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Conxa Pérez, el anarquismo como forma de vida

Conxa Pérez murió ayer, 17 de abril de 2014.  La miliciana, la madre, la hermana, la obrera, la sindicalista, la que todo lo quiso saber,  la vecina del Raval, la vendedora de mercat de Sant Antoni, la que nunca se dejó vencer se fue por la fuerza de los años. Gracias por tu vida.

¡Que la libertad, como a ti, nos acompañe siempre!

Nacio en Les Cort, Barcelona, en 1915. Hizo la revolucion y vivio para contarlo.

Nacio en Les Corts, Barcelona, en 1915. Hizo la revolucion y vivio para contarlo

Conxa no falto nunca a la cita de ser ella misma.Abrazó el anarquismo como una forma de vida cuando apenas podía imaginar que aquel  tesoro seria la savia que la mantendría cien años viva.  Conxa  defendió su vida y la de los suyos a brazo partido. Construyó  con su gente una Revolución  que brilla todavía, a pesar de la derrota. Ella le dio lustre cada dia porque era la sabia de su fuerza.  Pudo atravesar la pobreza y el dolor de tanta pérdida  y recomponer un mundo de amor y militancia que le fue siempre imprescindible.

La anarquía como utopía, la lucha obrera como necesidad frente a la tiranía, no son frases hechas, sino pilares de su formación desde que con su hermano espiaba, desde la pequeña ventana de su cuarto que daba a otra sala, las conversaciones de su padre con sus compañeros en la colonia Castells, en Les Corts de Barcelona.

Conxa nos regaló durante años el tesoro de su amistad y de su memoria con la que pudimos no ser tan huérfanas de nuestra propia historia. Nos enseñó que allá donde parece haber un muro que nos cierra el paso, allí está el espacio donde  trazar un camino a  campo abierto.

La libertad  como forma de vida, la utopía,  su combustible. Pensar por si misma, crear, resistir. Esa fue su vida, su ejemplo, su memoria.

Por mucho que lo hayan intentado, como decía Louis Mitchel, “no se puede matar la idea a cañonazos, ni acorralarla”.

Conxa  está en nuestros corazones.  La idea sigue viva.

Victoria Cremades sobre Nosotras que perdimos la paz

Por Victoria Cremadres
De aparadora a aparadora:

Llum agafarà quatre veus de dona: Trinidad Gallego, Concha Pérez, Rosa Cremón i Conchita Liaño i les arrossegarà cap a fora de les seues goles convertint-les en la seua pròpia veu i ho farà amb tanta força narrativa que des de les primeres pàgines les nostres quedaran emmudides. Quatre veus poderoses que conflueixen en un far: l’autora que, fent honor al seu nom, les focalitzarà en moltes direccions on la lectora no podrá, no voldrà apartar la vista fins a la darrera página si és que aquesta ha estat escrita ja.
Nosotras que perdimos la paz és un llibre hermós d’epidermis i terrible en l’interior. Un llibre de restabliment de la memoria però també un llibre costumista, document, psicològic, romàntic i fonamentalment feminista; aquest és el gènere narratiu en què es pot encabir amb lletres majúscules  i per a major prestigi del mateix. El tema de la sororitat és essencialment  tractat i vindicat , la importància de les xarxes de solidaritat  feministes: “Era lo único a que podía aspirar, a estar presa entre sus propias camaradas”. “Sus camaradas, sus amigas, el único apoyo, el único calor”. “Se sentían conectadas como si la amistad fuera más allá de los sentidos”. Un equip ensinistrat en la vida i en la mort; les comares s’ajuden a parir unes a altres, també a avortar si és necessari, sense preguntes…tots els homens han fugit o estan lluny.

La memoria que nos pertenece.

La memoria que nos pertenece.

La solitud, la fortalesa, la vida a la presó, les relacions filials són temes que es passegen per la narració amb soltura, així Llum ens portarà des d’aquelles situacions més íntimes o domèstiques a les més socials o polítiques sense llevar importància a unes front a les altres; a vegades fins i tot es mesclen (pensem en la imatge de Rosa Cremon parint de forma natural a l’improvisat camp de concentració dels ametllers a Alacant); no solament no els lleva importància sinó que ens mostra com la solidesa d’un estat just dependrà de l’estabilitat del seu material humà.
No estem davant d’una lectura cómoda on es jugue a la identificació amb el personatge testimoni, on es busque la commisseració; la crudesa de la realitat real, de l’experiència de la guerra, del posterior èxode i exili exterior i interior, encara pitjor, ens rescata de la mansesa.
L’amor com a mètode de resilència, la sexualitat com a experiència, l’amor lliure o un poliamor en termes contemporanis “Paquita Gil, la madre de Conchita Liaño, tenía un amante, Matías, un día llamó a su puerta una mujer, Josefina, que decía ser la esposa de Matías, con quien tenía dos hijos. Paquita dejó a Matías y las dos mujeres se convertirían en amigas inseparables, tanto que decidieron vivir juntas, cuando Conchita se trasladó a vivir a casa de su madre se encontró con que había alquilado un piso nuevo en el que convivían sus dos hermanos, Ricardo y Pedro, Josefina y los hijos de Josefina. Matías también estaba allí pero ninguna de las dos mujeres era ya su mujer”
Tampoc  és aquest un llibre exempt de lirisme amb moments en què l’autora es delita especialmente modalitzant el seu text fins a subsumir-nos en un món ideal:  la utopia, malgrat tots els moments de desempar i solitud dels personatges, des d’on surtirà la poderosa al.legoria de la dona forta (ja l’autora valenciana Maria Beneyto ens ho mostrà) que reeixirà per damunt dels nostres caps com un au fènix novella , aquesta ben bé podría ser la nonagenària àvia de Trini Gallego.
L’humor com a estrategia, un humor negre quan apareix el tema de la mort “Petra era viuda de un marido vivo, pero tan sin hombre como las demás”.
És  un llibre essencial per no caure en la desmemòria acabada en A: A de guerra, de dictadura, de fam, de falta de llibertat, de terra. És una cerca de la memoria dins de la memoria i així crear un bucle o un cal.ldoscopi imponent: “Se había inventado un hombre para sobrevivir, había estado enamorada de nadie, y con su invento había pasado la vida hasata ese preciso momento” ¿Què és la vida, doncs? ¿Quina vida és la que s´havia inventat  Trini per sobreviure? En Nosotras que perdimos la paz la vida és de tot menys un somni, és una realitat tan tronadora que qui se salve…qui se salve que no es quede aqui amb nosaltres…

5 de abril de 2014, en Clan Cabaret, Alacant.

Acte organitzat per la col.lectiva l’Aparadora en homenatge a les dones que participaren en la defensa de les llibertats durant la guerra civil espanyola i posterior repressió de la dictadura. Hem volgut aprofitar  abans de la representació de “María la Jabalina”  per presentar-vos el llibre de Llum Quiñonero Nosotras que perdimos la paz.

L’Aparadora, colectiva feminista. Alacant.

