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La niña y el lobo, de Amparo Sánchez

cartel La nin_a y el lobo AlicanteAyer, 23 de septiembre, Amparo Sánchez presentò en el Clan Cabarett, de  Alacant, con La Aparadora, su libro La niña y el lobo.  Por Llum Quiñonero

                                                                Dice l’Aparadora que el libro le ha encantado y que a ella le fascina, como a Amparo, reinventarse cada día, porque la vida nos espera llena de sorpresas cuando abrimos la caja de los tesoros que llevamos dentro y nos vestimos con ellos para atravesar el amor, el miedo y el dolor que nos va saliendo al camino. La niña la necesitamos siempre, para jugar, para seguir creciendo, para no perder la curiosidad y las ganas de ir más allá de los límites que nos han marcado. Y necesitamos a la adulta, que cuide de la niña y la agarre bien fuerte de la mano cuando el miedo apriete.

Al lobo se le puede mirar de muchas maneras y entre la adulta y la niña se va haciendo camino.

No sé bien la diferencia que hay entre una niña y una adulta ni cuándo llega el momento de atravesar esa frontera que, en realidad, nunca se deja atrás. La niña que fuimos esta siempre a nuestro lado y cada jornada nos acompaña en la medida que nos hacemos cargo de nosotras mismas, de nuestros miedos y de nuestros deseos, de nuestras necesidades; en la medida que asumimos los riesgos de transitar nuestra propia senda, de aceptar el dolor de reinventarnos y disfrutar con la felicidad que nos depara comprobar la fuerza que la niña reúne para nosotras y que la adulta usa en su provecho.

El lobo no es el peligro; el riesgo real es no atrevernos a mirar en nuestro interior y usar a nuestro favor todos nuestros recursos desobedeciendo la ley no escrita que nos dice sed obedientes, sed sumisas, no preguntéis más, no hagáis más planes, no más preguntas. Esa voz que nos engaña a conciencia cuando nos dice que siempre hay algo o alguien más importante que nosotras mismas a quienes nosotras debemos de atender.

La niña y el lobo es un tesoro. Un tesoro que pertenece a Amparo Sánchez y que en su generosidad comparte con todas nosotras.

Aquella Amparito que se quedó asombrada al ver el lobo, con toda la casa abierta de par en par, tan despistado, con aquella boca tan grande, pasea ahora con él de la mano y nos lo muestra. Aunque le queda asombro para rato, sabe que su fortaleza está en ese preciso lugar entre su abuela Manuela y su propia voz que la ayuda a transformar el dolor en gozo.

Lo que aquí cuenta es la biografía de un aprendizaje; es la narración de una vida que empieza apenas a los 14 años con un embarazo y con un parto y que no acaba cuando a los 25 años pone fin a su diario. Es la construcción de una mujer que se convierte en dueña de sí misma y que convive con la duda para seguir buscando nuevas preguntas y se pone al mundo por montera.

10614113_539195889546072_287880297039763312_namparo solaAmparo Sánchez tiene el don de encontrar en el dolor su fuerza, y allí es donde encuentra la felicidad de ser libre. Es la niña Amparito, la nieta de Manuela, la amiga de Esmeralda, la madre de Ángel. Es la camarera, la que cocina tapas, la que sirve copas en un puticlub, la que canta, la que llora con un blues, la que compone, la que tiembla, la que sangra cuando le parten la cara. Amparo, Amparito quiere, cree que quiere y quiere al hombre que la cela, que le pega, que le reclama que lo salve. Y ella aguanta, resiste desconcertada y aterrorizada, sin saber donde esta la diferencia entre lo que cree que es amor y le produce tanta angustia. Hasta que un día, comienza a mirar al lobo a los ojos y, entonces, emprende su propia ruta guiada por una voz, la suya, que le decía a través de su abuela, “te vas a salvar a ti misma: tú eres fuerte, tú has aprendido mucho, tú vas a ser una gran artista”. Continuar leyendo »

Madres robadas, bebés secuestrados, crímenes de lesa humanidad

Manifestacion en Madrid, junio de 2014

Manifestacion en Madrid, junio de 2014

Madres robadas, bebés secuestrados, crímenes de lesa humanidad son denunciados desde las asociaciones de víctimas, en la mayoria de las ocasiones encabezadas por mujeres. Se trata de delitos contra las mujeres, que se calculan en decenas de miles de víctimas, realizados con total impunidad durante decadas, amparados por un Estado que se definió nacional-católico en el pasado, gobernado en la actualidad por fuerzas ultraconservadoras herederas del franquismo.

