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Ingrid Betancourt libre, bendita imprudente

Llega la noticia de la libertad de Ingrid Batancourt y siento que yo misma soy más libre, que la vida merece la pena ser vivida incluidos sus riesgos, a pesar de las derrotas. La acusaron de imprudente porque no escamoteó recursos ni iniciativas imaginativas encaminadas a denunciar la corrupción y a buscar soluciones de paz negociadas para ese su país, la hermosa Colombia, tan brutalmente atormentada por la violencia. Loca, una vez más; imprudente y loca por ser tenaz en su compromiso; imprudente y loca por arriesgar la propia vida en nombre de una sociedad que necesita la paz. Optó por el riego y atravesó un mundo de terror que le secuestró el cuerpo y buena parte de su alma hasta hacerla dudar de sí misma. Seis años de cautiverio en la selva son muchos años. Pero Mandela –otro insensato– estuvo más. Y salió por la puerta que marcaba un camino sin retorno para la segregación racial en Sudáfrica.
Ingrid llegó al límite de sus fuerzas. Su imprudencia –que también se llama valentía– abrió nuevos caminos y también la rodeó de dolor. Esa que parecía invencible, la loca, la imprudente es una mujer como las otras; que le duele el cautiverio propio y el sufrimiento de los suyos, de su madre, de sus hijos; que enferma, que pierde el aliento y las ganas de vivir, que se enternece en el recuerdo de los suyos, que se desespera ante sus propias limitaciones y el horror impuesto. Comenzó a recupear sus fuerzas justo en el momento en que fue capaz de decir que tenía miedo, que no podíá más, cuando en enero de 2007 le escribió a su madre una carta con el corazón:

Estoy, mamita, cansada, cansada de sufrir. He sido, o tratado de ser fuerte. Estos casi seis años de cautiverio han demostrado que no soy tan resistente, ni tan valiente, ni tan inteligente, ni tan fuerte como yo creía. He dado muchas batallas, he tratado de escaparme en varias oportunidades, he tratado de mantener la esperanza como quien mantiene la cabeza fuera del agua. Pero mamita, ya me doy por vencida (…)”.

Ingrid está libre. La imprudencia de esa mujer, su fuerza, ha dado la vuelta al mundo y nos ha conmovido a todos. Gracias Ingrid por tu coraje, por tu tesón. Gracias Ingrid por resisitir, por mantener la cabeza fuera del agua, también por tu debilidad y por ser capaz de decírselo a tu madre.

Ingrid es libre. Me siento agradecida y de enhorabuena.

3 Comentarios a “Ingrid Betancourt libre, bendita imprudente”

  1. elsa dice:

    Me parese que ingrid es una mujer muy valerosa , es unica ninguna otra mujer podria haber soportado tanto maltrato tanto sicologico comop sexual, porque aunque ella no lo diga porque eso es muy intimo debe haber pasado por eso.
    Te admiro.

  2. vicky dice:

    Ingrid es una mujer con muchisimos valores, es franca y valiente, por eso tiene enemigos, pero que no importan porque ella tiene seguidores a nivel mundial que la respaldan. Imaginese en el escenario en donde la gente a querido que ella este y seguira estando. Su imagen y sus pasos es la necesidad de todos los que la apoyamos.
    ARRIBA INGRID.

  3. Para poder entender a Ingrid he tratado de ponerme en sus zapatos, imagino las noches en la selva, en medio de las dificultades del medio con sus alimañas y no me refiero a las FARC, Si yo estuviera secuestrada durmiendo a la intemperie expuesta a cientos de enfermedades, mientras los demás tienen una cama tibia en una casa confortable, acompañados de los seres que más aman, creo que la libertad y la igualdad me sabría a lo que sirven de comer los captores.
    Requiere la transformación de la sociedad personas privadas de su libertad?
    Trato de relajar mi etica para poderla comprender cuando habla porque la manigua genera otras dinámicas.
    Las Farc serán malas por haberla retenido 6 años o Uribe por haberla liberado?

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