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Hoy, elecciones generales en Colombia

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En Colombia, el país con más de cuatro millones de personas desplazadas por la guerra, hoy están convocados a votar 29.530.415 personas. Una vez más, la inmensa mayoría de los votantes son pobres de solemnidad, llamados a las urnas, transformadas en un mercado de votos, sobre el que apunta la violencia paramilitar y el narcotráfico. No es nuevo, ni eminentemente colombiano, el sistema del clientelismo político. El sociedades como la española, donde la miseria mayoritaria fue desterrada tras el franquismo, el clientelismo sigue vivo. Pero ¡caray! aquí la presión por el voto es manu militari. Y no solo sufragan con dineros del narcotráfico las campañas, también compran pueblo a pueblo, vereda a vereda a las colectividades y a sus líderes a cambio de un puñado de pesos. Pocos, pero para muchas familias, suficientes para quitarse el hambre de encima un par de días.
Según la Misión de Observación Electoral, MOE, en estas elecciones hay 546 poblaciones en riesgo de fraude.
La periodista, directora de MOE, Claudia López dijo que el mayor riesgo lo presenta la zona norte y suroccidental de Colombia; allí se presentan varias con investigaciones por nexos con paramilitares.
En el norte, en el departamento de Córdoba, el PIN, partido formado por excongresistas encarcelados por sus vinculos con paramilitares se atreve con la amenaza pública Quien no vote PIN recibirá balín, un pareado que no tiene ninguna gracia en un país en el que se mata a la gente, sin escrúpulos.
En fin, la sociedad colombiana se enfrenta a unas elecciones que son el fin de un presidente manchado tan carismático como salpicado por sus vínculos con el paramilitarismo. Nuevas voces podrían llegar al parlamento, desde los innovadores, posmodernos y valiente Verdes, a la carismática Gloria Cuartas, del Polo Democrático. Dicen, que se avecina unas cámaras divididas en multiples grupos. Pues no me parece mal en un país donde la democracia ha estado siempre secuestrada por la violencia.

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Detalle de la fachada del Capitolio, en la plaza Bolivar de Bogotá. Mil hormigas gigantes toman el edificio en un homenaje del artista Rafael Gómez Barros a los millones de personas desplazadas por la guerra en Colombia.

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