y la equidad entre hombres y mujeres. Se trata de implementar horarios laborales compatibles con la vida y los cuidados. Se trata de generar servicios públicos que además de crear puestos de trabajo, ayuden a los hombres y a las mujeres en el cuidado de los más pequeños, se trata de tomar medidas tan  sencillas  como la equiparación efectiva de permisos y prestaciones  de paternidad y maternidad.  La sociedad saldrá ganando y la igualdad habrá dado un salto cualitativo cuando los hombres puedan ocuparse también del cuidado de la gente a la que quieren. Ser madre, como ser padre, será un ejercicio real de co-rresponsabilidad que ponga los cuidados en el centro de nuestra existencia.  El lugar en el que, en realidad, están.

Femen. El cuerpo, el primer poder

LP,Otoño, nº 80: Femen

Revista Libre Pensamiento, Otoño, 2014, nº 80  http://librepensamiento.org/

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Madres robadas, bebés secuestrados

El robo de bebés es un delito de lesa humanidad, de profundo calado, que afecta, a la vida de varias generaciones vivas, a nuestra memoria del pasado y del presente, a las políticas de género y de exaltación de la maternidad obligatoria, a la exclusión de las mujeres de su propio cuerpo. Evidencia la mezquina apariencia de democracia que sucedió al dictador y en la que se tapan los crímenes y avalan las redes de tráfico de bebés. El Estado sigue cerrando la puerta a la Justicia que reclaman las madres que fueron robadas.

Publicado el 7 de enero de 2015 3n Pikara Magazine

Hay varios cientos de miles de personas en este país—cantidad sin cuantificar oficialmente, dado el silencio, las negativas y continuas puertas cerradas con las que se responde en archivos, cementerios, clínicas y juzgados – que desconocen que fueron secuestradas al poco de nacer y dadas en adopción. Hay varios cientos de miles que constan como hijas e hijos biológicos de madres que no lo son, tras un trasiego de habitaciones, de simulacros de parto y de documentos. Hay decenas de miles de mujeres a quienes les robaron sus bebés nada más parirlos, en las clínicas y en los hospitales públicos y privados, tras decirles que habían muerto, sin mostrarles siquiera su cadáver.

El secuestro de bebés fue parte de una política diseñada para erradicar la oposición al fascismo desde dentro de las familias y para domesticar a las mujeres desmandadas

Algunas eran presas, otras jóvenes solteras con escasos recursos, otras casadas, madres de otros hijos e hijas, algunas asalariadas, otras, amas de casa; todas, mujeres a las que les arrebataron sus bebés, desde las instituciones del Estado y desde clínicas y centros sanitarios y religiosos.

El robo de bebés es un delito de lesa Humanidad que no prescribe.

Se contabilizan 2000 demandas ante los Tribunales de Justicia españoles, muchas de ellas archivadas y otras miles que no han sido aceptadas a trámite, ya que los juzgados consideran que carecen de documentación que les acredite. A las madres, a las hermanas, a los padres y hermanos que buscan les cierran las puertas en archivos de parroquias, clínicas, maternidades  y hospitales. Un manto de silencio cómplice cubre a médicos, funcionarios y sanitarios, comadronas, monjas y curas, profesionales de la más diversa índole, incluidos los encargados de enterramientos, notarios y/o abogados. Hay un cálculo aproximado de más de 300 000 madres robadas, o sea, 300 000 personas que fueron secuestradas al nacer y que desconocen que fueron dados en adopción contra la voluntad de su madre biológica y desconocen su verdadera filiación. La querella argentina contra el franquismo aceptó a trámite la denuncia de algunos médicos y en este momento, sobre un ginecólogo de Cádiz, ya jubilado, pesa una orden de detención, la misma que pesa sobre  Martin Villa y otros 19 responsables de la dictadura. Por primera vez, la Justicia señala a un culpable y reclama su detención.

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Vientres robados ¿Dónde están las feministas?

Publicado por Asamblea Feminista de Madrid

Como ninguna otra causa, el robo de bebés ejemplifica el anonadante desprecio de la dictadura hacia las mujeres —y de entre ellas a las disidentes y a las indefensas.