Los delitos contra las mujeres en la sociedad española tienen su máximo exponente en los robos y secuestros de bebés, realizados durante décadas, en años de dictadura y aún después. Se trata de crímenes cometidos a través de numerosas instituciones del Estado y de clínicas privadas y públicas en los que están implicados funcionarios, abogados, médicos, curas y monjas; en miles de casos, ampliamente documentados.  Ocurrió desde los inicios de la dictadura y a partir de 1969 y hasta la aprobación de la primera ley que regula la adopción, en 1987, con la mediación de la Asociación Española para la Protección de la Adopción, presidida desde su creación por Gregorio Guijarro Contreras, Fiscal General del Tribunal Supremo y estrechamente vinculada a profesionales y religis@s del Opus Dei, cuya sede se situaba en la misma del Tribunal Tutelar de Menores.

Las mujeres, madres robadas.

Las mujeres, madres robadas.

El neocapitalismo al que asistimos, las politicas de recortes de derechos, la propuesta de Ley del Ministro de Justicia Ruiz Gallardon   que niega la libre maternidad,  nos reconduce por el camino del que venimos de la mano de las propuestas de penalización del derecho al aborto y el traspaso de fondos públicos a instituciones privadas, encargadas de centros a la promoción de la maternidad, al retorno de la beneficencia y de la presencia de la Iglesia catolica frente a los servicios públicos laicos.

La negación de derechos y libertades a las mujeres, la ausencia de libertad para la elección de la maternidad, la penalización del derecho al aborto, están estrechamente ligados a los múltiples delitos que se cometieron contra las mujeres durante la dictadura y  después de la Transición política. Delitos y crímenes de lesa humanidad que aparecen hoy en miles de denuncias de mujeres a quienes les arrebataron sus hijas/os nada más nacer y que décadas después los siguen buscando, amparadas hoy en un marco de libertades frente a un Estado que se muestra cómplice de aquellos delitos al cerrar reiteradamente los caminos para los procesos, las denuncias y las investigaciones.

Cuerpos al servicio de la patria, cuerpos recipientes, cuerpos reproductivos: la dictadura creo una amplia red de control de las mujeres: desde la Iglesia católica, al Patronato de Protección de la Mujer vinculado al ministerio de Justicia pasando por la escuela. El objetivo: el control, el adoctrinamiento y la recristianización de una sociedad que consideraban pervertida por las ideas democráticas y laicas. El cuerpo femenino quedó secuestrado en poder de los varones a través del matrimonio y de toda una red piramidal que partía del dictador y que tenía su base en la familia.

Las mujeres condenadas a vivir para criar hijo@s como fuerza de trabajo, a través de la redistribución (secuestros y robos de bebés en forma de adopciones irregulares) para llenar los vacíos y necesidades de la clase dominante bajo su propia tutela, incorporándolos a sus propias familias. El franquismo definirá a la mujer, de hecho, como un cuerpo reproductor sin derechos. Y a su tarea, el cuidado doméstico de los varones y necesitados de su entorno; quedara condenada al destierro de la vida pública y a la enajenación del propio cuerpo.

El secuestro de los en clínicas y maternidades ha de entenderse en el contexto de una sociedad sometida por décadas de dictadura, sin libertades ni derechos  frente a autoridades de cualquier tipo, incluidos, médicos, funcionarios y religiosos/as. A finales de los años sesenta, para reforzar las redes de adopciones, se creo la Asociación Española para la Protección de la Adopción, presidida por un fiscal del Tribunal Supremo, vinculada al Tribunal Tutelar de Menores, con sede en las dependencias del miso tribunal y constituida por profesionales, abogados y médicos y religiosos vinculados al Opus Dei.

