Sígueme en Twitter

Gloria Cuartas, la lucha por la paz en Colombia, premiada en Nantes, Francia

Me llega desde Bogotá la magnífica noticia de que a la dirigente política y feminista Gloria Cuartas le ha sido otorgado el Premio Edicto de Nantes, 2008. Un reconocimiento a su lucha en defensa de la paz en Colombia. Es, por supuesto, una nueva de esas que esponja el alma, que conforta, porque abre espacios de luz para quienes, alejados del poder, no tienen más que su propia voz para hacerse oir. Gloria es una de esas mujeres capaces de remover las montañas el la búsqueda de espacios en los que sea visible lo invisible. Posee el arrojo, la decisión, el amor y la inteligencia necesarios para aunar esfuerzos y reunir los caudales de energía que en Colombia se multiplican en la búsqueda de una sociedad pacificada en la que los derechos humanos sean respetados.
El Premio Edicto de Nantes 2008, mira Colombia, ve a esta pequeña mujer de fuerza incalculable y reconoce la multitud de voces que representa. Premiarla es como asegurar el agua al sembrado, ampliar los cauces para que los esfuerzos de quienes creen que otra Colombia es posible amplien sus propios ecos.

Edicto de Nantes, en el Foro de Nantes

Bajo el espíritu de “Paz en libertad”, el Premio Edicto de Nantes, dotado con 15 mil euros, fue establecido en 1990 por el Ayuntamiento de la ciudad, como parte de las celebraciones por los 400 años de la promulgación del Edicto de Nantes (Abril de 1598), instrumento que puso fin al conflicto religioso de 37 años de duración y que causó ocho guerras en Francia, a partir de marzo de 1562.

El Edicto de Nantes está inscrito en la historia mundial de la conquista de las libertades públicas e individuales.

El premio Edicto de Nantes nos devuelve la mirada al siglo XVI, cuando Europa se desangraba en guerras de poder cuyo argumento era la religión. El edito de Nantes fue un paso hacia la paz, hacia la convivencia en un proceso de largo alcance sin principio ni fin en el que todavía seguimos y que entonces enfrentaba a católicos y reformadores. Europa ha construido su convivencia en paz tras siglos de violencias que la agotaron, que estuvieron jalonadas de propuestas de paz en los que la esperanza dejó lugar para la vida. Celebremos el Edicto de Nantes, la tolerancia hacia quienes reclamaban una sociedad en la que el papado y el clero no dominaran las conciencias de todos y la vida de los sin nada. Celebremos la mirada a cada una de las propuestas que tienden nuevos puentes hacia la convivencia posible. Celebremos que el tercer Foro de Nantes nos traiga los aires de las gentes de América que también reclaman –como los hugonotes calvinistas– una paz con derechos.

Enhorabuena, Gloria, gracias por dedicar tu vida a esa ingeniería fundamental para la paz y para la vida que no es otra que la indispensable capacidad de construir puentes para que hombres y mujeres transiten la historia con su propio nombre.

Deja un comentario