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Marejadas, planes estratégicos, desconciertos

Alicante. 19ºC. Despejado. Viento SO a 21km/h. Humedad: 56%
Decía  mi abuela que un mar en calma no hace buenos marineros. Pues estamos de lleno en una tempestad con marejada de fondo. Lo vertiginoso de los cambios hace costosa y dolorosa la adapatación a los nuevas propuestas emergentes, que se dan la mano con la rigidez del sistema que se resiste a un cambio que no tolera, que no comprende.

Mi madre, de 83 años, ha comenzado a ir a clase de informática y se ha creado una cuenta de correo. La veo decidida, curiosa y  aturdida ante una página titilante y un ratón desobediente. Ella no hubiera imaginado nunca tener un ratón entre las manos. Recuerdo a Concha, la andaluza, analfabeta de letras,  que cuidaba de mi y de mis hermanos cuando éramos niños, que allá por los años sesenta, apenas acertaba a utilizar el teléfono, sin percibir apenas la diferencia  entre el auricular y el micrófono.

Quien reclame certezas clama en el desierto. La certidumbre es una ensoñación, una burbuja de la que hemos salido, si es que de verdad existió alguna vez.

Mientras la economía global flaquea, un mundo diferente está naciendo. Y debemos hacernos a la idea de que nuestro estilo de vida basado en la superabundancia ha llegado a su fin.
Se necesita mentes abiertas, flexibilidad, arrojo, fuerza moral y física para afrontar el parto de este nuevo mundo y surcar  la mala mar con éxito. Se necesitan líderes capaces de encabezar las transformaciones, de asumir la complejidad de las perturbaciones, de atravesarlas con generosidad y, sobre todo, con planes y objetivos estratégicos, que persigan propuestas sostenibles para las gentes y los territorios. Una mirada local y una miraga global, generosa, austera, que rastreé y propoga nuevas soluciones, capaz de negociar, de reclamar recortes también a los poderosos.
Vivimos en una tierra luminosa en donde la mala gobernanza ha sido norma y el saqueo, costumbre ¿Cómo saldremos de la tempestad? ¿Cuanto durará?

Tenemos que pensar, planificar, actuar con la mirada puesta a largo plazo, sentir que podemos con ello. En la política, en la cultura, en la economía, en la educación, en la comunicación. Los mundos viejos y los mundos nuevos se están desafiando. Pongámonos al frente, reclamemos responsabilidades, actuemos responsablemente. Busquemos el modo de ponerle fin a la piratería que nos deja el corazón estupefacto, la nevera disponible, las arcas públicas vacías y los paisajes, destruidos.

Mi madre hoy pasa al segundo nivel del curso de informática.

2 Comentarios a “Marejadas, planes estratégicos, desconciertos”

  1. kontxi dice:

    !!!!!!!! cuanto me alegro lo de que mama encarna este con la imformatica ,besos para todasssss

  2. llum dice:

    Encarna Hernandez es su nombre, el nombre de mi madre. Despues de escribirlo esta mañana me he quedado con la sensación de que me faltaba algo. Y el algo era su nombre. Ya ves Contxi. Qúe cosas pasan? ¿Te acuerdas tú de cómo agarraba tu abuela el teléfono? Tu abulea Concha Moyano, mi chacha. Le resultaría tan extraño como a mi madre la pantalla de google. Un beso grande,
    llum

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