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Etelvina Andreu, una alicantina camino de la alcaldía.

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Le pedí una entrevista y me la concedió. Quería saber cómo se desenvuelve la mujer que tiene muchas posibilidades de presidir el gobierno municipal de esta ciudad que es la mía, pulsar sus maneras, contactar con sus razones para involucrarse en la política. Una conversación da para poco pero resulta suficiente para calibrar, para intuir, si lo que dice y cómo lo dice ofrece confianza. Dirigir el gobierno de una ciudad requiere, al menos, amplitud de miras, capacidad de percepción , de negociación, responsabilidad y firmeza. Apuesto que de todo ello tiene en buenas dosis Etelvina Andreu, que tendrá que demostrar, llegado el caso, su capacidad y coherencia para gestionar las excelencias de esta ciudad, que tanto tiempo ha sido considerada un botín por sus gobernantes.

Y hablando de botín…El encuentro trascurrió en la sede electoral socialista, en el 53 de la Calle San Fernando. Como una metáfora de lo que Alicante es, los socialistas de Etelvina Andreu han abierto sus oficinas ni más ni menos que en la herida Casa Alberola; un elegante edificio del arquitecto Guardiola Picó, construido en 1894, que fue partido sin contemplaciones patrimoniales, ni arquitectónicas y con la anuencia de los próceres municipales de los últimos años del franquismo.

Etelvina Andreu.

Tiene 38 años y la fuerza y la entereza de las mujeres españolas del siglo XXI. Es licenciada Física, doctora en Medicina, habla ingles, ruso, alemán, castellano y valenciano y es madre de familia. Resume en su biografía los esfuerzos, las alegrías, los sacrificios y silencios de las generaciones protagonistas del siglo XX. Pequeña, rubia y resuelta se sabe capaz de gobernar una ciudad de la misma manera que se sabe dueña de sus responsabilidades y comprometida con los suyos. Quiere ser alcaldesa, quiere hacer de Alicante la ciudad metropolitana y cosmopolita que merece ser porque reúne todas las posibilidades para ello. Quiere dirigir su gestión, sumando las sinergias, diversificando sus ofertas, desarrollando sus infraestructuras de transporte, industriales, comerciales, turísticas… quiere que el centro vuelva a ser aquel espacio al que la gente acude para descubrir novedades en los escaparates, disfrutar de rincones hermosos, tomarse una cerveza o un café en una terraza o en un bar cuidado, elegante y bien servido. Quiere que la ciudad esté hermosa y, a poder ser, huela a mar como olía su barrio, Benalua, cuando ella era una niña. Quiere que cada barrio forme parte de la ciudad en un todo armonioso. Quiere que la gente de los pueblos vuelva a mirar Alicante como la metrópoli a la que merece la pena bajar los sábados y los domingos para asistir a un concierto o simplemente darse un paseo entre el mar y el Benacantil. Quiere que quienes visiten la ciudad por primera vez sientan deseos de repetir. Y que quienes busquen oportunidades de negocio o lugar para instalar su industria dispongan de infraestructuras adecuadas para ello.

Sabe organizar una casa de la misma manera que se desenvuelve con las aplicaciones de la conducción eléctrica en el cuerpo humano. De adolescente se fascinó con la Física y su carrera científica que pareció alejarla de los suyos, la devolvió al centro de la vida en la ciudad en la que naciera y de la que se siente parte implicada. Se define así misma como una mujer previsora y tan cautelosa como enérgica para planificar y llevar a términos sus objetivos.

Sus estudios, su boda, el nacimiento de su hijo y su militancia y responsabilidades políticas, han sido decisiones firmes realizadas de modo que pudiera asumir sus riesgos. Vive con su marido, con su hijo Vicente y con sus padres, a quienes ha reunido en su propia casa para seguir la tradición que viene desde su abuela Etelvina, de quien ella ha heredado nombre y energía. En su casa, las mujeres organizan la vida desde antaño, y así hace la joven Etel, ahora que su padre Pepe, de origen murciano y guardia civil retirado, está aquejado de una lesión cardiaca, y su madre, Aurora, alicantina como su abuela, padece una enfermedad que la mantiene sin movilidad.