Descatalogado en 2013. Campaña para recuperar ejemplares, antes de su destruccion. 10€ Contacto:

llum@llumquinonero.es

Las víctimas de los torturadores toman la palabra

El franquismo sigue tan vivo en nuestro país, que cuarenta años después de la muerte del dictador, los torturadores siguen protegidos por los Tribunales españoles, frente a las demandas de Justicia Internacional y a la querella aceptada a tramite por una jueza en Buenos Aires, Argentina.  Las victimas toman la palabra y se hacen responsables de su defensa.

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Mientras los Tribunales de Justicia española lo silencia y reitera su complicidad con la dictadura, sus represores  y sus beneficiarios, las victimas, en un acto pùblico, dan su testimonio ante el mundo.

Portada del Thel New York Times, el pasado jueves. 7 de abril.

Portada del Thel New York Times, el pasado jueves. 7 de abril.

Chato, Felisa, Enrique y José Luis sufrieron las torturas del ex policía franquista Juan Antonio González Pacheco, cuya vista de extradición fue desestimada este jueves en la Audiencia Nacional. En un acto celebrado en Madrid a modo de juicio popular, han relatado sus torturas interrogatorios: “Billy el Niño era un sádico”, han afirmado.  Aunque han pedido personarse en las vistas, su testimonio sigue siendo mudo para la justicia española.

“No os hagáis ilusiones, a nosotros no nos pasará nada. Seguiremos siendo la policía del futuro”, afirmaba  González Pacheco mientras torturaba a   Enrique.

“Conocemos el crimen y al criminal y somos la prueba viva del delito. No vamos a aceptar la mordaza y la venda que quieren imponernos”, afirma  Isabel García Alegre, otra de las víctimas presentes en el acto.

Nora Cortiñas, abuela de la plaza de Mayo. Cuando lo imposible se hace realidad.

Nora Cortiñas, abuela de la plaza de Mayo. Cuando lo imposible se hace realidad.

La impunidad acabara quebrandose, a pesar de la desigualdad de fuerzas, asi lo puso de manifiesto en su intervenciòn Nora Cortiñas, representante de las Abuelas de la plaza de Mayo, argentinas, que tras dècadas de lucha en soledad y contra el silencio, consiguieron poner en marcha los procesos de Justicia, Verdad y reparaciòn.

Siguiendo un viejo método franquista, el torturador González Pacheco, alias Billy el Niño, se presentó ante la Justicia, el pasado 9 de abril,  como víctima, y afirmo a través de su abogado, que se siente perseguido y amenazado. Franco que encabezó en 1936  una rebelión contra un gobierno legítimo, llamo rebeldes a quienes  no se sumaron al levantamiento militar. Desde entonces, una red de complicidades  que ligaba a los beneficiarios del sistema fascista ha mantenido hasta nuestros dias la impunidad de los torturadores,  represores y corruptos de la más diversa índole. Ahora, una jueza argentina ha interpuesto una querella amparada en la Justicia Internacional. Dos torturadores estan en el punto de mira: el  que fuera capitan Muñecas, de la Guardia Civil, golpista con Tejero el 23 F y acusado de torturas y Gonzalez Pacheco, conocido como  “Billy El Niño”, que fuera miembro destacado de la Brigada Politico Social.

Tanto la fiscalía como su defensa se han opuesto a que Antonio González Pacheco sea extraditado a Argentina, reclamado allí por presuntos delitos de torturas. El ex miembro de la policía política del franquismo conocido como ‘Billy el Niño’ ha asegurado: “No recuerdo haber estado encausado, quizá algo de malos tratos”. La jueza también ha ordenado levantar las medidas cautelares que pesaban sobre él desde el comienzo de la tramitación de su posible extradición a Argentina.

Las desterradas hijas de Eva

Ocurrió en España, durante décadas,  en tiempos de Franco y después de Franco. La dictadura creo una tupida red de instituciones para  el control social de las mujeres: para las rebeldes y descarriadas, el encierro; para las madres solteras también  el estigma. Carentes de derechos, de garantías,  decenas de miles de mujeres, vieron desaparecer a sus recién nacidos en instituciones privadas y públicas de muy diversa índole: cárceles, reformatorios, maternidades de beneficencia y a partir de los años sesenta hasta los ochenta, en clínicas privadas. Tales comportamientos fueron propiciados  por un estado autoritario, dictatorial,  jurídicamente carente de garantías para las personas que extendió la impunidad más allá de la propia dictadura y para el que las mujeres no eran sujetos de derecho.  La denuncia de estos delitos de lesa humanidad y desapariciones forzosas – que persigue el derecho internacional, y que son permanentes e imprescriptibles– recobra protagonismo en el SXXI, cuando miles de víctimas reclaman ante los tribunales  la intervención del estado y de la Justicia internacional[1].


“El centro de Peñagrande (Madrid) era el único para menores embarazadas y llegaban niñas de toda España, muy vulnerables. A algunas las habían enviado sus padres para disimular la gestación y dar luego al niño en adopción; a otras las habían detenido los de Patronato o habían terminado allí después de pedir ayuda a una asistente social”. Consuelo García Cid internada a los 15 años, en 1975,  en el centro de las Adoratrices, en Padre Damián, Madrid.

“Recuerdo que un día llegaron a mi centro dos niñas de Peñagrande que acababan de dar a luz. Tenían el pecho vendado y lloraban porque decían que les habían quitado al hijo. ¡Y ni siquiera nos escandalizaba!” [3]

Miles, decenas de miles de mujeres, aún sin cuantificar, vieron desaparecer sus hijos e hijas recién nacidas en instituciones privadas y públicas de muy diversa índole: cárceles, reformatorios, maternidades de beneficencia. A  buena parte de ellas les arrebataron a sus criaturas por razones políticas en las cárceles en los primeros años de la dictadura; — miles de niños y niñas enviados por las autoridades republicanas  fuera de España durante la guerra,  fueron repatriados tras la victoria franquista y no volvieron nunca a sus hogares–; otras mujeres, calificadas de rebeldes, descarriadas, estigmatizadas por solteras  o  simplemente hijas de familias humildes fueron enviadas a instituciones de re-educación; a muchas otras,  abiertamente  las engañaban para traficar con sus hijos, después de comunicarles tras el parto que su bebé había muerto.  Los hijos e hijas paridos por ellas eran registrados como propios por las parejas adoptivas.

En los últimos años del franquismo y aún después en un buen número de clínicas, según testimonios de las protagonistas, de trabajadoras de la limpieza o administrativas o algunas sanitarias, las madres adoptantes – ingresaban a veces con un cojín bajo sus ropas, que simulaba un embarazo–ocupaban las habitaciones contiguas a las mujeres  que entraban para dar a luz; unas salían con bebé que no habían parido ellas cometiendo un delito más, el de fingir un parto;  las madres biológicas quedaban desconsoladas sin explicaciones y sin la criatura que habían parido.  Estos secuestros de bebés, este tráfico de seres humanos,  contaban el amparo de las instituciones encargadas de velar por la protección de menores y mujeres, reformatorios y centros gestionados por religiosas, creados para socorrer a las jóvenes descarriadas; en ellos, un sinfín de médicos, monjas, matronas, sacerdotes y funcionarios y autoridades civiles varias negociaban con los hijos del pecado y de la pobreza e incurrieron para ello en múltiples quebrantamientos legales, irregularidades administrativas y falsedades documentales; en ocasiones,  hasta simulaban enterramientos[4] e incluso bautizos que nunca se llevaron a término.

