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El humo que envuelve a las cigarreras

Nave en laque trabajaban las cigarreras viejas

Introducción

Una portavoz del Centro Cultural Las Cigarreras me llamó hace unos meses para pedirme que colaborara en alguna de las sesiones que tenía prevista para esta exposición dedicada a las mujeres creadoras. Le dije un sí un tanto mustio. El presupuesto con el que contaban para el trabajo era tan escaso que  me quedé sin fuelle. A pesar de todo le di alguna vuelta y acabé ideando un título:

… El Humo que envuelve a las cigarreras…

El asunto es que pasaron las semanas y yo no logré escribir nada. Cuando llegó la fecha prevista de entrega , me puse delante de mi ordenador e imprimí una hoja en blanco con una sola frase:

… El humo que envuelve a las cigarreras…

No es mucho para una conferencia.

El humo que envuelve a las cigarreras

Pensé en inventar una excusa: me había dado un síncope,  por ejemplo — con los tiempos que corren resultaría creíble–, pero no me atreví y al final imprimí mi conferencia  que empieza y acaba con el título: El humo que envuelve a las cigarreras

Mi sorpresa es que  a la entrada del jardín vertical del centrocultural, ese mismo día, cuando llegué a laantigua fábrica de tabacos, me abordó una mujer desconocida que dijo llamarse  REM (de Remedios) y sepresentó como investigadora privada,  detective.

Se tratataba de algo bastante extraño, no lo dudo. Pero  como me vino de perillas, acepté lo que me proponía y que viene a continuación. O sea que, si  esto que les voy a contar es un éxito, ruego que lo anoten en mi haber. Pero si lo que voy a leer no les interesa un pimiento, pues que sepan que es un asunto de esta tal REM y de su clienta, la que dice llamarse  L’Aparadora.

Les cuento que Rem me llevó a uno de los bancos del jardín y me dijo : “Hace apenas tres semanas  llegó una mujer a mi  despacho, de edad y aspecto ecléctico, entre tecnológica y dieciochesca y aires de gacela intrépida que dijo llamarse L’Aparadora.  Me contó que ésta tal Aparadora era su primera clienta en los últimos diez meses. Y no por falta de asuntos que investigar, insistió, sino porque  después de trabajar a cuenta  de un medio de comunicación, en informes vinculados a actividades de corrupción de  varios políticos locales, había dejado de tener encargos.

L’Aparadora –insistió REM–  quería que realizara para ella  una investigación a fondo, sobre una desaparición colectiva. REM tuvo que disimular su entusiasmo.

-“¿Desaparición colectiva? “Yo solo trabajo si  se me paga por adelantado y en la total legalidad. Quiero que lo sepa antes de que me cuente nada”.

Afirmó REM que L’Aparadora se metió la mano en el escote y sacó de él un sobre repleto de billetes de 100€ que desplegó sobre la mesa.

— Le cuento. Si acepta el encargo, le pagaré el 50 % por adelantado; el resto, cuando termine la investigación.

–Verá. Habrá sabido que recientemente cerró después de más de 200 años, la fábrica de Tabacos de Alicante y ahora allí hay un centro cultural. El asunto no es noticia; lo sabe todo el mundo. Pero ¿cómo es posible que hayan desaparecido las cigarreras? Yo misma—se puso solemne l’Aparadora—soy nieta,  biznieta y tataranieta de cigarreras. ¿Dónde está su memoria? Necesito que me ayude a documentar todas y cada una de sus acciones. Me propongo escribir su historia pero necesito documentación fiable, alguien capaz de ir hasta el fondo. Sepa que más de 20 000 mujeres en el espacio de 200 años pasaron por esa fábrica. Sepa que generaron una nueva ciudad, con mujeres que se ganaron a pulso la fama de valientes y autónomas, que mantenían sus propios hogares —alicantinas, borrachas y finas–. Sepa que Alicante creció  a lo largo de los caminos que se dirigían a la fábrica. Yo tengo mis preguntas, quiero que me ayude a contestarlas REM.

Me he informado y sé que pudo fiarme de usted. Es un encargo. ¿Le interesa o no le interesa?