Ha sido durante tres años subdelegada del gobierno en Alicante, un cargo para el que José Luís Rodríguez Zapatero la llamó, rescatándola de la secretaría de Nuevas Tecnologías que ocupaba en la organización local del PSOE alicantino. Su afiliación socialista se remonta al año 1997, una vez concluido su doctorado en Medicina. Se casó en 1998, con su novio de siempre, que conoció a los 17 años en el IES Figueras Pacheco.

Tuvo a su hijo cinco años después, cuando logró la oposición, después de haber sido profesora ayudante en la Universidad Miguel Hernández , después de haber viajado a Universidades alemanas y norteamericanas por asunto de sus investigaciones, después de haber trabajado durante varios años en un equipo interdisciplinar de investigadores, dirigido por Bernat Soria, entre físicos, ingenieros, biólogos, matemáticos y médicos: “Allí descubrí –afirma– las aplicaciones y el estudio de la electricidad, de la conducción eléctrica en el cuerpo humano… tuve entonces la certeza de que se me brindaba una ocasión única…así que comencé la tesis, con una beca social y un contrato, luego conseguí la beca del Ministerio…y me doctoré en Medicina… trabajé sobretodo en el campo de Bernat Soria, que es la diabetes

“Yo no me había metido en política antes porque tenía un compromiso con mis padres de terminar la carrera y doctorarme antes de cualquier otra cosa. Yo soy la primera licenciada en mi familia en toda su historia, de todo el árbol genealógico… ni hombre ni mujer pudieron antes llegar a la Universidad…era un esfuerzo familiar colectivo que me dio la energía y los medios económicos para lograrlo.La familia de mi madre sufrió mucho durante la dictadura…; ellos tenían la idea de que no había que significarse políticamente, así lo decían. Mi abuela y mi madre fueron en eso muy radicales aunque mi abuelo Ramón no era así…”

Dice que en su casa siempre se pudo hablar de política; que su abuela mostraba sus simpatías por los socialistas de la misma manera que lo hiciera su abuelo Ramón, libertario y miembro de la FAI, guardia de asalto, convertido en un derrotado tras la guerra. Dice que los hombres de su casa no resultaban tan fieros como los pintaban puestos uno delante del otro, hablando de lo que se terciara, al menos así lo recuerda ella que nació en 1969, cuando quedaba algo más de un lustro para que el Franquismo se fuera con Franco al otro barrio.

Y en el suyo, como en la mayoría de los hogares españoles, los ganadores y los perdedores de la guerra, se sentaban en la misma mesa. Su padre Pepe hijo y nieto de Guardias civiles, su abuelo Ramón, un libertario al que tras librarse de la pena capital, de salir de la cárcel y de los campos de trabajo no le resultó fácil conseguir empleo con el que dar de comer a su familia.”Yo soy heredera de ellos; soy el resultado, la mezcla de sus esfuerzos y así me siento y me gusta que así sea”, asiente Etelvina que se siente orgullosa de los suyos.

Etelvina, la abuela Etelvina, vivía en el centro de la ciudad, en la pequeña calle del Santo Cristo que se llevaron por delante para construir el parking bajo de la plaza de San Cristóbal. “Y expropiada de mala manera –cuenta Etelvina– tuvo que buscar otro lugar donde vivir y ese lugar fue Benalúa”. La infancia de Etelvina nieta transcurre entre la Rambla, el centro de la ciudad, tan barrio como el que más, el más alicantino por más viejo y el carismático Benalúa, un barrio orgullosos de serlo, cuidado por sus vecinos, con árboles, calles anchas y replaceta con templete y todo.