 Las adopciones irregulares se convirtieron en moneda de cambio habitual durante décadas. A través de contactos e influencias con médicos, religiosas y/o sacerdotes era posible adoptar un bebé con el pago previo de unos “gastos” justificado bajo el epígrafe de minutas de abogados y médicos. Las irregularidades se extendieron en el tiempo y se consolidaron a través de clínicas privadas y públicas, con documentos repletos de irregularidades. Mujeres, generalmente de familias trabajadoras, muchas de ellas amas de casa y madres de otros hij@s, fueron desposeídas de sus bebés al alumbrarlos, o de uno de ellos si se trataba de mellizos o gemelos. Los médicos o las religiosas que las atendían en el parto, les anunciaban que había muerto y, en la mayoría de los casos, no les mostraban el cadáver. Los bebés eran entregados a familias adoptivas de mayor nivel economico, generalmente desconocedoras de que aceptaban un bebé secuestrado.

Hoy, cientos de asociaciones por toda la geografía española, agrupan sobre todo a mujeres, pero también a padres y hermanos y hermanas de aquellos bebés que fueron arrebatados de sus familias.  La Justicia y la reparacion de tantos delitos queda pendiente; la sociedad española, herida profundamente mientras no sea capaz de dotarse de instituciones democraticas capaces de vencer la reiterada impunidad.

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Monarquía sí, República también

 

 

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Dentro de unos días veremos que Felipe será el nuevo rey de España. Pero la monarquía de los Borbón vive tiempos difíciles y muchos de sus defensores  católicos, especialmente el Opus, se preparan para abandonar el barco llegado el caso. Basta con seguir las últimas  publicaciones de Pilar Urbano –la última El precio del trono, por ejemplo–, para ver cómo re-escriben su historia y para comprobar cómo hace mas de dos años que se abrio la veda anti juancarlista para ir preparando el terreno. Están listos para las diferentes opciones, incluso para la republicana. Los libros se han escrito con la colaboración de la reina Sofía, amiga de la supernumeraria Pilar Urbano y que tiene sus propios motivos de distancia con el campechano Juan Carlos.

La iglesia Católica ya lo hizo tiempo atrás. En 1931, con el triunfo de las opciones republicanas y el ascenso de los movimientos populares, la iglesia apostó porque la oligarquía se organizara en torno a la CEDA –Confederación Española de Derechas Autónomas—idea que encabezó un jesuita, Herrera Oria –(jesuítico viene de jesuita, que en castellano es sinónimo de hipócrita) y que lideró como proyecto político, Gil Robles. La forma de estado no es lo esencial, afirmaba la CEDA.

Deciden entonces ser republicanos si toca o monárquicos, si cabe; apoyados en organizaciones católicas, Acción Católica de Propagandistas y el Opus[1], se organizan para defender los intereses de la oligarquía desde dentro. Cuando gana el Frente Popular, son quienes avalan a los generales Mola, Queipo, Franco, Goded, para dar el golpe de Estado.

La CEDA y la iglesia católica ganaron la guerra, aunque hubieron de tragarse el sapo de un dictador que no les permitió mojar poder político –aunque si económico e ideológico—; durante cuarenta años prosperaron con la autarquía y con el capitalismo neoliberal al que ellos le abrieron la puerta.

En tiempo de la dictadura, Acción Católica de Propagandistas y Opus rivalizaron por conformar la elite franquista y se prepararon para afrontar los cambios con la muerte del dictador; Franco transitaría al otro barrio y los vivos, al nuevo régimen. Juntos pero no revueltos: divididos entre monárquicos de diferente pelaje– juanistas, juancarlistas, carlistas–; falangistas — la versión española del fascismo y del nazismo, que vino a menos, con la derrota alemana.

La Iglesia a través de su amplia red castrense, de institutos religiosos y centro parroquiales, Acción Católica y del Opus, se imbricó en todas las esferas del Estado franquista. Llegado el momento, apostó por diferentes proyectos de Transición, incluida la Reforma Democrática que avaló la Constitución de 1978 . Un supernumerario del Opus, hagiógrafo de Franco, Rafael Calvo Serer, fue co-fundador con Carrillo de la Junta Democrática.

Llevan decadas apostando  por el continuismo. Ahora, pisan el acelerado por si el bipartidismo se les hunde. Que se les va a hundir.