Mil veces negadas, desposeídas del derecho al propio cuerpo, del derecho incluso a la maternidad. Durante décadas, miles de mujeres en el Estado español sufrieron el secuestro de sus bebés y su dolor, su lucha, su búsqueda quedaron reiteradamente desoídas, negadas, silenciadas, y como mucho, arrumbadas en las páginas de sucesos o como material de programas televisivos de mucha audiencia y escasas consecuencias. Les arrebataron los bebés que parieron –en las cárceles de Franco, en maternidades del Patronato de la Mujer, en clínicas públicas y privadas—y durante décadas les han dado una y otra vez con la puerta en las narices en hospitales, maternidades, parroquias, orfanatos, juzgados. Hasta hace apenas unos años, ningún juzgado admitía a trámite las denuncias de quienes podían y se atrevían a llegar a tan altas instancias. Ahora, una de las querellantes ha logrado que sea la Justicia argentina la que tome partido. Y por primera vez en la historia de la lucha de las mujeres robadas –de las familias—la Justicia internacional reclama la detención de un médico ginecólogo, actualmente jubilado, de La Línea de la Concepción, Cádiz que fue denunciado por Flor Díaz, presidenta de la asociación SOS Bebes robado Euskadi, que busca a su hermano nacido en La Línea, en el Hospital Municipal en 1967. Es un paso, un pequeño y esencial paso hacia el reconocimiento de la lucha de estas mujeres, tan próximas a la historia de todas.

En la Puerta del Sol, el 8 de diciembre de 2014.

En la Puerta del Sol, el 8 de diciembre de 2014.


He conocido a mujeres que pasaron por el Patronato de Protección a la Mujer, por las Adoratrices, por Peña Grande, a presas comunistas que fueron testigos y víctimas de los robos, a nietas de rojas a las que –sin ir más lejos—el prestigioso ginecólogo del OPUS Botella Llusià les robó su bebé, a jóvenes activistas, amigas mías, que han descubierto que sus papeles de adopción son un cúmulo de falsedades y a mujeres que parieron en los años setenta y buscan entre la paciencia y la desesperación que alguien comience a responder el paradero del niño o niña que dieron a luz. ¿Podemos vivir por más tiempo ajenas a tantos y tan brutales delitos? ¿Nos concierne a todas lo que a ellas les ocurre?

¿Puede el movimiento feminista mantenerse al margen de esta lucha? Continuar leyendo »

Contra la impunidad del franquismo, las víctimas en el Congreso de los Diputados

El pasado martes, 9 de diciembre, ni el PSOE ni el PP apoyaron ni organizaron ni facilitaron la presencia de las victimas del franquismo en el Congreso de los Diputados, tampoco estaba alli UPyD. Sin embargo, con el apoyo de los grupos parlamentarios  de la izquierda plural, del Grupo Vasco,  de diputados del Grupo Mixto, alli estuvimos, denunciando una vez mas que los culpables de delitos de lesa Humanidad deben dar cuenta de sus crimenes, reclamando al Gobierno español que ponga fin a la impunidad del franquismo, afirmando,que las victimas, sus hijxs, sus nietxs, no se rinden.

Imagen de previsualización de YouTube

Un médico, dos policias acusados de tortura, diecinueve responsables de gobiernos franquistas son reclamados por la Justicia internacional, tras la querella abierta en Argentina. Una vez mas, el gobierno español hace oidos sordos a las reclamaciones de las mas altas instancias internacionales  que denuncian su pasividad, por ende, su complicidad,  con aquellos crimenes. La pagina oficial de victimas del franquismo tiene pendiente su apertura. Pero, a pesar de todas las barricadas interpuestas por los herederos de las dictadura, del atado y bien atado durante decadas, miles de personas y cientos de asociaciones han reunido fuerzas, testimonios y documentación suficiente para que la verdad ocupe su lugar en la sociedad, en la politica y en la Historia españolas. La Coordinadora Estatal de Asociaciones de la Querella Argentina ha logrado un gran paso adelante. La Justicia internacional ha intervenido a través de la Justicia argentina. En la sala Perez Llorca del Congreso de los Diputados, representantes de las más diversas asociaciones de lucha contra el franquismo y de víctimas, del exilio, de las cárceles, de las instituciones para reclusión de lxs menores, de las asociaciones de bebés robados, respiraban un aire de esperanza.