La abuela Etelvina en el corazón de ese trayecto, mientras la joven Etel se va formando en una sociedad que atraviesa el final del franquismo y lo va dejando atrás, mientras gana en libertades. Y las mujeres de este país pasan de carecer de derechos a liderar la sociedad; ocupan las Universidades, la Judicatura, los negocios, la política…

Durante el último gobierno de Aznar, mientras Etelvina, transformada en una joven investigadora del equipo de Bernat Soria, trabajaba con células madre en la Universidad Miguel Hernández, quiso aumentar su compromiso político, mas allá de su tarea profesional.” Sufrimos una persecución radical desde el Gobierno y desde la Conferencia Episcopal; decían que si éramos asesinos de embriones, que si había que terminar con nuestras vías de trabajo… Me pareció sumamente injusto, fuera de lugar, como si no entendieran nada ..Investigamos para conocimiento de una enfermedad, la diabetes que afecta a muchísimas personas de cualquier ideología, buscamos posibles vías de solución y el gobierno nos torpedeaba”.

Aquella batalla política, con la ciencia por medio, lejos de amilanarla, la movilizó.“Cuando ganó Zapatero me sentí tan feliz, tan liberada que cuando me propusieron ser subdelegada acepté sin dudarlo” Etelvina afirma que la tarea realizada desde la subdelegación ha sido una experiencia valiosa e irrepetible. Un aprendizaje acelerado, cerca de la gestión pero también de la responsabilidad política. “Es difícil—asegura– que una persona recién llegada a la política se le brinde una oportunidad como esta y yo la he tenido y la he aprovechado a fondo en estos años en los que la política del gobierno ha sido también la de darle prioridad a las mujeres”.

OK1Etelvina_1.jpg Se siente orgullosa de encabezar la candidatura del PSOE, lo dice así y aunque no lo diga, se le nota .Está convencida de la imperiosa necesidad de devolver a la ciudadanía la confianza en la política, porque ese es un territorio que a todos nos incumbe. Quiere ser parte de un proyecto que se propone transformar y embellecer nuestra ciudad. “Soy alicantina y como todas las personas que viven en Alicante me duele su abandono, su deterioro. Alicante necesita un equipo capaz responsabilizarse de su cuidado, de su metamorfosis”. Un equipo a su altura, que la considere una ciudad cosmopolita y metropolitana y que la proyecte en relación con su entorno no en competencia con él, que sume sinergias no que las enfrente…Una ciudad que diversifique sus ofertas, sus infraestructuras… nosotros hemos perdido suelo industrial… y el que tenemos está descuidado, no hay más que ver los polígonos industriales de Alicante en relación a otras ciudades vecinas. Por no decir de nuestro patrimonio turístico de partida con el que salíamos con ventaja… y nos lo encontramos completamente deteriorado…sin ir más lejos, hasta el ascensor que sube al Benacantil está averiado durante meses”. “Cualquier ciudad que se precie –continua– en estos últimos años ha dado pasos de gigante en la diversificación de sus infraestructuras; Elche o Bilbao son buenos ejemplos de ello pero hay muchos más. Los equipos que las dirigen han dado valor a su territorio y se han convertido en motor de su entorno sin dejar de ser lo que eran o incluso tras sufrir una reconversión industrial. Hay que hacer de Alicante una ciudad atractiva para quienes vivimos aquí y para los que van de paso. Ha crecido en los últimos años de espaldas a las comarcas que la rodean, incluso las líneas de transporte funcionan con un diseño de 1963 y estamos en 2007. Alicante es una hermosa ciudad, que está llamada a liderar su área metropolitana. Pero para hacerlo, se necesita al frente gente dispuesta a gobernar.

–¿Te interesa el poder?

–Me interesa el gobierno responsable—contesta.

Se sabe preparada para los retos que tendrá que afrontar. Dice rotunda que las mujeres saben mejor que los hombres cómo se debe gestionar una ciudad porque saben como rentabilizar los recursos de los que disponen por escasos que sean. Sacarle lustre a lo propio, lucirlo, hacerlo prosperar con todo el cariño y los cuidados que merece.Se siente optimista porque las encuestas le son favorables. Lo dice mientras saca una cajetilla de tabaco y me pide permiso para encenderse un cigarrillo.

