Archivo de Enero, 2007
Estoy en Caracas, en pleno centro donde la multitud se gana la vida a diario vendiendo cualquier cosa. Ruido, humo, sol y vida. Indolencia en el caminar, en lo hecho y en lo dicho. El sol se acaba de velar detrás de una nube densa que ha venido de los cerros y la temperatura ha bajado. Entre el Guarataro, atestado de ranchitos y el Avila que aun conserva cierta independencia bulle esta ciudad que parece vestida con un traje que no le corresponde; como si fuera una aristocrata española de esas que ya no recuerda cuanto tiempo hace que dejo de estar a la altura de sus predios, y que vive por la fuerza el trabajo y la voluntad de sus sirvientes. Sea como fuere, hasta el castellano se le mejora a una al escucharles hablar, tan dulces, tan educados, tan sonrientes.
Entre las maravilla con las que me he topado está Euclides Guzmán, poeta desde que aprendio a escribir hace apenas 4 años. La cosa es que tiene 82. Es colombiano y se quedó sin mamá a los 8 años, una campesina que ganaba su diario en el cafetal. Así se convirtio en un niño de la calle:
–Y en la calle dormi no una semana ni un mes, ni un año que fueron muchos los que pasé como una animalito. Porque yo no sabia pensar ni relacionaba una cosa con la otra, no sacaba conclusiones, ahora que se leer me doy cuenta de muchas cosas que antes no entendia.
– “Al principio, ni pedir sabia, dice Euiclides, me daba pena”.
Chaves con su plan Robinson le dio las luces que le faltaban para ponerle palabras a su sensibilidad. Ahora no se despega de sus libros, de su lapiz, de su papel en blanco.

Os lo presento:
Tiene 82 años, es colombiano y vive en Caracas. Desde que aprendio a leer y a escribir le parece que sus pensamientos bailan por sus manos y se quedan quietos en el papel.
Quiere morirse contento y con un lapiz en la mano. Es sordo, flaquito y sonriente.
30 Enero 2007
Traigo esta cita de Nitzsche, que entretiene el pensamiento. Al menos, el mío. Aparece en un texto de Roxana Kreimer que participa e impulsa un café filosófico en Buenos Aires. Una idea genial por simple como es el arte mismo y el sentido común. El link remite a un artículo de Roxana sobre el pudor pero la página es una propuesta repleta de sabiduria al alcance de cualquiera. Y le copio una cita para reconvenir a la historia en nombre de un sabio.
“¡Cuanta individualidad tuvo que ser deformada y violentamente generalizada para dar forma al conocimiento histórico!”
F. Nietzsche. Consideraciones intempestivas. De la utilidad y de los inconvenientes de los estudios históricos para la vida.
30 Enero 2007

En una vieja bolsa cien veces remendada se guarda la memoria de un hombre. Su cuchara de alpaca, un trozo de pan negro y sus cartas desde la cárcel a sus hijos y a su mujer. ¡Qué poco y cuanto!
Aquí está el testamento de Clemencio Girón; abuelo de Angeles Girón, que murió fusilado en noviembre de 1940, junto a una pared del cementerio de Cuenca. Esta es la última nota escrita en el reverso de un papel de envolver: Le deja el plato a su hijo Clemente, la petaca se la deja a Pepe y su pañuelo, al pequeño, Alberto, aquien él llamaba Caracol. Les pide que sean buenos hermanos, que se quieran, que cuiden de su madrey de su abuela.
La pasada semana, le llamaron a Angeles, su nieta, desde el cementerio de Cuenca para informarle que había locaizado la fosa común en la que Clemencio fue enterrado tras ser fusilado con otros civiles republicanos.
Era guarnicionero, socialista y padre de tres hijos: Pepe, Clemente y Alberto. Este último, el padre de Angeles, tenía entonces solo diez años.
Este trozo de papel, junto con el resto de cartas, el mendugo de pan, y la cuchara de alpaca, fue guardado durante más de sesenta años por sus hijos. Es la herencia del padre de Angeles y de sus tíos. La abuela murió al poco del fusilamiento y los tres niños, solos, sobrevivieron trabajando como sirvientes en las casas que les acogieron.
Alberto Girón hijo se hizo guarnicionero. Ahora Angeles acompaña a su padre y a su tío en la busqueda del cuerpo de Clemencio Girón.