–Oiga, yo no soy una rata de biblioteca—¿Ha leído lo que pone ahí fuera?   DE-TEC-TI- VE  bien clarito.

— No se haga la tremenda –le acercó el sobre–. ¿Me va a ayudar? Necesito alguien como usted para buscar datos, alguien sin pelos en la lengua y sin nada que perder.

REM Se acordó de lo escuálida de su despensa, del verde mohoso que rondaba  la tapa del tarro de mermelada  y de que apenas le quedaban 400 €  en el banco y una hipoteca para pagar un piso del banco.

–Me interesa–, contestó.

De eso hace apenas  ocho semanas– me ha dicho Rem– y me ha entregado este informe por orden de la tal Aparadora, esa que ella dice que le encargó y pagó esta primera parte de la investigación, rogándole encarecidamente que me hiciera entrega a mi, de lo que tuviera avanzado, y que lo hiciera  la tarde de mi conferencia.

No sé si ustedes acaban de entender algo. Pero si no entienden, no se preocupen: todo esto es muy raro. Como a mi, lo raro me interesa, me he decidido a poner el informe de REM detrás del titulo de mi conferencia. Y agradecerle a l’Aparadora su inestimable ayuda.

Esta es la información recabada por REM

Presten por favor atención. Y sepan que otras personas en esta sala han sido invitadas a participar también, por encargo de l’Aparadora. Yo, les aviso y repito: me limitaré a repasar el  guión  que REM me entregó.

Con permiso, me voy a poner a fumar, que como dice el refrán

Si es el hombre, un vicio el fumar, en la mujer es gracia particular.

Aporto mi parte, el título: El humo que envuelve a las cigarreras.

Lo que continúa es el trabajo realizado por REM a partir del encargo de l’Aparadora.

Otra Introducción

Doscientos años dan para mucho. Las manos de las cigarerras arrullaron millones de cigarrillos; se convirtieron en sostenedoras de sus hogares humildes, mientras enriquecieron a los directivos y al estado con su trabajo. La historia atravesó cada una de sus vidas y todas las salas de la fábrica. Hablaremos de revueltas contra sus jornales de miseria y hablaremos también  de robos y de contrabando. Queda sólo esbozada la investigación.  Ahora hemos de pensar en ellas, y tratar de recordar el aroma de estas salas y de estas calles cuando estaban repletos de tabaco y de cigarreras. Vayamos allá. Comencemos a atravesar la nube espesa de humo.

El tabaco fue traído a España a principios del S XVI desde Cuba y Santo Domingo,  cultivado allí por esclavos, claro: su comercio en España, fue de libre circulación en un primer momento. Y tuvo tanto éxito que en el S. XVII el gobierno decidió  quedarse con la producción, creando un monopolio y arrendándolo.

La primera fábrica se instaló en Sevilla, en 1636. Las sevillanas fabricaban rapé y tabaco en polvo. El tabaco de humo se puso de moda más tarde.

En 1801 en Alicante se olía a mar;  20.000 personas vivían en la pequeña ciudad animaba por el tráfico portuario y por el comercio; alguna alfarería, fábricas de cordelería y esparto, cuatro destilerías de aguardiente, aserraduras, una harinera…poco más para que la mayoría de la gente se quitara de encima la pobreza. Ese año, Alicante comenzó también a oler a tabaco. Y cientos de mujeres se convirtieron en cigarreras: el tabaco llegaba en barcos desde Brasil, desde Filipinas.

La fábrica de Alicante se instaló en 1801, la tercera después de la de Cádiz y de la de Sevilla, en una vieja construcción de la iglesia que había sido Casa de Misericordia. La iglesia siguió ocupando una parte del edificio hasta la mitad del siglo XX,  cuando se construyó la que hoy conocemos como iglesia de  la Misericordia, al otro lado de la calle.Se destinó a la elaboración de tabaco de humo,  de cigarros y de cigarrillos, tareas ambas laboriosas, que requerían mucha mano de obra.

