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Cárcel de Mujeres de Saturrarán, 1937-1944.

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Primero fue la Leyenda

Entre Ondarroa y Motriku, en la costa Cantábrica vasca, está la playa de Saturrarán. Cuenta la leyenda que allí mismo, vivían dos amantes Satúr, pescador y Arán, que cultivaba la tierra y cuidaba del pequeño ganado familiar. Un día que azotaba la galerna, ese temporal súbito y violento que levanta las olas por encima de los dioses y de las lágrimas, el cielo gris presagió el peor de los finales.

La tempestad se alzó con fuertes ráfagas de viento del oeste al noroeste.Satur y Arán se habían visto por última vez mientras desaparecían diminutos entre sus miradas y los brazos del pescador desplegaban las velas. Arán lo esperó mientras las olas calmaron su furia y aún después. Cuentan que ella no tenía más ojos que para aquel horizonte, que cada día, que cada hora, escudriñaba la raya por la que Satur aparerecía. Vivío mientras tuvo esperanza y eso ocurrió la misma mañana que maldijo a la mar y frente a la playa, le pidió que también a ella se la llevara.

Dicen que esa misma noche se escuchó un estrépito feroz en toda la costa y todos y cada uno de los testigos aseguran que las rocas de aquel pequeño acantilado se transformaron en las figuras de los amantes Satur y Aran para siempre.

Después llegó la historia, las historias

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A finales del siglo XIX se construyó en la misma playa El Gran Hotel, con instalaciones que facilitaban el baño con la discreción que las estrecha moral de la época permita a las familias de postin. Tal fue el éxito, que se construyeron tres estableciientos más. La moda duró hasta los años veinte que pasó a manos del Obispado y lo convirtió en seminario de verano y siendo tal, las autoridades eclesiasticas lo prestaron para dar cabida a las mujeres presas del gobierno de Franco que en 1937 ya se había hecho con parte del País Vasco. En 1944, dejó de ser prisión y el Obispado volvió a llevar allí a sus jóvenes pretendientes.

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El pasado 1 de abril, en Saturrarán, el Gobierno Vasco convocó un pequeño acto de homenaje a las presas de aquella cárcel cuyo recuerdo ha sobrevivido entre el silencio y el murmullo apagado de la vida de las protagonistas, de los niños y niñas que vieron la luz en aquella playa que ya no eran un hotel de ricos, de los vecinos y vecinas. En Saturraran se dieron cita algunas sobrevivientes, solo cinco ya nonagenarias; estaban también algunas de las nacidas allí, que aparecen en algunas de las fotos vestidas de angelitos , rodeadas por la guardia civil y las monjas mercedarias, encargadas también de su custodia. Y las vecinas, que siendo niñas les llevaban de comer a quienes nada tenían. La que se inclina sobre el mural y en la foto señala alguna de las presas, cuyos nombre aún puede recitar, recordaba la voz de alerta de los civiles cuando ellas se acercaban y mraban la cárcel desde la altura de la carretera:

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–¡Centinela, alerta!– gritaba uno.
¡Alerta estoy!, gritaba otro más allá– mientras les mostraban el arma.

Estaban hijos, hijas, descendientes de segunda y tercera generación que acudieron a la cita de su propia memoria.

En la foto, Maite Arizabalaga, nieta de Teodora y de Felix llevó al acto las fotos de sus abuelos, él militante socialista. Eran de Berriz. Huyeron a Cantabria con sus cuatro hijos tras el bombardeo de Gernika; uno de ellos, el padre de Maite. Cuando cayó Cantabria la abuela volvió con sus hijos al pueblo pero su casa, de alquiler, estaba ya ocupada por otras familia; no tenía nada.

Cuenta Maite que de Berriz, su pueblo, hubo en Saturraran siete mujeres, tres de ellas hermanas, una de ellas, la que fuera sirvienta del cura que murió allí. Maite mostraba la foto de sus abuelos, de aquella familia rota, destruida para siempre. Y sin embargo, generadora de la vida que les sobrevivió entre tantas calamidades. Ella, como tantos otros, estaba en Saturrarán el 1 de abril de 2007 para dar testimonio del valor de su esfuerzo, del intenso y profundo sentido de su sacrificio. Para compartir su propio amor y agradecimiento a su abuela Teodora y a su abuelo Felix .

Añado a esta nota el comentario de Maite que me ha enviado por correo corrigiendo y añadiendo información sobre los suyos.