Cartas censuradas, que le devolvían a Josefa Redondo, su mujer, desde el Seminario de Cuenca, convertido en prisión.
La historia de su proceso y la búsqueda de los restos de Clemencio la inició su tío Pepe, que murió el año pasado. Fue emigrante en Francia. Angeles, una de sus nietas, ha seguido rastreando su memoria, la de su abuela, Josefa, la de su abuelo Clemencio, tratando de entender el dolor y el silencio de su propio padre y la parte que a ella le corresponde de todo ello.
18 Enero 2007
De todas las entrevistas de la prensa española, la publicada en La Contra de La Vanguardia, es la mejor: los periodistas no tratan de lucirse por lo que saben sino por lo que se sorprenden y los entrevistados, lejos de ofrecer respuestas cerradas, abren siempre el baul de las dudas apabullantes, de la curiosidad desconcertante, de la necesidad de seguir interrogándonos por lo que somos, por lo que hacemos. Merece la pena echarle un vistazo a la de hoy a OTTO RÖSSLER, EXPERTO EN TEORÍA DE CAOS.
“Cada bebé crea el universo”
Tengo 66 años. Nací en Berlín, trabajé en Estados Unidos y vivo en Tubinga (Alemania). Soy catedrático en Teoría del Caos, doctor honoris causa en Medicina y Bioquímica, e investigué en biología cibernética para psicología conductista en el Instituto Max Planck. Soy políticamente mío. Sin la idea de Dios no habría ciencia
VÍCTOR-M. AMELA
- Sin Dios, ¿no habría ciencia, dice?
- La ciencia es un pulso con Dios para arrebatarle secretos, quitarle velos y verle la cara: ¡es una pulsión religiosa!
- ¿La sentía Einstein?
- Claro: Einstein era un niño, ja, ja… Yo también, ¿eh?
- ¿Qué quiere decir?
- Que jugaba a descascarar la nuez, a entender la causa última del universo, la ley que lo rige todo…, eso llamado Dios.
- ¿Lo conseguirán los científicos algún día?
- Yo no lo creo, ¡pero no por eso vamos a dejar de jugar! Este juego se llama ciencia.
- ¿Por qué dijo Einstein aquello de que “Dios no juega a los dados”?
- Se resistía a aceptar que quizá no hubiese tal principio último que daría coherencia a la totalidad de los contradictorios fenómenos de la naturaleza.
- ¿Y si fuese Azar el nombre de Dios?
- La ciencia está en ese pulso… Y la teoría del caos es parte del pulso.
- ¿Es aquello del efecto mariposa?
- Sí: una mariposa bate aquí sus alas… y eso genera un ciclón en el trópico. Es una buena imagen para ilustrar lo entrelazado que anda todo en el cosmos: cada fenómeno es efecto de otros y, a su vez, concausa de otros.
- Ahora doy esta palmada: ¡plaf! ¿He modificado el universo?
- Sí.
- Y con un pensamiento, ¿lo modifico?
- Sí. ¡Sobre todo si los demás nos enteramos de lo que piensa, ja, ja…!
- Así, ¿todo es concausa de todo y somos todos corresponsables de todo?
- Así es. Pero los vectores son tantos y tan diversos que somos incapaces de predecir la evolución de los sucesos. Quien primero aludió al caos fue Anaxágoras (siglo Va. C.): describió el universo como una mezcla de elementos…, pero dijo que había algo tan sutil que permanecía sin mezclarse y que, por eso, podía desmezclar: el nous (inteligencia).
- ¿Y cómo ve usted todo esto?
- Lo impredecible admite sólo dos posibilidades: a) todo está escrito y no sabemos leerlo;b) todo es mágico.
- ¿Es mágica la evolución del clima?
- No, pues aun siendo impredecible… ¡entendemos por qué es impredecible!