[1] El OPUS se hace fuerte tras la victoria de Franco, imitan y perfeccionan el funcionamiento sectario de Acción Católica de Propagandistas para ganarles, con el tiempo, en poder e influencia. La iglesia católica española queda encabezada durante décadas –desde 1939 hasta el presente– por dos lobbys de altura, que enfrenta a jesuitas y a sus imitadores el Opus Dei de Jose Maria Escriva, el reptiliano que también se consiguió un título de marqués además de santo; la que creara Herrera Horia y da origen a la CEDA, llega a la Transición a través de Calvo Sotelo. El OPUS copó el poder a partir de los años sesenta, a través de Carrero Blanco y sus gobiernos neocapitalistas. Del Opus era el mentor de Suarez, Herrero Tejedor y él mismo.

La primavera ha venido y don Juanito se va

19759_1244463424804_1025924078_30620487_5075593_nNació en Roma en 1938 y anduvo de aquí para allá en el exilio de una corte en lista de espera, mantenida por la oligarquía monárquica española. Llego la criatura a Madrid en 1948 cuando apenas cumplía 10 años y España era una herida abierta. Aunque el niño pensaba que el daño era el de su padre rey sin trono desde que el abuelo echara correr en 1931 y dejara el puesto vacante mientras la Republica tomaba el relevo. En menos de seis años se reorganizaron para poner fin al cambio. Claro que Franco no habia hecho la guerra para entregar las mieles de la victoria a un Borbon ni a nadie. Asi que se las compuso parair toreando al padre y adiestrando al hijo.

Durante décadas el dictador se ocupó de  organizar y seguir de cerca la educación del príncipe rehén para llevarlo de la mano a la jefatura del Estado y dar continuidad y estabilidad a al franquismo y a los proyectos y negocios de quienes apostaron por él. Para cuando asumio la corona Juanito había matado a su hermano Alfonso en Lisboa, de un disparo, sin querer; pero, ese pequeño inconveniente, se superó sin dificultad y sin información pública en un país en el que las noticias estaban todas al servicio del dictador. Y siguió Franco apostando por don Juanito, el hijo que no tuvo nunca, un príncipe rubio, campechano juguetón y mal estudiante que se convertía en un chico guapo, que trataba a Franco como a un padre y con quien se iba a cazar de vez en cuando.

Disparar es muy emocionante y ha marcado su biografía, no cabe duda. Cada vez contra presas de mayor tamaño.

Cuatro décadas de preparación y otras cuatro de ejercicio del atado y bien atado.

Pues va siendo hora de cambiar de rumbo.

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En la cola, Felipe VI; también rubio y nacido en el mismo año, 1968, de la revolución que trató de destruir el orden capitalista sin conseguirlo: Seamos realistas, hagamos lo imposible gritaban en Paris.

Felipe debió entender mal lo de realista.

 ¡Viva la Republica!

A por el referendum

Alegoría de la Republica, obra de Luis Dubon con la modelo Engracia Moreno, mujer de Ramón Franco.

Alegoría de la Republica, obra de Luis Dubon con la modelo Engracia Moreno, mujer de Ramón Franco

Desde que se abrió la veda contra Juan Carlos –la abrió la derecha pepera y el Opus– se está preparando a la opinión pública para esto. El último libro de Pilar Urbano lo pone de manifiesto, repasando con detalle la educación franquista e incluso episodios velados para la mayoría de la gente, como la muerte de su hermano Alfonso (por un disparo de Juan Carlos) Se trata de ir por delante, para que no le pase como al abuelo que puso piernas en polvorosa. Y tienen recambio, incluso republicano, llegado el caso. La izquierda, la sociedad laica es la que esta huérfana; en construcción, digamos.

Siempre, una titánica lucha desigual.

Y para tender un puente más en nuestra memoria, este 2 de junio, que don Juanito se va, quiero recordar la imagen de la República que en 1931 pintó el valenciano de Benicalap Luis Dubon. Y ¿Quién fue la modelo? Pues ahí está la cosa; la modelo fue Engracia Moreno, la segunda mujer de Ramón Franco, el hermano republicano del dictador. Engracia tuvo una hija, Angeles Franco Moreno; a las dos los del Pardo les hicieron la vida imposible tras la muerte –en extrañas circunstancias—de Ramon. Decìan que Enracia era una mujer de mala vida y Angeles, hija de un tragasables. En fin. Ya contare. Por ahora, ¡¡Viva la Republica!!