Me dice: Me gustaria que corrigieras algunas cosas: la primera y la más importante mi abuela Teodora Uribarri no murió en la carcel de Saturraran. La detuvieron a finales de la primavera del 37 con otras 7 mujeres en su pueblo, Berriz (Bizkaia), mi tio, -su hijo- me contó que les cortaron el pelo y las pasearon. Creo que primero la trasladaron a Durango y estuvo en la carcel de Larrinaga (Bilbao) hasta que se abrió Saturrarán a comienzos del 38. Regreso en el 40 a casa, completamente exhausta, con el enorme sufrimiento de haber dejados abandonados a sus 4 hijos entre 6 y 14 años pues su marido, mi abuelo, estaba en el mismo periodo en la carcel de Sancristobal primero y en la de Astorga después. Su desgracia fue como la de muchas otras, inmisericorde, porque nadie se quiso hacer cargo de sus hijos, ni su familia ni la gente del pueblo, les despreciaron y les ignoraron. 7-8 años más tarde murió. 48 años no es edad para morir del corazón pero el de ella estaba agotado. De las que yo creía que eran 7 las encarceladas- ayer mismo me enteré que son 8- habiá tres hermanas muy jóvenes y tres casadas y con hijos y una última soltera, criada del cura, de la que se desizo porque la molestaba.Estos datos tampoco son correctos en tu descripción. Por último , la huída que protagonizó toda mi familia – mis tios, mi padre y mis abuelos- imagino que debió de ser terrible, no sólo para ellos, para casi toda la población. Durango había sido bombardeada el 31de marzo y ese més de abril las cosas iban de pena para los gudaris y los milicianos. Aguantaron lo que pudieron en los montes del parque natural de Urkiola y cuando el 26 de abril bombardearon Gernika todos los que pudieron huyeron hacia el oeste de la provincia; algunos llegaron a Cantábria pero a los míos les detubieron en Zalla (Bizkaia).
Querida Llum, me gustaría que corregieras sobre todo lo de mi abuela, por respeto a ella.
En aquella loca conversación me hablaste de tu libro, bueno ya lo he leído: fantástico.Mi más sincera enhorabuena.
Si vienes por Euskal Herria un día de estos, haré lo posible para acudir a tu cita.
Un abrazo y hasta siempre.
Maite Arrizabalaga

En la cárcel de Sarturrarán perdieron la vida 116 mujeres y 56 niños, por fiebres tifoideas, tuberculosis, insuficiencias respiratorias y cardíacas, y otras enfermedades.

El edificio que fuera seminario fue destinado como cárcel de mujeres tras una Orden del día 29 de diciembre de 1937, como respuesta a la saturación de las secciones para mujeres en las prisiones centrales de buena parte del norte de España. Oficialmente, tenía capacidad para 700 presas sin embargo el número de reclusas, además de sus propios hijs, oscilaron entre las 1.500 y las 2.000. Las mujeres procedían de muy diversos lugares de la península: Asturias, Aragón, Andalucía, Cataluña, Extremadura, Galicia, Cantabria, ambas Castillas y del País Vasco.

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156 Comentarios a “Cárcel de Mujeres de Saturrarán, 1937-1944.”

  1. Mercedes Vidal Artero dice:

    Hola gracias por el cede que me han enviado les doy la direccion de mi madre en el momento de su detencion calle san jaime numero 30 almazora castellon

  2. adelaida dice:

    en esa carcel macabra estubo mi abuela Juliana blazquez de Maguilla ,Badajoz

  3. adelaida dice:

    en esa carcel macabra estubo mi abuela Juliana blazquez de Maguilla ,Badajoz con mi tio Manuel de mese ,vluda ya que afusilaron a mi abuelo el mismo dia que se la llevaron dejando a todos sus hijos el mayor de 12 años en la plaza del pueblo solos y desamparados

  4. LUZ DARY dice:

    HOLA me gustaría poder conocer a cerca de esta historia de las presas de saturaran especialmente si tienes de Maria Mendoza, ya que me han comentado también sobre un libro en el que ponen su biografía, le agradecería su colaboración, y de que manera puedo tener ese libro.

    mis saludos cordiales

  5. Francisco Ángel Camacho González dice:

    Kaixo Fernando. Me ha encantado tu blog en relación a la Prisión de mujeres de Saturrarán. Me ha fascinado la sensibilidad que a pesar del tiempo transcurrido no te has olvidaddo de aquellas mujeres que sufriron la privación de la libertad, enfermedades, hambre y todo tipo de torturas.
    Yo soy de periana, un pequeño pueblecito de la provincia de Málaga. En esa prisión estuvo encarcelada una vecina mía que falleció aquí en mi pueblo en 1987. Era una mujer de una formación y educación exquisita. Esta mujer se llamaba María Solórzano Gómez de estado civil soltera. Fue trasladada a esa prisión proveniente de Málaga en 1940 junto con 68 malagueñas más. recientemente en el fondo de un baúl nos hemos encontrado un compendio de poesía elaborado por María Cuando estaba en la cárcel Vieja de mujeres de Málaga. Para nosotros es la gran poetisa de la guerra civil y la posguerra de nuestro pueblo porque trata con mucha sensibilidad lo que se rspiraba en la cárcel. Necesitaría tener acceso al expediente de esta mujer. y si fue trasdada a otras cárceles además de la de Saturrarán. Pertenezco a una revista cultural que se llama La Almazara y en este número me centro en las mujeres. Es un tema muy interesante que cuando esté terminado pienso mandarte un ejemoplar de la revista. Un Cordial saludo.

  6. Francisco Ángel Camacho González dice:

    Estais haciendo una labor maravillosa sobre la guerra civil y la posguerra. Gracias a vosotros/as sabemos más de la cárcel de Saturrarán

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