Tal vez, hoy mas que nunca, estemos cerca de lograr lo elemental en una democracia: la condena oficial de la tirania, de la dictadura, del franquismo y el reconocimiento de sus millones de víctimas. Mas cerca de la verdad, de la Justicia y de la reparación. Como recordó en la sala Elsa Osaba, representante del colectivo de victimas del exilio y deportación, “hemos de lograr el Nunca Mas, consigna que por primera vez gritaron los españoles supervivientes en Mauthausen”.

Mas Informacion sobre la querella

La niña y el lobo, de Amparo Sánchez

cartel La nin_a y el lobo AlicanteAyer, 23 de septiembre, Amparo Sánchez presentó en el Clan Cabaret, de  Alacant, de la mano de l’Aparadora, su libro La niña y el lobo.

Este es el texto que escribi para su presentación:

Dice l’Aparadora que el libro le ha encantado y que a ella le fascina, como a Amparo, reinventarse cada día, porque la vida nos espera llena de sorpresas cuando abrimos la caja de los tesoros que llevamos dentro y nos vestimos con ellos para atravesar el amor, el miedo y el dolor que nos va saliendo al camino. La niña la necesitamos siempre, para jugar, para seguir creciendo, para no perder la curiosidad y las ganas de ir más allá de los límites que nos han marcado. Y necesitamos a la adulta, que cuide de la niña y la agarre bien fuerte de la mano cuando el miedo aprieta.

Al lobo se le puede mirar de muchas maneras y entre la adulta y la niña se va haciendo camino.

No sé bien la diferencia que hay entre una niña y una adulta ni cuándo llega el momento de atravesar esa frontera que, en realidad, nunca se deja atrás. La niña que fuimos esta siempre a nuestro lado y cada jornada nos acompaña en la medida que nos hacemos cargo de nosotras mismas, de nuestros miedos y de nuestros deseos, de nuestras necesidades; en la medida que asumimos los riesgos de transitar nuestra propia senda, de aceptar el dolor de reinventarnos y disfrutar con la felicidad que nos depara comprobar la fuerza que la niña reúne para nosotras y que la adulta usa en su provecho.

amparo sanchez

El lobo no es el peligro; el riesgo real es no atrevernos a mirar en nuestro interior y usar a nuestro favor todos nuestros recursos desobedeciendo la ley no escrita que nos dice sed obedientes, sed sumisas, no preguntéis más, no hagáis más planes, no más preguntas. Esa voz que nos engaña a conciencia cuando nos dice que siempre hay algo o alguien más importante que nosotras mismas a quienes  debemos de atender.

La niña y el lobo es un tesoro. Un tesoro que pertenece a Amparo Sánchez y que en su generosidad comparte con todas nosotras.

Aquella Amparito niña, que se quedó asombrada ante el relato del lobo pasea ahora con él de la mano y nos lo muestra. Aunque le queda asombro para rato, sabe que su fortaleza está en ese preciso lugar entre su abuela Manuela y su propia voz que la ayuda a transformar el dolor en gozo.

Lo que aquí cuenta es la biografía de un aprendizaje; es la narración de una vida que empieza apenas a los 14 años con un embarazo sorpresa y con un parto y que no acaba cuando a los 25 años pone fin a su diario. Es la construcción de una mujer que se convierte en dueña de sí misma y que convive con la duda para seguir buscando nuevas preguntas y se pone al mundo por montera.

10614113_539195889546072_287880297039763312_namparo solaAmparo Sánchez tiene el don de encontrar en el dolor su fuerza, y allí es donde descubrela felicidad de ser libre. Es la niña Amparito, la nieta de Manuela, la amiga de Esmeralda, la madre de Ángel. Es la camarera, la que cocina tapas, la que sirve copas en un puticlub, la que canta, la que llora con un blues, la que compone, la que tiembla, la que sangra cuando le parten la cara. Amparo, Amparito quiere, cree que quiere y quiere al hombre que la cela, que le pega, que le reclama que lo salve. Y ella aguanta, resiste desconcertada y aterrorizada, sin saber donde esta la diferencia entre lo que cree que es amor y le produce tanta angustia. Hasta que un día, comienza a mirar al lobo a los ojos y, entonces, emprende su propia ruta guiada por una voz, la suya, que le decía a través de su abuela, “te vas a salvar a ti misma: tú eres fuerte, tú has aprendido mucho, tú vas a ser una gran artista”. Continuar leyendo »

Madres robadas, bebés secuestrados, crímenes de lesa humanidad

Manifestacion en Madrid, junio de 2014

Manifestacion en Madrid, junio de 2014

Madres robadas, bebés secuestrados, crímenes de lesa humanidad son denunciados desde las asociaciones de víctimas, en la mayoria de las ocasiones encabezadas por mujeres. Se trata de delitos contra las mujeres, que se calculan en decenas de miles de víctimas, realizados con total impunidad durante decadas, amparados por un Estado que se definió nacional-católico en el pasado, gobernado en la actualidad por fuerzas ultraconservadoras herederas del franquismo.