A por el referendum.

Conchita Liaño, morirse al fin, es poca cosa

En Zaragoza, 2007, encuentro de mujeres libres.

En Zaragoza, 2007, encuentro de mujeres libres.

París, 1916, Caracas, 2014

Feminista, anarquista, fundadora de Mujeres Libres, empeñada en cambiar el destino de las mujeres, sobrevivió a la victoria del fascismo, a Franco y a su atado y bien atado que llamaron transición;  pero la luz de la revolución,  de la que fue participe y testigo, la llenó de energía para siempre. Dicen que murió el  19 de mayo, de un derrame cerebral, en Caracas. Cuando se tienen 98 años, la muerte es una aliada y Conchita la esperaba hace tiempo, ¡tantas otras veces la buscó sin encontrarla! La muerte la rondó durante años: mientras construía la revolución en Barcelona, bajo las bombas alemanas,  en el frente, cuando viajaba en busca de noticias, a ofrecer apoyos, a recabar información, en la huida a Francia, en enero de 1939, a través de los Pirineos, cargada con las revista de Mujeres Libres, en el Paris ocupado.

El miedo era para ella el estímulo de su inteligencia, la fuerza de su decisión.  Ella decía que el peligro le daba claridad. Y por eso debía ser tan luminosa su existencia porque desde la cuna a la tumba, el peligro siempre la cercó. Tal vez por eso, y por la energía de su cuerpo anciano, salía a la calles en Caracas y a pesar de no ver bien y oír peor, atravesaba calles y avenidas siempre con éxito. ¡Que se aparten ellos! decía. Y lo lograba, por alguna ciencia infusa.

En Francia, con su hija Moncha, con su amiga y compañera Felisa Castro. Las dos exiliadas.

Conchita Liaño, a la izquierda, su hija Moncha y Felisa Castro, en Francia.

Fue una anarquista a carta cabal, exprimió la vida a fondo y cuando fracasó la revolución siguió buscando el modo de compartir lo que sabía. Ella que atravesó el océano para encontrar, como millones,  un lugar que no fuera una condena. Y el exilio se convirtió en su hogar y comenzó de nuevo una de sus mil vidas. Venezuela acabó siendo su casa, ella que era ciudadana del mundo desde que naciera en París, por carambola. Siempre adolescente, como si se hubiera dado un atracón de hormonas de la vida.

Pero ni la vejez ni la distancia ni los escasos recursos fueron impedimento y Conchita vieja y todo, voló a Paris a reunirse con sus compañeras de Mujeres Libres, mas viejas que ella misma. Y entre todas reunieron sus memorias, documentaron sus recuerdos, relataron su experiencia  que publicaron en 1999—Mujeres Libres, luchadoras libertarias, Ed. Anselmo Lorenzo–. Conchita compartió el relato de su vida, de su lucha, de la memoria libertaria, de los sueños convertidos en acción de las Mujeres Libres.  Con su amistad, con su testimonio nos tendió la mano a quienes buscábamos el tesoro de sus vidas. Y encontramos en ella tempestades de relatos, de aventuras y tragedias vividas en carne propia atravesando la historia del siglo XX. Tal vez de eso se habrá muerto, de estar tan viva y no tener respuestas para nada. Morirse, al fin, es poca cosa.

Con su testimonio se construyeron documentales como Mujeres del 36  Vivir la utopìa,  1997.

Mujeres del 36, de 1999. Indomables, 2011.

El relato de su vida lo podeis encontrar en Nosotras que perdimos la paz. Ed. Foca, 2005.

 

Conchita Liaño, la vida efervescente

Hoy, 2 de mayo, lo he sabido. Dicen que Conchita Liaño murio el 19 de abril,  en Venezuela.  Tal vez sea cierto. Nacio en Paris, en 1916. Y vivio con la intensidad de quienes se sienten capaces de cambiar el curso de la historia.

 

Conchita Liaño, Rio Chico, Venezuela, 2004.

Conchita Liaño, Rio Chico, Venezuela, 2004.

Se acabó lo que se daba. Ya no habrá nada a la que prenderle fuego.

Ya no habrá pasado, ni sol, ni horizonte de luz teñido de amargura, ni te amanecerás acompañada de ti misma.