Las reiteradas denuncias  realizadas por las víctimas en medios de comunicación, ante comisarías y audiencias provinciales, incluso ante el Congreso de los Diputados, en 2011, los testimonios de mujeres que décadas después siguen buscando a sus hijos e hijas y los miles de hijos e hijas  adoptivos que han comprobado las irregularidades documentales de sus nacimientos  acreditan los hechos hasta bien entrados los años ochenta.

La impunidad de semejantes delitos, convertidos en moneda corriente durante cinco décadas –la ley de adopción se modificó en 1987—fue posible, según palabras de Álvaro Cuesta, presidente de la Comisión de Justicia del Congreso de los Diputados en 2011 , por la existencia “de un estado confesional, una iglesia-estado, en su doble vertiente de imponer desde las normas una verdad oficial y una dictadura que impone sus códigos a una jerarquía eclesiástica subordinada al dictador”. Además, señala Cuesta, tales comportamientos “fueron propiciados  por un estado autoritario, dictatorial,  jurídicamente carente de garantías, ni derechos” y amparados por una regulación de la adopción y del llamado derecho de familia privatista y des-regularizadora, sin garantías y con menosprecio del interés del menor”[5].

Por supuesto, los derechos de la madre quedan por completo invisibilizados y su dignidad, pisoteada. Como quedan impunes los maltratos, las vejaciones y las torturas que miles de jóvenes padecieron en estos centros de adiestramiento que marcaron la vida de todas ellas y de algunas, su muerte. Porque  los testimonios de jóvenes allí recluidas narran los frecuentes suicidios en los centros que atendía el Patronato de Protección a la Mujer.:

“El resultado de estos intentos de adaptación es el alto porcentaje de chicas que intentan suicidarse y aumento progresivo de sus crisis nerviosas”[6].

Caudillo por la gracia de Dios

Con su Cruzada, el Franquismo puso a la iglesia al frente del poder civil y mientras el dictador iba bajo palio y gobernaba con la bendición vaticana. En cada plaza, en cada parroquia, en cada barrio, en cada confesonario, en cada púlpito, en cada casa, se materializaba la doctrina machacona del sometimiento de las mujeres, la ocultación del cuerpo, la negación del sexo y del placer; las mujeres quedaron disminuidas, sometidas a un tutelaje férreo y con la imposibilidad de tener vida propia salvo bajo el resguardo de algún varón, hermano, padre o marido.

En Saturraran, como en otras carceles franquistas, las protagonistas narran como les eran arrebaados los hijos a las presas.

Presas republicanas en Saturraran. Alli muchas presas vieron desaparecer a sus hijos e hijas.

Es en ese contexto de sometimiento en  donde se crean las condiciones para los delitos de lesa humanidad contra las mujeres; se les niega autonomía, capacidad, medios y derechos e incluso el fruto de su vientre. Para eliminar la disidencia política, a las mujeres se las encarcela, se las fusila, se las condena al exilio y se las separa de sus hijos e hijas en las prisiones. A todas, creyentes o no, se les  impone a la obligatoriedad de la fe en un Dios creado a la imagen del dictador que el mismo Papa y la conferencia episcopal aplauden. La fe es forzosa y, en las cárceles, el bautismo, obligatorio[7].

Las denuncias en los medios

Aquellos bebes arrebatados a sus madres, con el paso de las décadas,  se convierten en adultos.  Y los medios de comunicación comienzan a hacerse eco de las búsquedas, de las denuncias de mujeres casadas  que parieron  en clínicas privadas, gestionadas por congregaciones religiosas,  a quienes les dijeron que habían parido sí, pero un bebé que al poco  murió y que nunca les mostraron, a pesar de sus llantos, de su pena, de su reclamación.

Revista Interviu, 1981, con texto de M Antonia Iglesias y fotos de Germàn Gallego.

Revista Interviu, 1981, con texto de Maria AntoniaIglesias y fotos de Germàn Gallego.

Las irregularidades y denuncias salpican los medios durante la Transición, una vez que la se reconoce la libertad de prensa: En 1982, la revista Interviu[8] publicaba en sus números 298, 299 y 301 una serie de reportajes en los que denunciaba el tráfico de bebés desde clínicas de Madrid. En ellos aparecía  la foto, hecha  por el periodista Germán Gallego, del cadáver congelado de una criatura en una dependencia de la maternidad La Almudena, en Madrid.. Aquellas denuncias apenas prosperaron pero eran el principio del fin de un tráfico de seres humanos bien afianzado a través de instituciones oficiales  y avaladas por una amplia jerarquía política, administrativa y eclesiástica.

La revista La revistaInterviu publicò durante los años ochenta sobre el robo de bebes.

La impunidad fue la marca de la Transición: el atado y bien atado del testamento de Franco logró  silenciar y alargar, tras su muerte, las atrocidades cometidas y consolidar, sin represalias, el poder adquirido arrebatado a la soberanía popular durante décadas. Las mujeres, las disidentes, las rebeldes, las humildes fueron el eslabón más débil de un sistema que para sobrevivir, requería afianzar el sometimiento del género femenino.

Ha costado décadas que la sociedad  civil, abandonada  de buena parte de las elites políticas democráticas, fuera capaz de levantarse y reclamar la memoria de las víctimas de tantas décadas de dictadura, a la que nunca se le pidieron cuentas.

Hubo que esperar a 2007 para que una Ley se propusiera un acercamiento tibio al reconocimiento de víctimas del franquismo[1], amparado por un gobierno socialista.   Sin embargo, ayer y hoy la propia ley de la memoria histórica– y la fiscalía– dejó en vía  muerta las atrocidades cometidas en centros de beneficencia, en maternidades, reformatorios para jóvenes. Y una vez más, las denuncias sucesivas de miles de mujeres tropiezan con el silencio, con la negación del estado, con el rechazo de la Justicia.

Primero fueron las cárceles franquistas

Tras el golpe militar contra la República, una  parte de la geografía española quedó  en manos del fascismo en 1936 y comenzó a imponerse la represión. Años de desempleo, de hambre, de represión continuada se extendieron por toda la geografía española y durante décadas tras el fin de la guerra. La Sección Femenina fue la institución falangista  destinada para el adoctrinamiento de las mujeres. Su presidenta afirmaba:

“Las mujeres nunca descubren nada, les falta el talento creador reservado por Dios para las inteligencias varoniles, nosotras no podemos hacer más que interpretar mejor o peor lo que los hombres nos dan hecho”.