Los delitos contra las mujeres en la sociedad española tienen su máximo exponente en los robos y secuestros de bebés, realizados durante décadas, en años de dictadura y aún después. Se trata de crímenes cometidos a través de numerosas instituciones del Estado y de clínicas privadas y públicas en los que están implicados funcionarios, abogados, médicos, curas y monjas; en miles de casos, ampliamente documentados.  Ocurrió desde los inicios de la dictadura y a partir de 1969 y hasta la aprobación de la primera ley que regula la adopción, en 1987, con la mediación de la Asociación Española para la Protección de la Adopción, presidida desde su creación por Gregorio Guijarro Contreras, Fiscal General del Tribunal Supremo y estrechamente vinculada a profesionales y religis@s del Opus Dei, cuya sede se situaba en la misma del Tribunal Tutelar de Menores.

Las mujeres, madres robadas.

Las mujeres, madres robadas.

El neocapitalismo al que asistimos, las politicas de recortes de derechos, la propuesta de Ley del Ministro de Justicia Ruiz Gallardon   que niega la libre maternidad,  nos reconduce por el camino del que venimos de la mano de las propuestas de penalización del derecho al aborto y el traspaso de fondos públicos a instituciones privadas, encargadas de centros a la promoción de la maternidad, al retorno de la beneficencia y de la presencia de la Iglesia catolica frente a los servicios públicos laicos.

La negación de derechos y libertades a las mujeres, la ausencia de libertad para la elección de la maternidad, la penalización del derecho al aborto, están estrechamente ligados a los múltiples delitos que se cometieron contra las mujeres durante la dictadura y  después de la Transición política. Delitos y crímenes de lesa humanidad que aparecen hoy en miles de denuncias de mujeres a quienes les arrebataron sus hijas/os nada más nacer y que décadas después los siguen buscando, amparadas hoy en un marco de libertades frente a un Estado que se muestra cómplice de aquellos delitos al cerrar reiteradamente los caminos para los procesos, las denuncias y las investigaciones.

Cuerpos al servicio de la patria, cuerpos recipientes, cuerpos reproductivos: la dictadura creo una amplia red de control de las mujeres: desde la Iglesia católica, al Patronato de Protección de la Mujer vinculado al ministerio de Justicia pasando por la escuela. El objetivo: el control, el adoctrinamiento y la recristianización de una sociedad que consideraban pervertida por las ideas democráticas y laicas. El cuerpo femenino quedó secuestrado en poder de los varones a través del matrimonio y de toda una red piramidal que partía del dictador y que tenía su base en la familia.

Las mujeres condenadas a vivir para criar hijo@s como fuerza de trabajo, a través de la redistribución (secuestros y robos de bebés en forma de adopciones irregulares) para llenar los vacíos y necesidades de la clase dominante bajo su propia tutela, incorporándolos a sus propias familias. El franquismo definirá a la mujer, de hecho, como un cuerpo reproductor sin derechos. Y a su tarea, el cuidado doméstico de los varones y necesitados de su entorno; quedara condenada al destierro de la vida pública y a la enajenación del propio cuerpo.

El secuestro de los en clínicas y maternidades ha de entenderse en el contexto de una sociedad sometida por décadas de dictadura, sin libertades ni derechos  frente a autoridades de cualquier tipo, incluidos, médicos, funcionarios y religiosos/as. A finales de los años sesenta, para reforzar las redes de adopciones, se creo la Asociación Española para la Protección de la Adopción, presidida por un fiscal del Tribunal Supremo, vinculada al Tribunal Tutelar de Menores, con sede en las dependencias del miso tribunal y constituida por profesionales, abogados y médicos y religiosos vinculados al Opus Dei.