Se acabaron las fronteras,  los calabozos, los caudillos que no se mueren nunca.  Los años que pasan sin sentido.

Se acabaron los amores imposibles, los dioses que no existen, el brillante sabor de la aventura. Se acabó, Liaño la hoja en blanco, las ganas de saber, el gusto por los cuerpos entregados.

Se acabó lo que se daba. Se acabó la esperanza negra que cubrió de nieve aquel enero,  los sueños rotos, vestidos de colores, las revistas, las pruebas de que era verdad lo que contabas.

Se acabó la dinamita que te pusieron dentro. Las ganas de no perderte nada, de mandarlos a todos a la mierda. De sentarte de cara a la pared y disfrutar de cada travesura. Se acabó, por fin, la vida efervescente.

Se acabó para siempre, Liaño la fuerza de tu aliento, el agua tibia lloviendo a borbotones en Rio Chico sobre tu cuerpo entero. Tu voz al otro lado, tu locura, tu tierna desmedida, tú luminosa y fértil  impotencia, tu belleza inabarcable.

En Zaragoza, 2007

En Zaragoza, 2007

Se acabó el hambre, el sueño y la torpeza. Los ojos que no ven el corazón que extraña, la mano que acaricia. El olor a mar, la prisa lenta, los mosquitos, el calor audaz de Maracaibo. Las cuentas que no cuadran, el caos, la canela en rama, la madre renegada.

Se acabaron las carcajadas, la historia enrevesada en el silencio,  los tambores espantando el calor de madrugada.

Se acabó por fin la duda que se fue con la certeza a beberse un ron al otro barrio.

Se acabó la primavera, se terminó y no me gusta nada.

Me pongo aquel vestido que me diste y miro de nuevo el horizonte.  Ya, ya sè que estas en otro plano. Una luz zigzagueante  y para siempre en los cerros de Caracas.

Conxa Pérez, el anarquismo como forma de vida

Conxa Pérez murió ayer, 17 de abril de 2014.  La miliciana, la madre, la hermana, la obrera, la sindicalista, la que todo lo quiso saber,  la vecina del Raval, la vendedora de mercat de Sant Antoni, la que nunca se dejó vencer se fue por la fuerza de los años. Gracias por tu vida.

¡Que la libertad, como a ti, nos acompañe siempre!

Nacio en Les Cort, Barcelona, en 1915. Hizo la revolucion y vivio para contarlo.

Nacio en Les Corts, Barcelona, en 1915. Hizo la revolucion y vivio para contarlo

Conxa no falto nunca a la cita de ser ella misma.Abrazó el anarquismo como una forma de vida cuando apenas podía imaginar que aquel  tesoro seria la savia que la mantendría cien años viva.  Conxa  defendió su vida y la de los suyos a brazo partido. Construyó  con su gente una Revolución  que brilla todavía, a pesar de la derrota. Ella le dio lustre cada dia porque era la sabia de su fuerza.  Pudo atravesar la pobreza y el dolor de tanta pérdida  y recomponer un mundo de amor y militancia que le fue siempre imprescindible.

La anarquía como utopía, la lucha obrera como necesidad frente a la tiranía, no son frases hechas, sino pilares de su formación desde que con su hermano espiaba, desde la pequeña ventana de su cuarto que daba a otra sala, las conversaciones de su padre con sus compañeros en la colonia Castells, en Les Corts de Barcelona.

Conxa nos regaló durante años el tesoro de su amistad y de su memoria con la que pudimos no ser tan huérfanas de nuestra propia historia. Nos enseñó que allá donde parece haber un muro que nos cierra el paso, allí está el espacio donde  trazar un camino a  campo abierto.

La libertad  como forma de vida, la utopía,  su combustible. Pensar por si misma, crear, resistir. Esa fue su vida, su ejemplo, su memoria.

Por mucho que lo hayan intentado, como decía Louis Mitchel, “no se puede matar la idea a cañonazos, ni acorralarla”.

Conxa  está en nuestros corazones.  La idea sigue viva.