Hermana del fundador de la Falange Pilar Primo de Rivera, partía de la idea de la inferioridad de las mujeres, teoría avalada por la Iglesia y corroborada por la misoginia fascista y  las teorías de Antonio Vallejo-Nágera[2], que dirigió los Servicios Psiquiátricos del Ejército franquista y quien afirmaba:

“A la mujer se le atrofia la inteligencia como las alas a las mariposas de la isla de Kerguelen, ya que su misión en el mundo no es la de luchar en la vida, sino acunar la descendencia de quien tiene que luchar por ella”[3].

Vallejo Nágera[4] — fue todavía más lejos y promovió que en las cárceles de Franco se les arrebatara los hijos e hijas a las presas. En su libro La locura y la guerra: psicopatología de la guerra española, afirmaba: «la segregación de estos sujetos desde la infancia podría liberar a la sociedad de una plaga tan temible».

Antonio Vallejo-Nágera, catedrático de psiquiatría en la Facultad de Medicina de la Universidad Central y falangista . Autor de "Higiene de la raza"

Decía Pilar Primo de Rivera en sus Discursos escritos: “Todas aquellas mujeres que el gobierno no considera que se les debe imponer un castigo ejemplar, a todas ellas tenemos que incorporarlas…que lleguen a olvidarse de su procedencia… queremos que todas las mujeres tengan una formación religiosa, apartándolas de ciertas cosas que no son necesarias y que les impide percibir toda la grandeza de la liturgia ordenada por la Iglesia”.

Mientras se condena cualquier tipo de control anticonceptivo, se anula la autonomía de las mujeres en todos los ámbitos de la ley, hasta el de poseer un libro de familia, si no hay varón que reconozca a la criatura nacida.

La patria, y no cada una de las mujeres, pasó a ser la artífice de la maternidad.  El aumento de la  natalidad, un objetivo nacional[9].

Para las descarriadas, el  Patronato de Protección a la Mujer[5]

Se crearon instituciones cuya tarea específica, era la vigilancia de la moralidad de las mujeres más allá de la vigilancia estricta desde la escuela, la iglesia y la casa. El Patronato de Protección a la Mujer fue creado en 1942[6] bajo la presidencia de la esposa de Franco, Carmen Polo; dependiente del Ministerio de Justicia con estructura provincial, su objetivo era velar por la moralidad pública; a tal efecto, cada junta provincial elaboraba un informe anual que  evaluaba la decencia a través de la moralidad callejera.  Las comisiones provinciales[7] elaboraban un informe  anual de seguimiento en el que debía responder a preguntas sobre   decencia e informar sobre: el pudor femenino, libertades admitidas socialmente y  escándalos aislados. Los informes hacían especial mención a amancebamientos públicos conocidos, a caídas de solteras,  homosexualidad, abortos e infanticidios y otras observaciones sobre la honestidad de la mujer, antes  y después del matrimonio, en la ciudad, en el campo.   Para ello se decía:

“Ejercerá funciones tutelares de vigilancia, recogida, tratamiento e internamiento sobre aquellas menores que los tribunales, autoridades y particulares le confíen, especialmente las menores de 18 años, a las que mantiene en reformatorios propios y colegios de religiosas o en vigilancia dentro de sus casas”[8].

El estado confesional y totalitario promovió  la natalidad en las familias; las autoridades franquistas y la iglesia consideraban el descenso del número de hijos en las familias “como manifestación evidente  de la  inmoralidad que suponía el uso de medios contraceptivos[9].

Con la dictadura, el estado de necesidad y de penuria para la inmensa mayoría de la sociedad quedaba lejos de la consigna franquista: “Ningún español sin pan, ningún hogar sin lumbre”.  Para los màs pobres, para los derrotados sobrevivientes quedaba la miseria; se conforma una mayoría social de mujeres expuestas a la más total impunidad: son las pobres, las presas, las putas.   Años de hambre y de abandono y una moral a la que resulta imposible acoplarse.

Consuelo Garcia Cid, autora de Las desterradas hijas de Eva muestra un recorte de Nuevo Diario que el 1 de mayo de 1975 ya denunciaba malas prácticas en la Maternidad de La Almudena-Peñagrande, Madrid.

Las formas de coacción a las menores eran múltiples. "Desde que llegaban al centro, las monjas las machacaban para que diesen a sus hijos a una familia. Y muchas veces eran sus padres los que decidían la adopción por encima de su voluntad". Otras, directamente se los quitaban", afirma Consuelo Garcia Cid. En esta foto, muestra un recorte de 1 de mayo de 1975, Nuevo Diario.

En el Informe del Patronato de 1953 de la provincia de Sevilla[10], se habla de que muchas mujeres trabajan en el servicio doméstico pero también en fábricas, talleres y oficinas con el consiguiente peligro que “estos trabajos ofrecen para la honestidad de la mujer” derivados de “la obligada convivencia entre personas de distinto sexo”.

En el  apartado “Tónica humana de nuestras niñas” el informe de 1967 se dice: “Predomina el stock de niñas taradas”. El informe califica a las jóvenes como desviadas por sus deseos de afectividad y de libertad.  Assunta Roura[11] cita algunos de los expedientes de estas jóvenes internadas:

NUMERO 276: De dieciséis años, natural de Madrid. Encontrada a altas horas de la madrugada en un bar. Acompañada de una mujer de mala vida, la trajo la policía para ser internada.

N 504: De dieciséis años, natural de Madrid. Prohijada por unos señores, huyo de casa deteniéndola la policía en Caspe. Pensaba llegar a Barcelona donde tiene conocidos. Manifiesta haber tenido novio pero sin caer.

N 387: De veintiséis años. Por hallarse en peligro de perdición, la interna una vocal del Patronato. Fue religiosa durante algunos años.

N 159: De dieciocho años, natural de un pueblo de Toledo, su padre está preso. Por no congeniar con él, se dedicó a la mala vida. Es joven díscola.

N264: De diecisiete años, natural de Madrid. Aficionada a cines, bailes y al trato con muchachos. Da mal ejemplo a una hermana menor, por lo que su padre solicito el internamiento.

N 278: De diecisiete años, natural de un pueblo de Valladolid. Joven francamente rebelde a las amonestaciones de su madre, frecuentaba los bailes regresando a altas horas de la noche. Tuvo relaciones con un individuo que, según ella, la forzó, presentando de hecho la oportuna denuncia en el juzgado correspondiente. Concurría a los bailes más deplorables. Actualmente está hospitalizada en San Juan de Dios.

Cuando ya había muerto Franco, El  Boletín Informativo del Patronato de Protección a la Mujer, correspondiente al último trimestre de 1976,  mantenía su objetivo fundacional: «vela por todas aquellas mujeres que, caídas, desean recuperar su dignidad».  La caída se refiere siempre a la sexualidad y al embarazo de las  mujeres no casadas. Como la maternidad se sacraliza, la soltería se condena a un callejón sin salida. La soltera es una mujer inútil por sí misma; si tiene hijos, las instituciones se encargan de ellos, a veces de dirigirlos a otros hogares, sin que cuente la voluntad de la madre.

“En cualquier caso, según declaraciones al diario El Pais, el 28 de enero de 1977 “las muchachas, entre dieciséis y veinticinco años, pueden pasar al la tutela del patronato por propia decisión («si ven en peligro su moral», dijo el director del patronato)[12].

