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Felicidad de Fórmula 1

Artículo escrito para el diario Información. Alicante.

Anoche tuve un sueño. Las elecciones habían concluido y en la calle había gente eufórica. ¿Cómo saber mientras duermes que estás soñando? Me preguntaba justo en el momento que delante de mi comenzó a desfilar una comitiva acompañada de un ruido estrepitoso: miré y reconocí al renovado Alperi, algo más delgado tras la campaña, y a Camps con cara de bueno y cada uno conducía un coche de Formula 1, lleno de colorines. A su lado, avanzaba una multitud de niñas y niños, vestidos con los trajes festeros, subidos en coches, todos de carreras, hechos a su medida.

Entonces, se escuchó: ¿Adocenarte tú? ¿Tú…del montón?…” La voz parecía salir de alguien dotado de la cualidad hipnótica …

–“Si has nacido para caudillo“–, concluía la máxima del santo aragonés Escribá de Balaguer, fundador del Opus Dei, organización a la que pertenecen destacados políticos valencianos.

En una segunda fila identifiqué manejando otro auto de carreras, a Rita Barberá, y muy cerca, a Carlos Fabra, con sus gafas oscuras, el presidente de la diputación de Castellón. Y al final de una larga cerrada columna bien compacta, se podía ver a Eduardo Zaplana. Por que, a pesar de que muchos de sus amigos ya no le ajuntan, el amo y señor de la Fórmula 1, el británico Bernie Ecclestone, le había ofrecido un lugar en el desfile, tras obligarlo a ir el último, por aquello de que su apellido empieza por Z y él, Bernie– es un hombre maniático en eso del orden, que dicen que hasta los coches de su comitiva van por orden numérica. Cerrando el cortejo, iba el mismísimo Bernie Ecclestone en uno de sus deportivos, con su esposa, una ex-modelo de la Ex –Yugoeslavia, y una gran pancarta que rezaba uno de los preceptos de este magnate:

“El dinero y el sexo mueven el mundo”.

La gente, contenta de verdad, aplaudía y solo descansaba las palmas para volver a escuchar la voz que regalaba nuestros oídos: con aquello de montón…, adocenarse… y caudillo.

Debí de decir esa ultima palabra algo atragantada, porque del otro lado de la cama me decían…

-No pasa nada, es una pesadilla, es una pesadilla…

Me levanté con la sensación de estar atrapada entre el OPUS, un montón de chulos y la Fórmla 1.

Me dirigí a Internet, escribí el nombre de Bernie Ecclestone y comprobé que este británico que se ha hecho así mismo, ha levantado su fortuna con negocios inmobiliarios; que es un maniático del orden y del lujo y que bajo numerosas empresas, domina todos los negocios del interior de un circuito de Formula1.

Escribí Camino y allí estaba, tal cual, no era producto de mi imaginación.

–Caray– me dije. No se trata de que me gusten o no los coches de carreras. Se trata de las prioridades para construir un país, ordenar un territorio, dirigir una ciudad.

Y hemos de espabilarnos si queremos dirigentes políticos que vean más allá del oropel y sepan darle valor a la vida cotidiana y a las necesidades de todos los días. Por que quienes ganen estas elecciones van a organizar sus planes en nuestro territorio, en el que se desarrolla nuestra vida y la de los nuestros, que es, en realidad, nuestro único y verdadero tesoro, el que nos hace a todos iguales.

2 Comentarios a “Felicidad de Fórmula 1”

  1. viki dice:

    Hola Llum. Pues parece que la pesadilla va a continuar cuatro años más ¡horror!

  2. Fuensanta dice:

    Pues nada, querida Llum, ya están aquiiiií… Han vuelto. Son como Freddy, y hay que acostumbrarse o ponerse la armadura. Han vuelto para los valencianos, han vuelto para los murcianos, han vuelto para los madrileños, y no quiero ni pensar en que vuelvan para todos los demás. Chulos, machirulos, nada se les resiste, ni el sexo ni el dinero. No termino de entender al personal. Yo debo estar quedándome en una isla ética, sentimental y política.

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