- Inventó el Atractor Rössler: ¿qué es eso?
- Una máquina para mezclar y desmezclar elementos. Crea unos efectos espirales muy bonitos…
- ¿Espirales? Como las galaxias, entonces.
- Sí, es verdad.
- Los átomos ¿son como galaxias aunque a una escala distinta?
- Quizá, pero a partir de cierto punto no podemos observarlos… ¡Desenfoque cuántico,lo llamó Heinseberg! Al acercarnos tanto a observar… alteramos lo observado.
- Como un antropólogo que quiere describir una tribu aislada: al entrar en ella, la altera.
- ¡Y no sabrá ya cómo era esa tribu antes de mirarla tan de cerca! Sí, ése es un buen símil. Eso sucede al observar el orden subatómico, y a eso yo lo llamo endofísica.
- ¿Qué entiende por endofísica?
- La descripción de la realidad desde dentro, desde los sentidos. La exofísica sería una virtual mirada externa de la realidad.
- ¿Y qué entiende usted por realidad?
- Llamamos realidad a la conciencia.
- ¿Y qué es la conciencia?
- Un embrión humano ¿tiene conciencia? No. ¿Y el bebé… a partir de qué instante tiene conciencia? ¡Sucede bruscamente!: en biología se verifica la teoría de las catástrofes.
- ¿En qué instante precipita la conciencia?
- La madre sonríe, eso proporciona placer al bebé, el bebé sospecha que la madre desea alegrarle… y él bebé sonríe a la madre. ¡Esa sospecha de benevolencia es la catástrofe que le decía!: y ahí sobreviene la conciencia.
- Y, por tanto, aparece la realidad.
- ¡Sí! ¡Ese instante es una bomba cósmica! El bebé acaba de inventar a su madre. La crea como persona. Y así nace él como persona. Crea el universo. Cada bebé crea el universo. He ahí la fuerza creadora del cosmos.
- Lo cuenta usted como una cosmología…
- Y lo es. Bien, tenemos ya aquí la conciencia: ¿le cuento ahora cómo nació el racionalismo moderno y nuestra ciencia?
- ¡Encantado!
- Sucedió en la noche del 10 al 11 de noviembre de 1619, en la que un joven de 23 años soñó que sobre su mesilla de noche había un libro titulado Quod vitae sectabor iter?
- Que en latín significa…
- ¿Qué camino debemos escoger en la vida? ¡Esa pregunta era entonces la esencial para nuestro joven! Ansioso, se disponía ya a tomar el libro… cuando un terrible viento se lo arrancó de las manos. Desesperado, el joven despertó… Se llamaba René Descartes.
- ¿Y qué tuvo que ver aquel sueño de Descartes con el nacimiento de la ciencia?
- Airado, Descartes decidió reparar tamaña injusticia divina… mediante el empleo de su razón. ¡Lucharía por entender el mundo!: ahí empezó nuestro pulso con Dios.
- ¿Y en qué punto del pulso andamos?
- Es un pulso a vida o muerte. Yo estoy en él. Yo…, yo tenía un hijo de siete años. Un día veíamos en la tele una escena de una película en la que Abraham iba a sacrificar a su hijo Isaac, y mi hijo me preguntó: “¿Papá, tú harías también todo lo que Dios te pidiera?”. “No”, respondí. Once horas después… mi hijo moría… ¿Hay acaso desafío mayor?
- Lo siento, señor Rössler…
- Luego he sabido que a Descartes se le había muerto también un hijo de cinco años, muy poco antes de aquel sueño suyo…
- Dios… ¿es cruel?
- Es benévolo: nos deja luchar contra él.
12 Enero 2007
¿Acaso conoces a alguien que no sea un personaje histórico?
Quiero también dejar constancia de una imagen del presente de Jorge y de algunas fotos de su infancia.

