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Amor y disidencia

Sábado, 9 de marzo de 2013

Para L’Aparadora

Creo en mi misma.

Soy dueña de mi cuerpo,

soy  dueña de mis sueños.

Mi patrimonio comienza y termina en la geografía de mi piel.

Me hago cargo de mi misma.

Hay vida antes de la muerte y la quiero toda para mí.

Me podréis dejar sin techo, sin comida y sin salario pero encontraré nuevos cobijos.

Tal vez, por un momento, disfrutaré del goce de estar triste mientras llega la alegría que mepertenece; esa chispa que dilata cada músculo de mi rostro, ensancha mis pulmones y que me pertenece.

Tomo el poder de mis sentidos y desconecto del terrorismo mediático que me dice que sobro, que no cuento, que estoy en deuda.

Mi territorio no será colonizado.

Tengo un cuerpo vivo y experto que tiembla con la caricia de mi propia mano, que brilla con la sonrisa de quienes amo, que centellea con el sabor del pan caliente.

Declaro mi estado de rebeldía contra la mafia que gobierna el mundo y contra los dueños del dinero que los mantienen.

Declaro mi estado de rebeldía contra ese dios, creado a la imagen y semejanza de los hombres del poder, una coartada  desigualdad y de violencia, cuyo paraíso no es otro que las cajas de caudales donde guardan sus botines.

Me quiero por encima de todas las  cosas.

Cada mañana reúno  lucidez y energía para saludar   la  desdicha, esa amiga incómoda que  subraya los beneficios del amor, de la risa, de la ternura.

No me voy a rendir, no nos rindamos.

Hagamos planes para estos tiempos de guerra .

Usemos nuestros sentidos para subvertir la mentira en la que nos encierran,

los velos con los que nos separan.

Nos atacan con bombas de pánico, bombas mediáticas que nacen en fábricas lejanas y distribuyen en los templos del consumo fugaz.

Respondamos con nuestras armas. Lo aprendí de las mujeres de mi genealogía: queremos pan pero también queremos rosas.

Pongamos en pie cada segundo el mundo que soñamos,

Podrán arruinar los hogares, las escuelas, vaciar los hospitales, contaminar los ríos  y llenar de colores los centros comerciales pero no podrán modificarla geografía de mis sentidos, las ganas de seguir viva que me alumbran cada día y esta curiosidad inmensa que me mantienen alerta.

Creo en mi misma.

También esta noche y más que nunca:

Amor y disidencia

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