Durante ese siglo, en Alicante se diseñó un sistema de tranvías, primero tirado por animales y luego eléctrico, que atravesaba  la ciudad precisamente por los caminos de las Cigarreras y para facilitarles la llegada: desde San Vicente, desde  Villafranqueza, desde Mutxamel, por ellos   transitaban a diario miles de mujeres a ganarse el jornal;   y la ciudad se  agrandó en los alrededores de la fábrica: se trazó la calle San Carlos, la calle Sevilla y nacieron los barrios de Carolinas y el Plà del Bon Repos, se amplió San Antón … y toda la ciudad, y su periferia,  se llenó de familias de cigarreras.

Pero todo no fue crecimiento

Hubo dos etapas claramente marcadas: La primera, de expansión, durante todo el siglo XIX.  Y la segunda, a la inversa, de decrecimieto, a lo largo del siglo XX hasta el cierre definitivo de la fábrica, en 2010.

De las 500 cigarreras que comenzaron a trabajar, en 1801, pasaron a sumar  6.200 cigarreras, en 1882. A partir de ese momento y durante todo el siglo XX, el número se fue reduciendo.

Después, la mano de obra femenina, con la llegada de la industrialización, ya no fue necesaria; las máquinas pueden realizar de manera más veloz, eficiente y rentable para la empresa el trabajo de las mujeres.

¿Alguien  se imagina qué puede significar para la sociedad alicantina  6.200 mujeres ganándose un jornal, agrupadas en pequeños grupos y en talleres colectivos?  Jóvenes, viejas, niñas que trabajan, comen y pasan buena parte del día juntas. En 1900, Alicante había duplicado  su población y sumaba ya algo más de 50.000 habitantes. ¿Tendría que ver en ello las cigarreras?

La inmensa mayoría de las cigarreras  no vivía en la ciudad si no que llegaban a pie enlasprimeras décadas — y años más tarde en tranvía—desde los  pueblos de la huerta.

Desde el comienzo y durante más de siglo y medio, trabajaban a destajo y a pesar de estar vinculadas de por vida a la fábrica, no formaban parte de la plantilla; solo las maestras, los mecánicos, los trabajadores de la administración y los directivos  eran parte  de la plantilla.

Ellas realizan un trabajo esmerado y veloz pero su condición de mujeres –exclusivamente su condición de mujeres– justifica a la dirección pagarles  sueldos  tan pequeños, que las mantenían en la pobreza; sueldos que hubieran sido intolerables para los varones.

Son mujeres, son mano de obra barata.

La edad mínima para ser cigarrera eran los 14 años; pero a lo largo del XIX hay cigarreras a partir de los 7 años y algunas pocas, con menos de 7 años aparecen relacionadas en los archivos.

Cigarreras amotinadas

¿Se conforman las cigarreras? No siempre. Comienzan con un trabajo agrupado por ranchos, con una maestra por cada rancho, en talleres divididos por las diferentes labores. Ese rancho fue una de sus armas durante más de un siglo. Hacen un trabajo manual, a destajo y tienen una cierta flexibilidad en  sus horarios;  algunas van con sus bebés, otras, buscan apoyos para sus cuidado entre las vecinas de los alrededores de la fábrica. Para asegurar el aprendizaje de las nuevas cigarreras, estas se reclutan entre las hijas, las nietas o incluso ahijadas de las cigarreras, de modo que ellas aseguraban ser las mejores maestras y la empresa, se garantizaban su lealtad a la vez que se ahorraba gastos; una lealtad más a su puesto de trabajo que a la fábrica. De modo que las cigarreras nunca se conformaron. Los motines fueron su arma durante décadas para hacerse oir. Entrado el siglo XX, comenzaron las huelgas.

El Ayuntamiento constitucional de 1869 llegó a aprobar la construcción de una escuela en San Antón, para los hijos de las cigarreras.

La empresa incentiva y premia su producción pero no considera a las cigarreras como empleadas, de modo que las subidas de sueldo del personal fijo no les afecta. Las protestas, los motines son frecuentes. Y la dirección se ve forzada a responder a sus requerimientos. Las mejoras en sus condiciones de trabajo las logran con muchas movilizaciones.

