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Entre el miedo y la avaricia

Navegamos en una nave sin gobierno legítimo,  digo yo;  entre el terror y la avaricia, añaden los expertos que analizan los movimientos del mercado.
Hoy debe cundir el terror, porque leo que las bolsas se hunden una vez más. Tal vez mañana nos desayunemos con la avaricia y todo vuelva a subir durante el espacio de tiempo que la ansiedad de los avaros alimente nuevas compras. Mi café es hoy más caro que ayer y más barato que mañana.
Mientras, el mundo al que pertenecimos se desdibuja y el estado del bienestar se difumina,  los gestores del capital discuten en el puesto de mando mientras los políticos hacen de peones; pésimos peones, presas de lo peor de ellos mismos.  No hay precedentes históricos para el espectáculo al que asistimos en nuestro país y en buena parte de la Europa del sur.

Contemplamos al gobierno listo para que le den todos los golpes en el mismo lado, mientras los militantes del PSOE pelean  en su interior por las escasas cotas de poder que se prevén tras el 20N.

La derecha toma vuelos y ya no se recata para nada: los recortes en lo público son su fuerte y el miedo social juega a su favor y lo saben. Ahí andan, crecidos, anunciando y desmintiendo lo que sabemos ya que será el futuro inmediato: la radicalización de la pobreza dentro de nuestras propias fronteras.

En mitad de todo ello, pareciera que nuestros políticos, incluidos los de la izquierda parlamentaria, se han vuelto de corcho o han perdido del todo la razón o al menos, la elemental sensibilidad que se les supone. La noticia más sorprendente del día, incluidas las imágenes de la NASA desde el hotel cósmico, es que el Consejo de RTVE aprobó el control  de los informativos, con la sola oposición de IU y de UGT.

En los tiempos de la información libre, ellos, ignorantes aterrorizados, se atreven a decidir en público qué es lo que nos van a contar y qué no. Por una vez, lxs periodistas se han rebelado y ahora, los consejeros rectifican. Lamentable espectáculo, verlos tan unidos, tan ajenos.

Lo peor de todo es que la agenda ya está decidida y no la marcan ellos. La dirigen un grupo bien pertrechado de armas y herramientas de última generación, desde un  puesto de mando en el que no hay ni una sola persona elegida en las urnas.

A estos,  que establecen el curso de los acontecimientos, no les guía ninguno de los grandes principios que han llenado los proyectos de las generaciones precedentes que construyeron entre revoluciones y guerras el estado de bienestarn, en este escaso periodo en el que una parte de Europa ha vivido en paz. Ellos, que ven como se despliega en los parlamentos el teatro de la democracia,  saben de mercados y de bolsa pero saben sobre todo de emociones y sentimientos. Saben de miedo y de avaricia y son ellos quienes nos gobiernan.

[youtube]ezcWNpU1HGA[/youtube]

Estracto de la película El concursante, dirigida por Rodrigo Cortés en 2006. Recomendada a través de Iniciativa de Debate Público.

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