Jorge. El pasado diciembre en el estudio de Churba y Portillo.
Con sus primas, antes de convertirse en un viajero, siguiendo la tradición familiar.

Con su amigo Mike, en Londres, cuando comenzo su vida nómada.
11 Enero 2007
Ocupada como estoy entre la memoria y el olvido, además de perder las gafas cada vez que me levanto del ordenador –¿problemas de memoria o de olvido?– interrogo a las personas con las que trato habitualmente acerca de su propia biografía, de sus propios olvidos familiares; de lo que sabemos de los silencios recibidos sobre la historia familiar.
Jorge Churba que pertenece a una genealogía de diaspora por los cuatro costados me mostró esta foto que su abuela, desde la Galizia, en Polonia, le envió a su abuelo Natalio Bircz, que ya estaba en Buenos Aires abriéndose camino. Creo que no hay mejor clase de historia que la que nos proporciona datos, fechas, documentos; pero además, son fundamentales aquellos relatos que nos transmiten emociones, esfuerzos, rechados, amor y compromisos con lo que somos, de lo que no podemos desprendernos si antes no aceptamos que forma parte de nosotros. 
La foto está hecha en La Galizia, Polonia y en ella aparece la madre de Jorge, en el centro entre sus hermanos. La abuela, atrás, se llamaba Zelda Bier y en Argentina pasó a llamarse Celia Bircz. También a la madre de Jorge le cambiaron su nombre polaco, Bassia, por el de Berta.
Se libraron de la persecución nazi. La abuela y los niños llegaron a Buenos Aires en 1938 o 1939, así lo recuerda Jorge. El abuelo enviaba al mes, durante el tiempo que estuvo solo, 25 dólares para que su mujer, al frente de una familia numerosa, pudiera sobrevivir y ahorrar para comprar los pasajes.
En esta foto aparece Jorge en brazos de su abuelo Elías Churba y junto a su abuela, María Cohen. Ambos llegaron a Buenos Aires por separado, en los años veinte, desde Damasco, Siria. El abuelo contaba que en el barco le robaron todo su equipaje mientras dormía y que llegó a tierra vestido con un pijama como todo patrimonio.
Dice Jorge:
Mis abuelos maternos (polacos) siempre se dedicaron al calzado. Mi abuelo era zapatero y llegó a tener una fábrica que dejó a sus hijos en vida. El después abrió una zapatería, mi abuela siempre trabajó con él en el negocio.
Mi abuelo paterno (sirio) era comerciantes. Mi abuela bastante tenía con sus ocho hijos, encima con la laboriosísima cocina árabe.
Mi padre casi siempre se dedicó al comercio. Especialmente repuestos (recambios de coches) y ahora ferretería. Mi madre siempre se ocupó de la casa. Primero con sus padres, criando a sus hermanos y después con nosotros.
Bier era mi abuela y en Polonia, como en Argentina, las mujeres perdían el apellido al casarse. De hecho a mi abuela la llamaban Birczova, es decir señora de Bircz. 
En esta foto la familia los Bircz ha prosperado. La madre de Jorge, Berta, a la derecha; su abuela, Celia, a la izquierda y el abuelo Natalio en el centro, con Raul, el primer nieto. Primeros años cincuenta. La memoria esta también en nuestras caras. Jorge Churba tiene un gran parecido con su tío Simón, a la derecha de la foto.

1967, Primer curso de Bachillerato del Colegio Nacional de Buenos Aires. Les acompaña su profesora de Matemáticas, Angélica Ferrari. En la foto Jorge desarrolla su vocación de comunicador con el pie de foto en la mano.
11 Enero 2007

Ficha de entrada a la cárcel de Enriqueta Gallinat. Murió a los 95 años, el pasado año. Militante de Esquerra Republicana de Cataluña, participó en la lucha por los derechos de las mujeres desde los años 1930. Tuve la suerte de conocerla y compartir con ella muchas horas en donde su historia y la mía propia se confundían. Enriqueta decía que iba a vivir hasta los 114 años, como una tía suya, que ella había conocido y de la que había heredado la fortaleza. Pero se equivocó por poco. Ella es una de las protagonistas del documental Mujeres del 36, para cuyo guión resultó esencial por su memoria, su claridad y lucidez política. (El documental se puede encontrar a la venta ya que se distribuye con el libro Nosotras que perdimos la paz, editorial Foca, 2005).
La web reúne, testimonios, imágenes y una variada valiosa documentación sobre lel edificio, originado en una masía Can Durá,y su historia. A diferencia de lo sucedido con otras cárceles franquistas, se han conservado los libros de entradas de reclusas, las actas de la junta de disciplina y documentos diversos de la prisión de Les Corts, a excepción de los expedientes de reclusas. Toda esta documentación se halla actualmente depositada en el Fondo del Centre Penitenciari de Dones de Barcelona del Arxiu Nacional de Catalunya (ANC).

La prisión de mujeres de Les Corts (1939-1955) fue demolida para levantar un enorme edificio de El Corte Inglés, entre la Diagonal y la calle Europa, cerca del campo del Barça. Prisión y centro comercial, símbolos de dos sociedades estrechamente vinculadas aunque de la primera cueste encontrar los rastros, bajo el ruidoso colorín de nuestra vida actual. Curioso que una se levante sobre la otra; tomémoslo como metáfora. El silencio y el estigma que cayó sobre sus vidas vuelve ahora como reconocimiento para que el presente no nos llame a engaño; ni tampoco el pasado.

