Sígueme en Twitter

Elena Poniatowska, la princesa que salió del cuento para escribirlo

Es chaparrita y güerita, que dicen en México, y sus ojos tienen el color del Méditerraneo cuando el sol aparece después de la lluvia. Pero a ella el azul le viene de esa Polonia tan visitada en las historias de su infancia en París, donde crecío con su padre, Jean Poniatowski Sperry, heredero de la corona polaca y con su madre, Dolores Amor, hija de un exiliado de la revolución mexicana y tambén con sus abuelos paternos. La corona de Polonia de los Poniatowski, así lo cuenta y lo mantiene Elena y se lo discute a su propia familia, le fue entregada a Estanislao Augusto Poniatowski por su amante, la sorprendente Catalina la Grande, cuando ella buscó otros brazos. Pero esa es otra historia, que como las mejores narraciones, deja la boca abierta, tal como lo cuenta Elena, depositaria de aquella formidable herencia impalpable.

Escritora, periodista, tan americana como europea, hija del exilio político por todos los caminos de su historia, nunca ella misma lo ha padecido por sus ideas pero ha convivido con exiliados de muchas derrotas, entre ellas la republicana de la España rota tras la guerra civil; heredera de una corona que nadie reivindica y de unas revoluciones que quedaron lejos, se convirtió en luchadora impenitente por los derechos de las mujeres y de los desposeidos de esa tierra mexicana, que sigue buscando que quepan en sus fronteras toda la vida que derrocha.

Poniatovska_003.jpg
Elena Poniatowska. Pasó por Alicante, el lunes 27 de febrero de la mano del Aula de Cultura de la CAM.

Siguiendo su genealogía se recorre la historia de Europa, la de Rusia, la de Polonia y la de México, a través de sus escritos, se entra en el corazón de su búsqueda: su afan por conocer la llevó a trascender las fronteras de lo que de ella se esperaba y la princesa no quiso a ningún principe por esposo. Como se negó a ser un perita en dulce, se convirtió en periodista para meterse en la vida de los otros y recorrer sus biografías de modo que lograra dar sentido a su propio destino. Y en ello sigue, ahora, que ya pasa de los setenta años, en su pelea cotidiana y también política que la ha llevado a comprometerse con la defensa del candidato que ella considera légitimo presidente de México, Andres Manuel López Obrador, a quién ha defendido, con todo su compromiso personal, convirtiéndose así ella misma en objeto de controversia y de debate por tomar partido de forma abierta, obvia e indiscutible, de la misma manera que se ha sumado a lo largo de su vida a las causas por la libertad y la equidad en México y en toda América Latina.

Poniatovska 009_1.jpg

Vino a Alicante para hablar de Frida Kahlo, esa mexicana capaz de transcender el dolor de su propio cuerpo por amor a la vida –algo tan intimamente femenino–y en su caso a la pintura y a Diego Rivera, el muralista que fuera su esposo. El público entregado que la escuchaba le agradeció a Elena sus palabras y su osadía por lo que dice, por lo que hace. Antes de comenzar su intervención se levantó y mostró a su vestido tehuano que vistió como homenaje a Frida que los lució a largo de su vida. Su madre, Paulette Dolores Amor, hija de un exiliado de la revolución porfiriana, se casó en París con Jean Poniatowski Sperry, heredero de la corona de ese país cuyos territorios han sido codiciados y ocupados repetidamente a lo largo de su historia.

Tratando de poner a salvo la propia seguridad, Dolores Amor, con sus hijas viajaron a México, en trayecto de vuelta de consecuencias imprevisibles. El padre quedó en Francia, combatiendo en una nueva guerra con la que los europeos se jugaban el poder, las fronteras y la vida. En 1945, acabada la contienda, se reencontraría con su familia.

En Mexico, Elena se sintió querida, aprendió el castellano con los cuidados y el amor de su haya Magdalena Castillo, que tenia 18 años cuando se hizo cargo de Elena y de su hemana Sofía. Habían dejado atrás Francia, sus nombres europeos HélŠne y Kitzia y muchas otras pérdidas que entonces no sabían enumerar pero sentían en su cuerpo. Quisieron para ella una educación católica y de alcurnia y la mandaron interna a un colegio de monjas católicas. De allí no salió convertida en una aristocráta si no en una rastreadora de la vida que se abría ante sus ojos. Hablaba tres idiomas y de la taquimecanografia que aprendió como secretaria de direccón solo recuerda tres palabras: La, mamá, y estado. Tres palabras que, sorprendentemente están intimimante ligadas a su vida: Lo femenino, la maternidad y la propia madre que le dio su vida–las dos primeras–y el estado, el padre de quien heredó su compromiso con las causas públicas.

Poniatovska_005.jpg
Es Doctora Honoris Causa por las universidades de Sinaloa, Toluca, Columbia (Nueva York), la Florida (Miami) y Manhattan (Nueva York).

Poniatovska_011_1.jpg
Alejandra Ferradas, Elena Poniatowska y Llum Quiñonero.

Pudimos compartir con ella una luminosa mañana el pasado martes. Hablamos de política, de literatura, de periodismo, de Mexico, hablamos del exilio español, de Colombia, de Cuba, de su historia familiar, de sus viajes. Cerca del mar, recordó a Max Aub, protagonista en la tragedia del puerto aquellos días finales del marzo de 1939, cronista del dolor y de la derrota, quien le dio nombre al primer campo de concentración en la ciudad–Campo de Almendros– mientras las tropas de Franco hacían sonar sus botas contra un asfalto decenas de veces bombardeado mientras ocupaban la ultima ciudad republicana. Recordó tambien al escritor libre y anarquista Juan Gil-Albert, su dolor, su regreso valiente y herido.

Elena trabaja en una nueva novela, escribe la crónica de la resistencia de los ultimos meses de los seguidores de Lopez Obrador en el Zócado, donde ha permanecdido durante semanas y acaba de volver de Cuba, donde habló sobre Tina Modotti, un libro en el que trabajo durante diez años. A Cuba viajó acompañada de Jesusa Rodríguez y Liliana Felipe, dos artistas a quienes ella considera como sus propias hijas.

La literatura de las mujeres en América Latina es parte de la voz de los oprimidos. Lo creo tan profundamente que estoy dispuesta a convertirlo en leitmotiv, en un ritornelo, en ideología”, ha dicho recientemente en Cuba.

5 Comentarios a “Elena Poniatowska, la princesa que salió del cuento para escribirlo”

  1. Alejandra dice:

    ¡Felicitaciones, Llum!, es que Elena Poniatowska es extraordinaria. De paso te digo que tu blog es muy interesante y mira al mundo. besos.
    Alejandra Arce

  2. Nieves Simón dice:

    Jesusa y Liliana vienen con su espectáculo sobre el Maiz a Barcelona durante el festival Magdalena que Marga Borja ha organizado. Es el festival internacional de Teatro de mujeres que anualmente se celebra. Si quereis más información consultal en http://www.magdalenabarcelona.com

  3. Santos Escarabajal dice:

    No se fien mucho de Elena,

  4. amalia juarez santiago dice:

    hola, soy profesora en educacion primaria indigena estoy aunos meses de graduarme…. voy a terminar la licenciatura en educacion primaria…..
    me gustaria saber mas de elena como podre tener su correo o algo para comunicarme con ustedes

  5. jose torruco dice:

    una excelente mujer y luchadora social,, saludos……………….

Deja un comentario