.– Fumar no es buena cosa para la candidata —le digo.

–Lo sé; ni para una alcaldesa—dice aspirando una bocanada del humo de un cigarrillo rubio—. Por eso, he tomado la decisión de que el 27 de mayo, cuando a las 12 de la noche sea proclamada ganadora de las elecciones, la alcaldesa de Alicante no fumará. Mis últimos cigarrillos serán los de esa noche electoral.

–¿Y si no fuera ese el resultado?

Pues si no fuera ese el resultado—dice entre risas y perdiéndose en la nube de humo que acaba de despedir entre los labios—en ese caso me entregaré a una muerte lenta…y seguiré en la oposición aunque la oposición no es el espacio donde se toman las decisiones, resulta esencial y lo sé.

La dejo en su oficina electoral, en el momento que la reclaman para una reunión en otro despacho de su metafórica sede. Le deseo suerte y me voy. Mientras alcanzo la Explanada, en un día de radiante primavera Alicantina, me vuelvo desde el mar y en dirección a Ramón y Cajal, y tras la estatua de Canalejas, veo dos alicantes encajadas, la Casa Alberola partida y en su interior, un nuevo proyecto de ciudad trata de abrirse paso. ¿Verá la luz?.

Camino hacia el Postiguet, en dirección a mi casa, mientras busco con la mirada el mar oculto debajo de tanto yate.

Pienso en esta mujer que puede convertirse en la alcaldesa de Alicante y me gusta la idea.

4 Comentarios a “Etelvina Andreu, una alicantina camino de la alcaldía.”

  1. Daniel Moya dice:

    Creo que es, efectivamente, la esperanza de todo alicantino responsable.
    Un saludo.

  2. jose ign dice:

    Me da buena impresión, se ve que la chica es transparente.

  3. llum dice:

    Dice Díaz Alperi , el actual alcalde de alicante, que a Etelvina le falta un hervor… Son palabras dichas en caliente y plena campaña. Pero palabras que mueven y conmueven a los diferentes auditorios. Tiene razón el alcalde en funciones. Le falta un hervor; es joven, ha dado muestras de firmeza, responsabilidad, capacidad de trabajo, de aprendizaje. Ha demostrado a los suyos y en su tarea profesional que es capaz de trabajar en equipo y de ser responsable de sus compromisos… Le falta, desde luego, ejercicio de gobierno… pero eso se arreglará si tiene la oportunidad de ser alcaldesa…
    Lo que no veo que tenga arreglo es lo recalentado, lo re-hervido… quienes apuestan por seguir gobernando con más lastre que propuestas…
    Como hizo Juan XXIII con el Vaticano II –valga el simil– abramos las puertas del Ayuntamento y que entre aire limpio y fresco y nuevas caras y nuevas maneras de hacer política…
    A ver si pudiera ser…
    llum…

  4. José Antonio dice:

    Soy un madrileño afincado en Alicante desde hace 4 meses, jubilado e interesado en la historia de esta ciudad.

    Haciendo “memoria histórica” quiero comunicarle a la candidata del Psoe a la alcaldía que lo que fué muy duro para la mayoría de los alicantinos fué padecer los casi tres años de desgobierno izquierdista del 36 al 39, en el que se torturaron y asesinaron centenares de personas civiles, religiosos y religiosas, se quemaron y profanaron iglesias, conventos, colegios religiosos, etc….etc…., se pasó hambre y toda clase calamidades,hasta la liberación de la ciudad.

    Diga Vd. candidata por el Psoe. que quiere gobernar esta preciosa ciudad con la mentira, demagogia y despilfarro que está utilizando su jefe Rodríguez en Madrid, España, y así no engañará a ningún alicantino de bien.

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