 Las adopciones irregulares se convirtieron en moneda de cambio habitual durante décadas. A través de contactos e influencias con médicos, religiosas y/o sacerdotes era posible adoptar un bebé con el pago previo de unos “gastos” justificado bajo el epígrafe de minutas de abogados y médicos. Las irregularidades se extendieron en el tiempo y se consolidaron a través de clínicas privadas y públicas, con documentos repletos de irregularidades. Mujeres, generalmente de familias trabajadoras, muchas de ellas amas de casa y madres de otros hij@s, fueron desposeídas de sus bebés al alumbrarlos, o de uno de ellos si se trataba de mellizos o gemelos. Los médicos o las religiosas que las atendían en el parto, les anunciaban que había muerto y, en la mayoría de los casos, no les mostraban el cadáver. Los bebés eran entregados a familias adoptivas de mayor nivel economico, generalmente desconocedoras de que aceptaban un bebé secuestrado.

Hoy, cientos de asociaciones por toda la geografía española, agrupan sobre todo a mujeres, pero también a padres y hermanos y hermanas de aquellos bebés que fueron arrebatados de sus familias.  La Justicia y la reparacion de tantos delitos queda pendiente; la sociedad española, herida profundamente mientras no sea capaz de dotarse de instituciones democraticas capaces de vencer la reiterada impunidad.

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Monarquía sí, República también

 

 

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Dentro de unos días veremos que Felipe será el nuevo rey de España. Pero la monarquía de los Borbón vive tiempos difíciles y muchos de sus defensores  católicos, especialmente el Opus, se preparan para abandonar el barco llegado el caso. Basta con seguir las últimas  publicaciones de Pilar Urbano –la última El precio del trono, por ejemplo–, para ver cómo re-escriben su historia y para comprobar cómo hace mas de dos años que se abrio la veda anti juancarlista para ir preparando el terreno. Están listos para las diferentes opciones, incluso para la republicana. Los libros se han escrito con la colaboración de la reina Sofía, amiga de la supernumeraria Pilar Urbano y que tiene sus propios motivos de distancia con el campechano Juan Carlos.

La iglesia Católica ya lo hizo tiempo atrás. En 1931, con el triunfo de las opciones republicanas y el ascenso de los movimientos populares, la iglesia apostó porque la oligarquía se organizara en torno a la CEDA –Confederación Española de Derechas Autónomas—idea que encabezó un jesuita, Herrera Oria –(jesuítico viene de jesuita, que en castellano es sinónimo de hipócrita) y que lideró como proyecto político, Gil Robles. La forma de estado no es lo esencial, afirmaba la CEDA.

Deciden entonces ser republicanos si toca o monárquicos, si cabe; apoyados en organizaciones católicas, Acción Católica de Propagandistas y el Opus[1], se organizan para defender los intereses de la oligarquía desde dentro. Cuando gana el Frente Popular, son quienes avalan a los generales Mola, Queipo, Franco, Goded, para dar el golpe de Estado.

La CEDA y la iglesia católica ganaron la guerra, aunque hubieron de tragarse el sapo de un dictador que no les permitió mojar poder político –aunque si económico e ideológico—; durante cuarenta años prosperaron con la autarquía y con el capitalismo neoliberal al que ellos le abrieron la puerta.

En tiempo de la dictadura, Acción Católica de Propagandistas y Opus rivalizaron por conformar la elite franquista y se prepararon para afrontar los cambios con la muerte del dictador; Franco transitaría al otro barrio y los vivos, al nuevo régimen. Juntos pero no revueltos: divididos entre monárquicos de diferente pelaje– juanistas, juancarlistas, carlistas–; falangistas — la versión española del fascismo y del nazismo, que vino a menos, con la derrota alemana.

La Iglesia a través de su amplia red castrense, de institutos religiosos y centro parroquiales, Acción Católica y del Opus, se imbricó en todas las esferas del Estado franquista. Llegado el momento, apostó por diferentes proyectos de Transición, incluida la Reforma Democrática que avaló la Constitución de 1978 . Un supernumerario del Opus, hagiógrafo de Franco, Rafael Calvo Serer, fue co-fundador con Carrillo de la Junta Democrática.

Llevan decadas apostando  por el continuismo. Ahora, pisan el acelerado por si el bipartidismo se les hunde. Que se les va a hundir.