Victoria Cremades sobre Nosotras que perdimos la paz

Por Victoria Cremadres
De aparadora a aparadora:

Llum agafarà quatre veus de dona: Trinidad Gallego, Concha Pérez, Rosa Cremón i Conchita Liaño i les arrossegarà cap a fora de les seues goles convertint-les en la seua pròpia veu i ho farà amb tanta força narrativa que des de les primeres pàgines les nostres quedaran emmudides. Quatre veus poderoses que conflueixen en un far: l’autora que, fent honor al seu nom, les focalitzarà en moltes direccions on la lectora no podrá, no voldrà apartar la vista fins a la darrera página si és que aquesta ha estat escrita ja.
Nosotras que perdimos la paz és un llibre hermós d’epidermis i terrible en l’interior. Un llibre de restabliment de la memoria però també un llibre costumista, document, psicològic, romàntic i fonamentalment feminista; aquest és el gènere narratiu en què es pot encabir amb lletres majúscules  i per a major prestigi del mateix. El tema de la sororitat és essencialment  tractat i vindicat , la importància de les xarxes de solidaritat  feministes: “Era lo único a que podía aspirar, a estar presa entre sus propias camaradas”. “Sus camaradas, sus amigas, el único apoyo, el único calor”. “Se sentían conectadas como si la amistad fuera más allá de los sentidos”. Un equip ensinistrat en la vida i en la mort; les comares s’ajuden a parir unes a altres, també a avortar si és necessari, sense preguntes…tots els homens han fugit o estan lluny.

La memoria que nos pertenece.

La memoria que nos pertenece.

La solitud, la fortalesa, la vida a la presó, les relacions filials són temes que es passegen per la narració amb soltura, així Llum ens portarà des d’aquelles situacions més íntimes o domèstiques a les més socials o polítiques sense llevar importància a unes front a les altres; a vegades fins i tot es mesclen (pensem en la imatge de Rosa Cremon parint de forma natural a l’improvisat camp de concentració dels ametllers a Alacant); no solament no els lleva importància sinó que ens mostra com la solidesa d’un estat just dependrà de l’estabilitat del seu material humà.
No estem davant d’una lectura cómoda on es jugue a la identificació amb el personatge testimoni, on es busque la commisseració; la crudesa de la realitat real, de l’experiència de la guerra, del posterior èxode i exili exterior i interior, encara pitjor, ens rescata de la mansesa.
L’amor com a mètode de resilència, la sexualitat com a experiència, l’amor lliure o un poliamor en termes contemporanis “Paquita Gil, la madre de Conchita Liaño, tenía un amante, Matías, un día llamó a su puerta una mujer, Josefina, que decía ser la esposa de Matías, con quien tenía dos hijos. Paquita dejó a Matías y las dos mujeres se convertirían en amigas inseparables, tanto que decidieron vivir juntas, cuando Conchita se trasladó a vivir a casa de su madre se encontró con que había alquilado un piso nuevo en el que convivían sus dos hermanos, Ricardo y Pedro, Josefina y los hijos de Josefina. Matías también estaba allí pero ninguna de las dos mujeres era ya su mujer”
Tampoc  és aquest un llibre exempt de lirisme amb moments en què l’autora es delita especialmente modalitzant el seu text fins a subsumir-nos en un món ideal:  la utopia, malgrat tots els moments de desempar i solitud dels personatges, des d’on surtirà la poderosa al.legoria de la dona forta (ja l’autora valenciana Maria Beneyto ens ho mostrà) que reeixirà per damunt dels nostres caps com un au fènix novella , aquesta ben bé podría ser la nonagenària àvia de Trini Gallego.
L’humor com a estrategia, un humor negre quan apareix el tema de la mort “Petra era viuda de un marido vivo, pero tan sin hombre como las demás”.
És  un llibre essencial per no caure en la desmemòria acabada en A: A de guerra, de dictadura, de fam, de falta de llibertat, de terra. És una cerca de la memoria dins de la memoria i així crear un bucle o un cal.ldoscopi imponent: “Se había inventado un hombre para sobrevivir, había estado enamorada de nadie, y con su invento había pasado la vida hasata ese preciso momento” ¿Què és la vida, doncs? ¿Quina vida és la que s´havia inventat  Trini per sobreviure? En Nosotras que perdimos la paz la vida és de tot menys un somni, és una realitat tan tronadora que qui se salve…qui se salve que no es quede aqui amb nosaltres…

5 de abril de 2014, en Clan Cabaret, Alacant.

