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Yo también he abortado

Yo he abortado; mi mejor amiga, también lo hizo; mi vecina y su hija, la catedrática de arte, la concejala de cultura, la jueza del juzgado número 4 y su secretaria; la teniente de la policía municipal, la barrendera de mi calle, incluso la mujer de Felipe Borbón, Letizia, esa chica delgadita, que fuera periodista y ahora es madre de una infanta, lo ha contado suprimo en un libro hace nada; hemos abortado; incluso, quién sabe si también ha abortado alguna ministra del gobierno del PP, que está en su derecho, o sus madres, sus tías, sus abuelas. Tengo una lista inacabable de mujeres que en algún momento de sus vidas han interrumpido su embarazo; que lo han hecho legalmente y en condiciones excelentes para su salud. Tengo también una lista enorme de mujeres que lo hicieron en la ilegalidad antes de 1985; de mujeres que murieron por abortos clandestinos, de mujeres que fueron detenidas y juzgadas por abortar ellas mismas o por ayuda a otras a hacerlo. Recuerdo nuestros esfuerzos en aquellos años por dar información a las mujeres, por organizar en condiciones viajes  a clínicas en Londres o a Holanda en las mejores condiciones, por defender la educación sexual.
¿A dónde vamos a parar si no frenamos esta avalancha reaccionaria, integrista que ataca por todos los frentes? Se trata de nuestra vida, de nuestras libertades, de nuestros cuerpos.
Nos costó mucho esfuerzo militante conseguir el derecho al aborto, un derroche descomunal de energía en intervenciones públicas y una tremenda movilización social en todos los sectores. En los primeros ochenta, mientras el feminismo daba sus primeros pasos hacia la vida institucional, en la calle se batía el cobre en defensa de la maternidad libre y contra la injerencia de la Iglesia y del estado en materia de soberanía de cada mujer sobre su cuerpo.
En 1985, la Comisión pro-derecho al aborto del movimiento feminista, en Madrid, participamos en el programa,–entre el público, claro– Si yo fuera presidente, invitadas por Fernando. G. Tola. En la mesa, Gallardón padre e Isabel Tocino, entonces vicepresidente  de Alianza Popular y defensor del nasciturus y la responsable de la Condición femenina, del mismo partido, miembro del Opus.

Mi responsabilidad
Aprovechamos que, en un gesto de participación, Tola cedió la palabra al público y entonces me atreví: “ Yo he abortado”, dije. Este no es un debate sobre leyes. Es un debate sobre la vida y sobre la libertad de las mujeres. Yo he abortado; como lo han hecho miles, decenas de miles de otras mujeres, lo consientan ustedes o no. Lo he hecho bajo mi responsabilidad y en contra de sus leyes que condenan a las mujeres a la clandestinidad y a la cárcel, porque es a mí a quien me corresponde decidir sobre mi vida. Soy una mujer más, como millones; es mi decisión y reclamo el derecho de abortar en libertad y con garantías para mi salud. Algo así debí decir, en una intervención improvisada que entonces me pareció eterna. Hubo un revuelo en el plató; parecía que se iba a cortar la grabación. Pero yo continué y siguieron grabando; otras de mis compañeras también tomaron la palabra. Y el programa se emitió sin censura, ampliando el debate en la calle.
Fue emocionante la reacción de buena parte de la gente del plató, del equipo de realización que vinieron a abrazarme en unos minutos de descanso; días después, en la calle y en el metro de Madrid, hubo mujeres que me reconocieron y que vinieron a saludarme, agradecidas.
Gallardón y Tocino eran el poder; representaban la derecha ultraconservadora y la voz de la iglesia más hostil, acostumbradas a gobernar a su antojo; pero allí estábamos, representando la voz dela calle, expresando las necesidades de la mayoría: “Queremos garantía para abortar en libertad. El cuerpo es mío, la decisión me pertenece”.
Han pasado casi treinta años. Isabel Tocino sigue en el Opus y en Consejo de Administración de Banif, una filial del banco de Santander. Gallardón padre murió en 1986 de un derrame cerebral . Su hijo, ministro de Justicia (que título tan inadecuado) se empeña hoy en hacer retroceder la historia al lugar en el que perdió la batalla su padre. Como él, señorito,  defensor de señoritos.
Así que hay que volver a la batalla cuerpo a cuerpo. Porque del cuerpo se trata. Y de la vida.

Yo también he abortado.

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21 Comentarios a “Yo también he abortado”

  1. Cristina dice:

    Yo sin kerer aborte en mi casa por un enpujon d mi ex pareja yo tengo una niña ya de seis y n era suya y siempre tenia celos k yo hablara cn el padre d mi peke me tire tres cuatro dias yevando y recogiendo a m peke al cole hasta k fui al ginecologo px no podia mas y me dijo estas palabras has estado a punto d morir.

  2. Elena dice:

    Yo también he abortado!
    …fué en Holanda. Hace muchos años.
    … parece que el tiempo no pasa.
    … o no sirve de nada que pase el tiempo.

  3. llum dice:

    Gracias, Elena. Hay que seguir peleando.
    Bs

  4. Lorena dice:

    Pues yo no he abortado, es más, actualmente estoy planteándome ser madre y aun así, creo que es un derecho que nadie debería quitarle a las mujeres. Efectivamente es MI cuerpo, y YO decido.
    Ya no sólo se trata de decidir, si no de poder llevar a cabo esa decisión sin riesgos para la salud.
    Si se es suficiente madura para decidir tener hijos, también para decidir no tenerlos.