Link Memoria Prisión de Mujeres de Les Corts,1939-1955, Barcelona.
8 Enero 2007

Somos testigos de nuestra vida; nos acompañamos desde la cuna en cada uno de los momentos en los que el aire llena nuestros pulmones. Nadie como nosotros mismos conoce nuestros temores nuestros miedos, nuestros deseos. Nadie como yo misma, se lo poco que sé de mi misma, a pesar de todo. ¿Porqué nos extrañamos tanto frente al espejo? La fotografía de Neil Adams, al enfrentar dos momentos alejados de nuestra biografía, al ensamblarlos, no puede sino inventar una metáfora desconcertante porque lo que somos está en continuo cambio: no soy, la niña que fui; ni tengo su cara, ni la mitad de su cara, aunque conviva con su alegría y sus temores, todos ellos actualizados, como mi propia piel.
¿Acaso este retrato representa a la niña? ¿Acaso es la imagen de la adulta? ¿Está nuestra memoria adherida a lo que fuimos, a una melancolía pretérita y por eso resulta tan doloroso aceptar lo que somos?
Link Age Map. Fotografías de Bobby Neil Adams, localizadas a través de Mirà
7 Enero 2007
Gracias, Jorge Churba&Portillo
Qué es un meme” en este caso es un juego que se va pasando de blog en blog y se llama Cinco cosas de mi que tal vez no sepas. A Jorge se lo envió Carlos Bastidas, de powerpymes.com, desde México. Se trata de jugar, de conocernos, de ponernos en contacto, de pasar el testigo a otro, me gusta.
En España ese juego infantil se llama Tula, de Tu la llevas. Es exactamente igual que lo que cuenta Carlos desde México. Contaré cinco cosas sobre mi:
De niña, cuando estaba triste, me escondía en el hueco de un armario.
Cuando estaba feliz, subía a la higuera del huerto de mis abuelos y pasaba allí horas esperando que los pájaros se acercaran.
No conocí a mis abuelos paternos.
Al atardecer, cuando en invierno trabajo en casa, con un espejo ayudo al sol a entrar en las habitaciones.
La vida me gusta, a veces me asusta y con frecuencia, me confunde.
Se la paso a Julián Gallo. Su blog, hecho en Buenos Aires, está lleno de sugerentes propuestas.
Tu la llevas, Julián Gallo
5 Enero 2007
Esta es la foto de Eulalia, bisabuela de Judith Rodríguez Álvarez. A Judiht la conocí en noviembre en su instituto, cuando fui a dar un pequeño taller sobre la Memoria Histórica. La mayor parte de los jóvenes desconocen en gran medida las peripecias de sus padres o de sus abuelos para sobrevivir. Pero Judhit ha recibido de su abuela algunos relatos de hechos trascendentales para su vida y la de sus descendientes. Esta es la nota que Judhit me envía con la primera foto:
Bueno yo soy una alumna del I.E.S Albarregas, al que viniste en noviembre. Yo soy la que contó la minihistoria de mi abuela. El caso es que dije que mi bisabuelo era maestro pero en realidad era ayudante en el ayuntamiento. He cometido este error porque creí haber escuchado a mi abuela decirlo, pero en realidad no es que fuera maestro, sino que cuando venía a Aljucén (Badajoz) enseñaba a los niños voluntariamente. Mi bisabuelo además era propietario de unos molinos cerca de Las Labores (Ciudad Real). Cuando triunfó la dictadura de Franco tuvo que entregar todas las escrituras y se quedó sin nada.
Hace poco encontré unas fotos muy antiguas en las que aparecen los hermanos de mi abuela con fusiles. Eran Republicanos. Tuvieron que pasar muchos días escondidos en lo alto de un árbol. Y otras tantas fotos de mi bisabuela con su mandil, su moño… Pero lo que más me ha impactado ha sido encontrarme con una foto de mi tatarabuelo (el padre de mi bisabuelo) vestido con un traje y camisa y también me ha sorprendido encontrarme las fotos en tan buen estado. Es un gusto que mi abuela haya guardado todas esas fotos porque de forma indirecta he conocido a muchos de mis antepasados. Con este e-mail te mando la foto de mi bisabuela que se llamaba Eulalia. A ella le raparon la cabeza y la metieron en la cárcel.
3 Enero 2007
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