Acte organitzat per la col.lectiva l’Aparadora en homenatge a les dones que participaren en la defensa de les llibertats durant la guerra civil espanyola i posterior repressió de la dictadura. Hem volgut aprofitar  abans de la representació de “María la Jabalina”  per presentar-vos el llibre de Llum Quiñonero Nosotras que perdimos la paz.

L’Aparadora, colectiva feminista. Alacant.

Descatalogado en 2013. Campaña para recuperar ejemplares, antes de su destruccion. 10€ Contacto:

llum@llumquinonero.es

Las víctimas de los torturadores toman la palabra

El franquismo sigue tan vivo en nuestro país, que cuarenta años después de la muerte del dictador, los torturadores siguen protegidos por los Tribunales españoles, frente a las demandas de Justicia Internacional y a la querella aceptada a tramite por una jueza en Buenos Aires, Argentina.  Las victimas toman la palabra y se hacen responsables de su defensa.

Mientras los Tribunales de Justicia española lo silencia y reitera su complicidad con la dictadura, sus represores  y sus beneficiarios, las victimas, en un acto pùblico, dan su testimonio ante el mundo.

Portada del Thel New York Times, el pasado jueves. 7 de abril.

Portada del Thel New York Times, el pasado jueves. 7 de abril.

Chato, Felisa, Enrique y José Luis sufrieron las torturas del ex policía franquista Juan Antonio González Pacheco, cuya vista de extradición fue desestimada este jueves en la Audiencia Nacional. En un acto celebrado en Madrid a modo de juicio popular, han relatado sus torturas interrogatorios: “Billy el Niño era un sádico”, han afirmado.  Aunque han pedido personarse en las vistas, su testimonio sigue siendo mudo para la justicia española.

“No os hagáis ilusiones, a nosotros no nos pasará nada. Seguiremos siendo la policía del futuro”, afirmaba  González Pacheco mientras torturaba a   Enrique.

“Conocemos el crimen y al criminal y somos la prueba viva del delito. No vamos a aceptar la mordaza y la venda que quieren imponernos”, afirma  Isabel García Alegre, otra de las víctimas presentes en el acto.

Nora Cortiñas, abuela de la plaza de Mayo. Cuando lo imposible se hace realidad.

Nora Cortiñas, abuela de la plaza de Mayo. Cuando lo imposible se hace realidad.

La impunidad acabara quebrandose, a pesar de la desigualdad de fuerzas, asi lo puso de manifiesto en su intervenciòn Nora Cortiñas, representante de las Abuelas de la plaza de Mayo, argentinas, que tras dècadas de lucha en soledad y contra el silencio, consiguieron poner en marcha los procesos de Justicia, Verdad y reparaciòn.

Siguiendo un viejo método franquista, el torturador González Pacheco, alias Billy el Niño, se presentó ante la Justicia, el pasado 9 de abril,  como víctima, y afirmo a través de su abogado, que se siente perseguido y amenazado. Franco que encabezó en 1936  una rebelión contra un gobierno legítimo, llamo rebeldes a quienes  no se sumaron al levantamiento militar. Desde entonces, una red de complicidades  que ligaba a los beneficiarios del sistema fascista ha mantenido hasta nuestros dias la impunidad de los torturadores,  represores y corruptos de la más diversa índole. Ahora, una jueza argentina ha interpuesto una querella amparada en la Justicia Internacional. Dos torturadores estan en el punto de mira: el  que fuera capitan Muñecas, de la Guardia Civil, golpista con Tejero el 23 F y acusado de torturas y Gonzalez Pacheco, conocido como  “Billy El Niño”, que fuera miembro destacado de la Brigada Politico Social.

Tanto la fiscalía como su defensa se han opuesto a que Antonio González Pacheco sea extraditado a Argentina, reclamado allí por presuntos delitos de torturas. El ex miembro de la policía política del franquismo conocido como ‘Billy el Niño’ ha asegurado: “No recuerdo haber estado encausado, quizá algo de malos tratos”. La jueza también ha ordenado levantar las medidas cautelares que pesaban sobre él desde el comienzo de la tramitación de su posible extradición a Argentina.