  5. patricia dice:

    yo tambien aborte..porque pense que era mi vida …bote a la basura una otra vida..y ami si se me paso el tiempo..esperando el momento adecuado para tenerlo..pero ya que planeo tener un bebe es muy tarde ya no puedo ..entre en la premenopausia y no puedo

  6. Cristina dice:

    Yo tb he abortado. Fue hace diez años. Tuve el derecho
    Y la oportunidad de decidir y de hacerlo en mi ciudad de forma gratuita y segura. No podemos perder nuestro derechos.

  7. Magnífico artículo Llum, humano y combativo. Un abrazo.

  8. llum dice:

    Gracias, colega. Un abrazo grande.
    ll

  9. llum dice:

    Epero que ahora estes bien. Un abrazo,
    llum

  10. Alberto dice:

    Creo que sobre este tema opinariamos con más seguridad y facilidad si además del “nosotras parimos nosotras decidimos” o “es mi cuerpo y yo decido” que parece tan obvio,se produjera un consenso, entre quienes se consideraran apropiados, de cuando un ser humano es un ser humano. ¿Un día después de nacer? ¿ un día antes de nacer? ¿en el momento de la concepción? ¿al cuarto mes de gestación? No quisiera ser considerado retrógrado. Me encantan los avances del feminismo pero en este tema necesito dar respuesta a ese pensamiento. ¿Cuándo un ser humano es un ser humano?

  11. llum dice:

    Ya sabes que se dan casos en los que parece que la “humanidad” no les llega nunca.
    Abrazos,
    Ll.

  12. maria eugenia dice:

    yo también he abortado.
    Y no me siento especialmente orgullosa por haberlo hecho. Sólo libre por haber podido decidir qué hacer con mi vida.

  13. llum dice:

    De eso se trata. Defender nuestro derecho ante nosotras mismas también.
    Un abrazo,
    ll

  14. Mayte dice:

    Yo no he abortado pero defiendo el derecho a hacerlo. No es un debate sobre moral, ni sobre humanidad. De hecho no deberia ni siquiera ser un debate. Es simplemente cuestión de libertad. Enhorabuena por el articulo!

  15. Montse dice:

    Una tiene derecho a decidir cuando es su mejor momento para ser madre y si quiere serlo, esto es una opinión personal, o de pareja y ningún juez la tiene que tomar por nosotras. Igual como queremos los mejores centros para tener un hijo, queremos los mejores centros para no tenerlo.

  16. llum dice:

    Gracias Mayte. No queda otra que defendernos oorque no es mucho lo que está en juego. Un abrazo

  17. llum dice:

    En el centro del debate, el cuerpo de las mujeres y nuestro derecho a decidir libremente y enlasmejores condiciones sanitarias.
    Un abrazo,

  18. Este tipo de articulos en plan porque yo lo valgo echan mucho para atras.ese puntito de orgullosa abortista en plan “si, y qué”, repele un poco. A mi leer una amplia lista de mujeres q abortan lejos de generar empatia “si, y yo tambien” solo genera una sensacion de…no se exactamente el que, pero sea lo q sea no deja buen cuerpo. Estoy en contra tanto del estereotipo de opusinas que se nos cuelga a las que no estamos a favor del aborto como el que se cuelga a las que están a favor de feminazis que abortar les supone el mismo dolor que quitarse un pelo de la ceja o la misma trascendencia que ir al cuarto de baño. Cuando creo que , tanto unas como otras, son las menos dentro de cada “bando”. Y creo q el tono de este tipo de articulos con el tufo repelente de “amigas, nosotras parimos nosotras decidimos” ,genera ese segundo estereotipo.respecto a esto:”Se trata de nuestra vida, de nuestras libertades, de nuestros cuerpos.”también se trata de la vida de otro, del cuerpo de otro y de la libertad de otro. Parece que el otro no existe. Y a mi que me digan a estas alturas que “el otro” no es una vida pues sinceramente, cada vez cuela menos con los avances que nos permiten hoy por hoy conocer tanto acerca del feto….Otra cosa esque me digan “soy su madre y yo decido mientras lo lleve dentro”, lo cual me parece peor claro, pero por lo menos me lo creo más.

  19. Mikaela dice:

    Soy de México y he abortado 2 veces, no por descuido como la mayoría de los moralistas plantean, que sólo creen que una anda con la pareja sin uso de anticonceptivos o de cama en cama, no las cosas no son como las etiquetan, lo he hecho y nunca me he arrepentido, los únicos sentimientos que he experimentado son de indignación en un país como éste donde la moral católica ataca con tanta dureza a las mujeres que lo han decidido y cómo el gobierno actual de derecha lo secunda siendo en teoría un gobierno laico, pierden el tiempo juzgando a éstas y muchas mujeres que deciden y hasta las que se atreven a opinar mientras el narcotráfico, la inseguridad y la corrupción no sufren de éstos juicios tan fuertes y constantes.

  20. Cristina dice:

    Dar la vida por los demás engrandece, rejuvenece, agranda el corazón, te hace feliz, los demás pueden ser tus amigos/as, quién tú quieras… pero tus hijos son casi tú mismo, lo puedes comprobar si los dejas nacer, porque sus movimientos y gestos se parecen a tí, la forma de reir, la gozada de abrazar un bebé (uno de los verdaderos placeres de la vida), te lo digo porque soy madre joven, de cinco niñas, y me considero una verdadera revolucionaria femenina, es algo muy grande que te acerca al creador, el verdadero dueño de nuestra propia vida. Os deseo lo mejor.

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