[1] El OPUS se hace fuerte tras la victoria de Franco, imitan y perfeccionan el funcionamiento sectario de Acción Católica de Propagandistas para ganarles, con el tiempo, en poder e influencia. La iglesia católica española queda encabezada durante décadas –desde 1939 hasta el presente– por dos lobbys de altura, que enfrenta a jesuitas y a sus imitadores el Opus Dei de Jose Maria Escriva, el reptiliano que también se consiguió un título de marqués además de santo; la que creara Herrera Horia y da origen a la CEDA, llega a la Transición a través de Calvo Sotelo. El OPUS copó el poder a partir de los años sesenta, a través de Carrero Blanco y sus gobiernos neocapitalistas. Del Opus era el mentor de Suarez, Herrero Tejedor y él mismo.

La primavera ha venido y don Juanito se va

19759_1244463424804_1025924078_30620487_5075593_nNació en Roma en 1938 y anduvo de aquí para allá en el exilio de una corte en lista de espera, mantenida por la oligarquía monárquica española. Llego la criatura a Madrid en 1948 cuando apenas cumplía 10 años y España era una herida abierta. Aunque el niño pensaba que el daño era el de su padre rey sin trono desde que el abuelo echara correr en 1931 y dejara el puesto vacante mientras la Republica tomaba el relevo. En menos de seis años se reorganizaron para poner fin al cambio. Claro que Franco no habia hecho la guerra para entregar las mieles de la victoria a un Borbon ni a nadie. Asi que se las compuso parair toreando al padre y adiestrando al hijo.

Durante décadas el dictador se ocupó de  organizar y seguir de cerca la educación del príncipe rehén para llevarlo de la mano a la jefatura del Estado y dar continuidad y estabilidad a al franquismo y a los proyectos y negocios de quienes apostaron por él. Para cuando asumio la corona Juanito había matado a su hermano Alfonso en Lisboa, de un disparo, sin querer; pero, ese pequeño inconveniente, se superó sin dificultad y sin información pública en un país en el que las noticias estaban todas al servicio del dictador. Y siguió Franco apostando por don Juanito, el hijo que no tuvo nunca, un príncipe rubio, campechano juguetón y mal estudiante que se convertía en un chico guapo, que trataba a Franco como a un padre y con quien se iba a cazar de vez en cuando.

Disparar es muy emocionante y ha marcado su biografía, no cabe duda. Cada vez contra presas de mayor tamaño.

Cuatro décadas de preparación y otras cuatro de ejercicio del atado y bien atado.

Pues va siendo hora de cambiar de rumbo.

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En la cola, Felipe VI; también rubio y nacido en el mismo año, 1968, de la revolución que trató de destruir el orden capitalista sin conseguirlo: Seamos realistas, hagamos lo imposible gritaban en Paris.

Felipe debió entender mal lo de realista.

 ¡Viva la Republica!

A por el referendum

Alegoría de la Republica, obra de Luis Dubon con la modelo Engracia Moreno, mujer de Ramón Franco.

Alegoría de la Republica, obra de Luis Dubon con la modelo Engracia Moreno, mujer de Ramón Franco

Desde que se abrió la veda contra Juan Carlos –la abrió la derecha pepera y el Opus– se está preparando a la opinión pública para esto. El último libro de Pilar Urbano lo pone de manifiesto, repasando con detalle la educación franquista e incluso episodios velados para la mayoría de la gente, como la muerte de su hermano Alfonso (por un disparo de Juan Carlos) Se trata de ir por delante, para que no le pase como al abuelo que puso piernas en polvorosa. Y tienen recambio, incluso republicano, llegado el caso. La izquierda, la sociedad laica es la que esta huérfana; en construcción, digamos.

Siempre, una titánica lucha desigual.

Y para tender un puente más en nuestra memoria, este 2 de junio, que don Juanito se va, quiero recordar la imagen de la República que en 1931 pintó el valenciano de Benicalap Luis Dubon. Y ¿Quién fue la modelo? Pues ahí está la cosa; la modelo fue Engracia Moreno, la segunda mujer de Ramón Franco, el hermano republicano del dictador. Engracia tuvo una hija, Angeles Franco Moreno; a las dos los del Pardo les hicieron la vida imposible tras la muerte –en extrañas circunstancias—de Ramon. Decìan que Enracia era una mujer de mala vida y Angeles, hija de un tragasables. En fin. Ya contare. Por ahora, ¡¡Viva la Republica!!

A por el referendum.