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Lo que trajo el traje

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Don Vito Corleone trata de llevarse el gato al agua, en Italia, en Madrid, en Castellón, en Valencia, en Alicante, en La Nucía...Lo que vemos es apenas nada. Aquellos trajes se han desbordado con la gota fría.
Vestidos de Caballeros, de amantes esposos, de ejemplares padres de familia, de emprendedores empresarios, compran voluntades y se arriman a Roma para lucir junto a las jerarquías que son ejemplo de estómagos agradecidos, bajo palio, eso sí. Yo hago regalos a quien quiero, decía el ex alcalde de Alicante. Y Fabra, el presidente de la Diputación de Castellón, creada su propia red, sin correas que se lleven parte alguna, amontona por sí mismo las acusaciones del falsedad de documento público, prevaricación, trafico de influencias ... mientras la suerte le premia con éxitos repetidos  en la Lotería. En 2008 resultó ser propietario de siete décimos del primer premio del sorteo de El Niño. Pero en dos ocasiones anteriormente también la suerte le visitó. ¡Toma del frasco carrasco!, que hay que poner cara de creerselo.

¿Quíen pone coto al poder? ¿Cuándo? Sobre todo ¿cómo?
Asoman y brillan relojes de oro, trajes, bolsos, coches de lujo, guardaespaldas y chóferes a cargo del erario público en audi oficial,  amigos que hacen favores a cambio de dinero, de contratos, de contactos. Inmunidad para los poderosos solo frente a la vida.
Politicos, empresarios…Tías en pelotas para sexo pagado, en las fiestas  de La Nucía, en casa del alcalde, con su señora y sus hijos fuera de cobertura, en fiestas conocidas y secretas donde no sólo se  exhibe la heterosexualidad. Compran y venden voluntades, a cambio de dinero, de poder, de sexo en orgías pagadas en las que las chicas son las menos vendidas de los participantes. Compran territorios, paisajes, familias enteras, arrasan en nombre del poder, saltándose las leyes o agarrándolas por los pelos a ver si cuela. Y va colando:  Se hinchan los presupuestos y las colinas aparecen repletas de urbanizaciones y los dineros corren de las arcas de la Administración a los bolsillos.  Para ti lo estrecho y para mi lo ancho, la ley del embudo es la que manejan.  Así han sido siempre las cosas y así serán.“Perdón por mi vida infame”, rezaba Escribá de Balaguer. Y tan infame.

Cuando la poderosa torre pierde el equilibrio ¿para donde echar a correr? Marica el último. Y el primero. Marica y heterosexual padre de familia, que de todo hay. Aunque ahora, el delito no es ser marica, sino ladrón, abusador, malversador, estafador y repartirse los millones  de todos por la cara mientras se acusa al rival de los delitos propios. Mal, mal remal. Ahora el traje se le va a quedar pequeño. Al menos a algunos, al menos durante una temporada.Algo es algo.Y que cunda.

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