Las descarriadas, proveedoras de bebés para el estado

Según datos publicados en el diario El País de 28 de enero de 1977, la junta provincial  del Patronato de Protección a la Mujer, tenía a su cargo, 424 mujeres; el 10% de las cuales llegan embarazadas, y otras muchas, madres solteras[13]. Llama la atención que el total de presas en ese año, 1977, es de 350, (menor que las ingresadas por el Patronato solo en Madrid); algunas de esas reclusas son por razones políticas; un 28’22% por delitos contra la propiedad y la mayoría, condenadas por prostitución y “delitos contra la honestidad, aborto e infanticidio”. Lo que significa que las jóvenes protegidas por el Patronato, estaban recluidas por las mismas razones que la mayoría de las presas. Dos  penales, de los cinco destinados en España en 1977, a las mujeres, estaban administrados por Cruzadas Evangélicas[14], según escribe Rosa M Pereda en  El País el 28 de enero de 1977 :

“Las mujeres pueden cumplir condena en cinco penales: Alcalá y Alcázar de San Juan, para penadas menores de veintiún años, y Barcelona, Valencia y Yeserías (Madrid). Las de Barcelona y Alcázar de San Juan están confiadas a la orden de Cruzadas Evangélicas, y son muchas las denuncias del rigor religioso y el celo moral de estas monjas, «que se inmiscuyen en la vida privada de las reclusas hasta hacérsela imposible». A este respecto hay, al menos, un documento detallado que se refiere a la situación de Barcelona (inédito por ahora), y son varios los juristas que, en mesas redondas y conferencias, se han hecho eco de este  problema. El tanto por ciento de analfabetismo real es muy alto. El origen social de las reclusas está en la pobreza. La falta de capacitación profesional es casi total y ha hecho que voces autorizadas pidan centros de capacitación en las propias cárceles para facilitar la integración en la sociedad a la vuelta”.

Y de la detencion sin derechos ni garantías, en centros diversos, al secuestro de los hijos parece haber un claro hilo conductor: En 1978 Isabel Arbiza publicó La madre soltera frente a la sociedad que señalaba cómo en la Maternidad de Barcelona se incentivaba la adopción.

“Los padres adoptivos pagan 100.000 pesetas que pasan a manos del abogado. La teoría es la de que una mujer soltera es incapaz de sacar un hijo adelante por si sola y de que la única solución es dejar al niño en manos de otras personas. Generalmente están desorientadas sobre qué hacer, si quedarse con el niño o dejarlo. Como no ven realmente su situación, nosotros les ayudamos. Les preguntamos si quieren que les aclaremos la situación, les decimos que están liadas, pues en realidad no desean al hijo, pues les recuerda al padre y en el momento en que nazca verán que se parece a él y no le querrán, sino que lo considerarán como una carga, como un obstáculo para todos sus planes, que no podrán llegar a quererlo, pues no ha sido fruto de algo deseado[15]”.

Los bebes robados durante el franquismo, un crimen de lesa humanidad.

En 1978, según el estudio de Arbiza, la Maternidad de Barcelona tenía casi más personal que niños y niñas acogidos; un total de 150 niños y niñas frente a:  1 gerente, 1 psicólogo, 2 asistentes sociales y 120 puericultores. La Maternidad  a lo largo de su historia había llegado a atender hasta a mil niños. Pero, en esas fechas, se priorizaban las adopciones.  Unas adopciones que, a tenor de las múltiples denuncias,  se caracterizan por multitud de irregularidades.

En marzo de 1985, el diario El País publicaba un largo reportaje titulado El precio de un niño, firmado por Inmaculada Gómez Mardones:

“En las clínicas de San Ramón (Madrid) y Benisalem (Mallorca), dirigidas, respectivamente, por el doctor Vela y la comadrona Margarita Campins, llegaron a métodos más sofisticados. En ambas maternidades tenían en depósito un bebé muerto congelado, que en algunos casos mostraban como suyo a la madre que acababa de dar a luz. Mientras el bebé muerto era reintegrado a su depósito refrigerado para seguir supliendo nuevos nacimientos, el auténtico, vivo, era vendido por 200.000 o 500.000 pesetas. El doctor Vela fue denunciado y acusado, además, de negligencia por la muerte de una madre y su hijo en el momento del parto. Cinco años después, los cargos contra Vela han sido archivados, y su caso, sobreseído por la Audiencia de Madrid” [16].

El mismo diario, en pág. 33[17], la autora del reportaje cita el caso de una religiosa conocida como Sor Pura, responsable de una clínica para madres solteras en Carabanchel, Madrid. Contra esta monja se reiteran denuncias de mujeres que pasaron por la residencia, que afirman que Sor Pura las coaccionaba para que dejaran sus hijos en adopción:

A unas les decía que tenían la pelvis estrecha y que su hijo iba a nacer malformado; y a otras que, por sus condiciones morales o económicas, no eran dignas de sostener a un hijo como Dios manda”.


Parto anónimo hasta 1997

Una de las claves legales que posibilitó los robos de bebes está en  la institución legal que permitía a la madre permanecer en el anonimato tras el parto,  llamada parto anónimo o secreto, de modo que se borraba las huellas de  filiación. Lo que aquella figura no amparaba es que no se refería a la madre contra su voluntad.   Esta figura del parto anónimos dejo de tener reconocimiento en España a partir de 1997.  Pero los legisladores estaban ya informados de los delitos reiterados en relación al tráfico de bebés. Lo pone de manifiesto que en 1987, cuando  se  modifica la ley en materia de adopción[18] el propio preámbulo se refiere al tráfico de seres humanos:

Se acusaba, sobre todo, en la legislación anterior una falta casi absoluta de control de las actuaciones que preceden a la adopción, necesario si se quiere que ésta responda a su verdadera finalidad social de protección a los menores privados de una vida familiar. Esta ausencia de control permitía en ocasiones el odioso tráfico de niños, denunciado en los medios de comunicación, y daba lugar otras veces, a una inadecuada selección de los adoptantes”.

En 2008, el juez Garzón abre una causa que no prospera

Por primera vez en la Historia española, un juez, Baltasar Garzón,  consideró la desaparición forzada de los niños y niñas y la sustracción de menores a sus madres, como crímenes contra la Humanidad. En su informe, el juez se refería a màs de 30.000 el número de criaturas tuteladas por la dictadura entre 1944 y 1954; entre ellas se contabilizaban  miles de niños y niñas que salieron durante la guerra al extranjero y que fueron luego repatriados, ingresados en instituciones, cambiados sus apellidos que fueron entregados en adopción a familias “afectas al régimen y de reconocida moral católica”.   Los niños y niñas arrebatados a sus madres en las cárceles de la dictadura; al cumplir los tres años de edad  los hijos e hijas de las presas eran apartados de sus madres y en muchos casos entregados a Auxilio Social, de donde eran adoptados por familias franquistas; muchas, condenadas a muerte  fueron  fusiladas después de dar a luz. El auto del Juez estimó  en 30.000 los niños robados.

