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Estar en la luna

Dicen que gracias al viaje a la luna se desarrolló el teflón y las compresas desechables…  Es de agradecer que las sartenes sean más fáciles de limpiar, que la tortilla de patatas no se pegue, que para muchas mujeres se haya acabado la tarea de lavar paños y pañitos para los bebés y para una misma…
¿Para qué fueron a la luna?

Trajeron un montón de kilos de piedras y la alegría de un esfuerzo logrado en competencia con la URSS. Un paso pequeño para el hombre, un gran paso para la Humanidad. Fue de verdad espectacular, emocionante, aunque mucha gente mayor no diera crédito a lo que aparecía por la televisión y los jóvenes de entonces no supiéramos medir lo que ocurría.
Ahora, el plena crisis económica, mientras los ejércitos se privatizan y los dueños de las tierras, los negocios y los medios buscan el modo de salir bien parados, me pregunto ¿No será que el común de los mortales del montón seguimos en la luna?
La periodista  argentina María Moreno –Pagina 12— escribió un excelente artículo Mi abuela y la luna.  Una abuela que podría ser la de la inmensa mayoría, que mira a la luna y no se fía de lo que están tramando. Os invito a leerlo.

Pagina 12. Buenos Aires, Argentina.

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