La causa  por la reparación de las víctimas no prosperó; A cambio, el juez fue apartado de la carrera judicial.

Una explosión de denuncias y movilizaciones

Las investigaciones sobre los niños robados han permanecido en la sobra durante décadas. Las denuncias reiteradas en los medios, revistas y diarios, no tuvieron la transcendencia que se le supone al delito de lesa humanidad que denuncian. Por su parte, y de forma individual, algunas mujeres a pesar de las repetidas negativas –en comisarías, juzgados, parroquias y hospitales–, continuaron la búsqueda de su hijo o hija: pero  el momento determinante del estallido mediático surge, cuando estos hijos e hijas, conscientes o temerosos, en su mayoría de edad, de las irregularidades en sus adopciones, comenzaron su propia búsqueda a raíz de las denuncias de documentales como los Niños robados del franquismo[19], en 2002 y en Devolvedme a mi hijo[20], en 2011, de Montse Armengou y Ricard Belis, producidos por la televisión pública catalana TV3.

Además, a partir de 2008, y tras la aprobación de la ley de memoria histórica y más tarde de la investigación frustrada  que encabeza el Juez Garzón, se ponen en marcha asociaciones encabezadas por jóvenes que buscan a sus madres a las que se les comienzan a unir, madres que buscan a sus hijos[21].  Los abusos se cometieron primero sobre mujeres tuteladas por el estado[22]. Hoy muchas de esas madres se están uniendo a través de Internet.

Loli es una de esas mujeres, fue internada en Peñagrande en 1982. Según su testimonio publicado en el  diario El Mundo: durante su ingreso “al menos dos chicas se quitaron la vida”. Describe el caso de una de ellas, que se habría lanzado por el hueco de la escalera: “Se decía que había dado a luz el día antes y le habían quitado el niño. Recuerda además visitas de matrimonios a la guardería del centro:Se ponían todas las cunitas en fila y los veían a todos. Al cabo de unos días, faltaba un niño y, claro, su madre también. Todas sabíamos que iban a escoger al niño que se iban a llevar, como si se tratara de un mercado“.[23]

Cuando las mujeres dejaron de dar a luz en sus domicilios y los partos comenzaron a hospitalizarse de manera generalizada, a finales de los años sesenta,  el tráfico de bebes  se amplió a clínicas públicas y privadas. Según Antonio Barroso, presidente de ANADIR Asociación Nacional de Afectados por Adopciones Irregulares, la cifra de niños y niñas robados supera los 300.000[24].  Datos que no se pueden corroborar ya que las instituciones involucradas, desde las parroquias a las clínicas, cierran el paso a la investigación, incluso a las víctimas.


[1] Soledad Luque,  presidenta de la ONG Todos los niños robados son mis niños, que junto nueve organizaciones más unió  la causa del tráfico de  niños a la querella contra el Franquismo que abrió la Justicia Argentina. http://www.youtube.com/watch?v=YJu1lJJ9Qs0


[1] Título  en homenaje y reconocimiento al trabajo periodístico de Consuelo García Cid y a la fuerza de su testimonio e investigación desarrollada en su libro  Las desterradas hijas de Eva.
[2] Soledad Luque,  presidenta de “Todos los niños robados son mis niños, que junto nueve organizaciones más unió  la causa del tráfico de  niños a la querella contra el Franquismo que abrió la Justicia Argentina. http://www.youtube.com/watch?v=YJu1lJJ9Qs0
[3] Consuelo Garcia Cid, Las desterradas hijas de Eva, Edit Algon, Barcelona,  2012.
[4] http://sociedad.elpais.com/sociedad/2011/09/26/actualidad/1316988003_850215.html
http://sociedad.elpais.com/sociedad/2011/05/11/actualidad/1305064807_850215.html
http://elpais.com/diario/2011/03/06/domingo/1299387153_850215.html
http://huelvaya.es/2013/11/26/opinion-dos-exhumaciones-y-dos-ninos-robados-por-esperanza-ormedo/
[5] Foro de la Nueva Sociedad con Antonio Barroso, Fundador de ANADIR, y Mar Soriano, Portavoz de la Plataforma Afectados Clínicas de España. Causa Niños Robados. Con la intervención de Alvaro Cuesta, Pte. De la Comisión de Justicia del Congreso de los Diputados. http://www.youtube.com/watch?v=W9MW32af1EA
[6] http://elpais.com/diario/1977/10/02/sociedad/244594809_850215.html
[7] http://www.publico.es/politica/463229/matilde-landa-la-mujer-que-prefirio-la-muerte-al-bautizo
[8] http://www.interviu.es/reportajes/articulos/ninos-robados
[9] Nuevo estado. Nacionalismo y género, pag. 32 Juliana di Febo. 2003, Edit. Complutense, Madrid.
[10] Individuas de dudosa moral, Pura Sánchez. Mujeres bajo sospecha, edit. Fundamentos, 2012.
[11] Mujeres para después de una guerra. Assunta Roura, 1998, Ed. Rosa de los Vientos. Barcelona
[12] http://elpais.com/diario/1977/01/28/sociedad/223254008_850215.html
[13] http://elpais.com/diario/1977/01/28/sociedad/223254008_850215.html
[14] http://elpais.com/diario/1977/01/28/sociedad/223254008_850215.html
[15] Revista de Sociología Papers, N9, 1978. Barcelona.
[16] http://elpais.com/diario/1985/03/10/sociedad/479257209_850215.html
[17] El País, 10 de marzo de 1985. Pag. 33.  http://1.bp.blogspot.com/-6iRwNtPsaTw/UE4KNI3vdoI/AAAAAAAAAYw/8JaJKEH67LM/s1600/mardones2.jpg
[18]http://webcache.googleusercontent.com/search?q=cache:evTEhI7_rooJ:https://www.boe.es/boe/dias/1987/11/17/pdfs/A34158-34162.pdf+&cd=2&hl=es&ct=clnk&gl=es&client=firefox-beta LEY 21/1987, de 11 de noviembre, por la que se modifican determinados articulas del Código Civil y de la Ley de Enjuiciamiento Civil en materia de adopción.
[19] http://youtu.be/c05-psMgiHU
[20] http://www.tv3.cat/3alacarta/#/videos/3474650
[21] ANADIR (Asociación Nacional de Adopciones Irregulares), liderada por Antonio Barroso, cuyos padres adoptivos pagaron por su adopción; Todos los niños robados son mis niños, encabezada por Soledad Luque, que busca a su hermano, arrebatado a su madre en la clínica de O’Donnel Madrid) Plataforma  causa niños robados Clínicas de Toda España, que encabeza Mar Soriano, que busca a su hermana gemela.
[22] Ver programa de RNE, dirigido por la periodista Sandra Camps Madres olvidadas de febrero de 2012: http://www.rtve.es/alacarta/audios/en-primera-persona/primera-persona-190212/1326450/
[23] http://www.elmundo.es/elmundo/2012/04/24/espana/1335268033.html
[24] http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2011/01/110128_espana_ninos_robados_lr.shtml

Su nasciturus, nuestro derecho a decidir

Ruiz Gallardón, a favor del nasciturus, en contra de las mujeres

El ministro Ruiz Gallardón ha  perdido el norte  y tal vez muchas de sus alianzas dentro de su propio partido. Este fiscal en excedencia, estirado y relamido,  que ahora se hace el progre  y luego se entrega al Opus,  tendráque enfrentarse a un rio incontenible de mujeres que van a exigir  su dimisión y a defender el derecho al aborto que, tan pretencioso, pretende negarles. Su  propuesta de ley en defensa del no nacido, que parece inspirada  en Escriba de Balaguer y Pilar Primo de Rivera,  está en las antípodas del respeto a la libre maternidad conquistadas hace casi treinta años;    para llevarla a término tendrá  que enfrentarse con millones de mujeres y de hombres que no votan a golpe de pecho, ni deciden su vida íntima en relación a ningún confesonario.

Ruiz Gallardón ya no engaña a nadie; huele a incienso rancio, a prelados nostálgicos de Trento, a perseguidores de herejes que discuten la autoridad papal, a boato cardenalicio tan en desuso, con este nuevo papa jesuita; nuestro ministro  se preocupa enormemente de los no nacidos, mientras estrecha el marco de derechos y libertades para los vivos de este país. No maree la perdiz, señor ministro. Resulta nítido que lo suyo son los derechos de los que no están; las libertades de los que no son, la protección de los que han de venir. Porque a los que están, a los que han venido,  a los que son, usted les quita, les recorta, les cobra,  les encarcela, les calla, les vigila. Si eres pre-natal, todo son consideraciones; pero cuidadito con nacer porque tus derechos como pre-escolar van a disminuir enormemente y así sucesivamente hasta dejarte sin pensión para sobrevivir.

Los panes y los peces

Este señor  pertenece a un gobierno  sentado sobre seis millones de personas sin trabajo, sobre varios cientos de miles de familias  desahuciadas, sobre los cadáveres de miles de seres humanos que se han quitado la vida por no encontrar una manera digna de mantener a los suyos o que han muerto a la puerta de los hospitales o a la espera de asistencia sanitaria.  Este ministro ejerce su poder sobre millones de pensionistas que sostienen con sus mermados recursos a las familias que el gobierno ha arruinado; se enseñorea sobre las espaldas de millones de mujeres de todas las edades cuya experiencia, trabajo y  sabiduría multiplican los panes y los peces para sostener a quienes  el gobierno ha dejado sin nada. Este ministro, amante de la Formula 1 no se siente conmovido por los millares de jóvenes españoles  dispersados por el mundo buscando una opción laboral. ¿Qué le pasa a Gallardón y al gobierno del que forma parte con la gente que tiene DNI? Resulta muy inquietante su entusiasta defensa del nasciturus. Resulta patético y dramático. Porque se trata del cuerpo de las mujeres, de la vida digna de los vivos.

Gallardón y el gobierno al que pertenece están  afirmados sobre la pantomima de democracia a la que asistimos, en la que las libertades y los derechos adelgazan y  los poderes legislativos, judicial y ejecutivo se van juntos  de farra o a misa y elaboran  leyes escandalosas para acabar con su escasa independencia o para reprimir la disidencia y privatizar hasta a la Guardia Civil.  Trapichean con la prensa, piratean con la judicatura, mienten en el Parlamento, torean a la gente con los medios de comunicación y van a misa diaria porque tienen un dios personalísimo,  hecho a medida–cuyos representantes en la tierra están a sueldo del estado, 13,2 millones de euros al mes–,  que curiosamente les consiente atrocidades contra quienes no poseen màs que su cuerpo, su fuerza y su trabajo.  Ponen mucho esmero en dotar de fondos a las escuelas  católicas y recortan  los recursos de la enseñanza pública. Y ahora, arremeten contra las mujeres, como si decidir sobre la maternidad de cada quien les incumbiera.

Ese mismo Gallardón que dejó arruinada la alcaldía de Madrid en manos del Opus Dei, digo, de Ana Botella, ese mismo fiscal en excedencia que le ha puesto precio a la Justicia, ese mismo tipo  ahora llora ahora estremecido por el nasciturus.

Las secuelas de la crisis

La misma Iglesia que avaló la dictadura y al dictador  –Caudillo por Dios y por España— y que acreditó a un dios que daba el visto bueno a la represión y al genocidio de millones de demócratas ahora viene echando lágrimas de cocodrilo por el no nacido, distrayendo el debate central de un país sumido en la bancarrota, en el que las grandes empresas prosperan pero la inmensa mayoría queda en las cunetas; otra vez las cunetas. Lo acaba de decir el gran banquero del Opus, Botín: “Hay un cambio de ciclo clarísimo”,  dice esperanzado con su saneada cuenta de resultados, pero para la mayorìa “… las secuelas de la crisis tardarán en desaparecer”.

Las secuelas de la crisis;  suena a efectos colaterales, como aquellos que se inauguraron con la “guerra preventiva” contra el pueblo de Irak. O sea, para  la banca, las corporaciones, la iglesia a sueldo, todo va viento en popa. Para el  resto, para la inmensa mayoría,  toca  secuelas. Qué maravilla de palabras que crean una realidad de mentiras a medida.

Secuelas: La destrucción de derechos y libertades. Secuelas: los recortes contra la sanidad y la enseñanza pública y laica, secuelas los recortes a la cultura; secuelas, la destrucción de millones de puestos de trabajo; secuelas, la obligación de parir por encargo del gobierno para tener criaturas disponibles al servicio de los señoritos de este país.

No mareen la perdiz con el nasciturus.    No nos larguen discursos sobre inviernos demográficos; no toquen nuestra integridad ni se atrevan a legislar sobre nuestros úteros. No privatizarán nuestros cuerpos, no vamos a tolerar que vuelva a colocar su perversa moral en nuestros vientres. No lo vamos a consentir. Lo que ustedes llaman secuelas, es la destrucción del estado de bien estar. Su nasciturus, nuestro derecho a decidir.

Llueven Queers, Coco Riot

Coco Riot   vive en Montreal,  nació en Murcia,  y   echa tanto de menos el sol  que en ocasiones se enferma por su ausencia. Viajó lejos para entender su propio mundo, para acercarse a él, para construir su particular manera de vivir, para convertir en arte la energía y la fuerza de su experiencia. Pinta, dibuja, cuenta historias y milita con sus ideas, con sus dibujos pero también lo hace con su cuerpo. Se define como artista queer y habla de su experiencia en  Llueven Queers.

Como cuenta Coco, lo relacionado con el género está muy presente en su vida por   su propia ambiguedad. “Hay gente que lo llama andrógino pero a mi me gusta más la ambiguedad porque es cambiante …no es una moda …es algo que me pone en peligro cuando salgo a la calle. El queer reconoce la existencia de una galaxia de géneros. Yo necesito esa galaxia…Ese es una de las grandes aportaciones del queer, las críticas al sistema binario y heteronormativo. Esto no me hace menos feminista, soy profundamente feminista,profundamente queer, profundamente anticapitalista, profundamente antiracista y profundamente inmigrante. Todas mis luchas políticas están presentes en mi manera de vivir”. (Ver resto de la entrevista que aparece en Llueve Queers http://cocoriot.com/text/llueven-queers-entrevista/

Coco Riot

Cocó expuso el pasado noviembre en Montreal Los Fantasmas, una obra sobre el presente y las heridas abiertas de la sociedad española; Los Fantasmas es una narración ilustrada  sobre el silencio, sobre el dolor y sobre la memoria que se adhiere a pesar de ser negada una y otra vez. Del 15M,   a las fosas comunes hay un camino tan corto como invisibilizado.  Pero Coco los ve y los describe, los dibuja en el mismo lugar que los vivos pelean por sobrevivir. Esta obra, cuenta  Coco Riot, es el fruto de varios años de trabajo,  de investigación, de búsquedas. “Cada dibujo es un mar de detalles y alusiones, de casos reales y de interpretaciones. Los fantasmas no están muertos, como las heridas no están cerradas, sino que interaccionan con los vivos condicionando además el presente y formando un solo escenario en el que ambos son protagonistas.”

http://www.blowbackmind.com/los-fantasmas-exhibition-coco-riot-ciem-montreal/

Barcelona y Alicante. Una mirada de Coco sobre nuestro presente, parte de su creación Los Fantasmas que comienza su viaje desde Canadá   en 2014.

Vestida con tu pelo

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Salgo de este   año desnuda, descalza y de puntillas.  Y escucho la voz que me devuelve a lo que soy.

Para Silvia Pérez Cruz

Te vi en mi orilla  y el mar de tu voz lo envolvió todo,

pasé la noche entre susurros,

regalada de lágrimas, desarmada de dudas.

Sin saber de dónde a dónde,

sentí desnuda el alma entre tus dedos y  comencé a volar.

Mecías el océano atrapado en mis caderas

Tu aire se metió en mi voz y yo también cantaba.

Olvidé el ruido de la guerra,

el reflejo del dinero en la armadura,

el frio, la ausencia y esa añoranza terca que todo lo invadía

tu piel, tu  boca, tu voz, tu voz, tu voz,

un barco de vela en travesía

Y comencé a volar.

Y sentí mi pena que bailaba con la tuya,

Y supe que te hacías vieja

y sin miedo

regresabas a tu cuna sabiendo que era yo la que volvía.

Y sentí el destierro de tu luna y acaricié tu soledad que era la mía

Vestida  con tu pelo me atravesó la vida.

Gloria dijiste

Y  lloramos de nostalgia, de amor y de alegría.

Gloria, gloria, gloria  clamó una lluvia de susurros,

tu voz, tu voz, tu voz

viva como el viento, frágil como la  espuma.

Te vi en mi orilla y el mar de tu voz lo envolvió todo

rotunda, atravesada de ternura.

Menuda y grande,

tan leve, tan  dispuesta al vuelo.

Te vi en mi orilla  y el mar de tu voz lo envolvió todo.

Alice Munro, la Nóbel que escribía sin habitación propia

A Alice Munro le pasó lo mismo que a María Moliner con su diccionario:   sin tener espacio propio, entre cacerolas  y sábanas lavadas   construyeron un mundo de palabras propias, repletas de sentido, exprimiendo sus sueños de las profundidades de la vida cotidiana. Cuando publicó su primer libro,en 1961 The Vancouver Sun le dedicó un reportaje, que  tituló “Ama de casa encuentra tiempo para escribir relatos”. Y es que Alice puso su mirada justo en ese lugar inenarrado donde transcurren las vidas. De ahí extrajo su conocimiento. “Quienes conozcan a Munro por sus madres infelices y solteronas de pueblo se sorprenderán al comprobar lo buena que es al escribir sobre el sexo. “Enamorarse, calentarse, engañar cónyuges y disfrutarlo, decir mentiras sexuales, hacer cosas vergonzosas por un deseo irresistible, hacer cálculos sexuales sobre la base de la desesperación social: pocos escritores han explorado esos procesos de forma más minuciosa e implacable”, escribe Atwood. Al escribir sobre la sexualidad femenina, dice Munro, “se hace algo de lo que no se enorgullecerá a nadie. Cuando se escribe se siente la necesidad de ir lo más lejos posible. Una siente que está mal, a pesar de lo cual no lo lamenta.” Por Lisa Allardice, para Clarin y The Guardian.

Nació en Canada, en 1931, en una familia humilde, con un destino marcado de antemano del que escapó con la audácia de conseguir un final feliz para la Sirenita de Andersen.  Hoy con el Nóbel ha alcanzado el  reconocimiento de su pluma descarada y culpable por querer ser ella misma.

“La maestra del cuento contemporáneo”, “La Chejov canadiense” dicen de ella.    Marisa Avigliano en el diario argentino Página 12  afirma que “tiene el don efectivo de una prosa que agita sin mitigar nunca la molestia que provoca “.  Me gusta esta vieja.

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NN Los cadáveres que hablan

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En Colombia, todas las generaciones vivas han conocido  la guerra. Todas.  Algunos de sus inmensos ríos han sido altavoces de lo que no se permitía oír, imágenes de lo que no se debe ver en una sociedad donde la violencia se extiende a todos  los niveles de la vida; los muertos  mismos y a pesar de la costumbre –o tal vez por ella– se han convertidos en cronistas del espanto de un pueblo mil veces atormentado, por el viaje sin fin de miles de cuerpos rotos que llegaron y aún llegan  a destinos inciertos por la fuerza de los ríos donde los entregaron sus victimarios. Según la revista El Tiempo, de Bogotá, hay en Colombia 20.000 cuerpos  sin identificar; el veinte por ciento son mujeres.  Desde 1919, el estado colombiano  contabiliza sus desaparecidos.  Las cifras se convirtieron en escandalosas a partir de los cuarenta y se incrementaron sin parar hasta el presente, en el que se reabre una negociación de paz entre el estado y las organizaciones guerrilleras. Casi 20 mil cuerpos identificados no han sido reclamados por sus familiares y 40 mil no han podido ser identificados.

Mientras la muerte arrecia  por  las inmensas tierras colombianas, en otras latitudes de la misma geografía hay  gentes repletas de fuerza y de piedad que  desde décadas atrás han dado cobijo a los cadáveres y que reclaman justicia para los vivos y también para los muertos, el dolor inolvidable.  La paz que tanto necesitan.

Luego no hubo luego

Me había muerto tiempo atrás, sin darme cuenta.

Sin vida no es difícil apañarse.

Se pasa  así, sin ton ni son, sin esperanza,

sin risa, sin sed, sin ira, sin ganas de bailar,  sin apetito.

Traté de vestirme una mañana –la costumbre—

y no encontré con qué, sin apurarme.

En la calle, con semáforos en verde, otros como yo no conversaban.

No sé cómo lo supe;  sin aire en los pulmones,

sin sangre por las venas, sin dolor, sin apatía.

Algo me quedaba del pasado inexistente y

antes de fundirme con la nada,

sentí un regusto seco de estar muerta.

Luego, no hubo luego.  Pero yo ya no existía.