Informe del alcalde al gobernador sobre un motín en la fábrica el 2 de enero de 1870

“Después de las investigaciones practicadas por mi, para cerciorarme de las causas que motivaron  el pequeño desorden ocurrido en la fábrica de tabacos el día 2 del actual,  creo  saber, el origen y fundamento de aquel incidente.

La fábrica de tabacos daba antes para la elaboración de 16 mil a 20 mil libras mensuales de tabacos, y las operarias ganaban un jornal para alimentar a sus familias  … sin que para ello fuese obstáculo las dos o tres horas diarias empleadas por muchas en venir de los pueblos inmediatos …

…Si se les hubiera dicho que sólo había trabajo para uno o dos días fijos a la semana, es seguro que se habrían conformado con su desgracia, pero en vista del escaso jornal, del cansancio por acudir a la fábrica y de la poca equidad que veían en el reparto  del trabajo, no pudieron contenerse y de aquí , aquel alboroto que sólo podía tener por móvil, la falta de recursos y la necesidad de alimentar a sus familias… “.

Pero cómo era el ambiente en la fábrica. ¿Cómo se las arreglaban para comer? ¿Era saludable sus condiciones de trabajo? Así cuenta sus impresiones, un periodista inglés que visitó la fábrica de Alicante en 1875.

Artículo publicado por  el Times de Londres y traducido por el diario El Constitucional, 3 de diciembre de 1875.

“Imaginaos a 4.500 mujeres de entre 14 y 40 años vestidas con el pintoresco  traje de estas provincias … imaginad la destreza de sus ligeros dedos que trabajan con la regularidad y prontitud de una máquina;  sus cestitos para el alimento del día colgados simétricamente en garfios sobre sus cabezas …

“…Todas ellas están sentadas  a lo largo de extensas cuadras  con ventanas donde el aire está cargado de polvo del tabaco.

… Si pasáis cerca de ella, sois objeto de los dichos más agudos, se os ofrece de sus cestos pescado salado, pan y fruta y las risas estallan cuando se les pregunta si no es perjudicial para su salud aquella atmósfera tan cargada de miasmas.

Estas muchachas,  si son buenas obreras, pueden ganar dos chelines al día, pero esto raras veces ocurre”.

Las fábricas fueron un monopolio del Estado; en ocasiones regentado por la propia Hacienda Pública y en ocasiones por empresas arrendatarias. Así hasta la entrada de España en la Comunidad Europea.


Se enfrentan a la dirección y a las máquinas

En 1887  se produce uno de esos cambios; la Compañía de tabacos pasa de manos y la nueva dirección  se propone despedir al 25% de las cigarreras. Las mujeres se enfrentan a la dirección y a las máquinas. La empresa crea un plan de reconversión.

¿Cómo?  Así lo redactan en su reglamento:

Prohibición de nuevos contratos.

Dar de baja a todas aquellas que sin causa justificada y autorización dejaran de asistir a la fábrica ocho días seguidos.

Dar de baja a aquellas que no trabajen con detenimiento y esmero.

Dar de baja a quienes  falten a sus deberes de subordinación en cualquier sentido y a quienes promovieran escándalo en el establecimiento.

Ya sabemos dónde está inspirada la reforma laboral de nuestro gobierno en el siglo XXI.

Diario El Liberal, 18 de julio de 1897

“A tan riguroso extremo se lleva la ejecución de esta medida que apenas quedan trabajando cuatro mil de las siete mil operarias que no hace mucho llenaban los talleres … ellas con su trabajo cooperaban a que fuese menos dura las consecuencias de la tremenda crisis que de algunos años a esta parte viene sufriendo la clase trabajadora”.

La Unión Democrática, 22 de abril de 1897

“Los síntomas son alarmantes en nuestra fábrica…por el motivo más fútil se despide a una obrera, sin que haya fuerza humana de corregir su remplazo…a medida que en otras poblaciones se instalan nuevas fábricas de cigarros, la nuestra que cuenta con más de medio siglo de existencia, está llamada a desaparecer y desaparecerá por falta de vida, por inanición, por consumición. Porque quiten ustedes a Alicante el puerto y la fábrica,  y ni Benasau tendría nada que envidiarnos”.

Carta del director de la fábrica de Alicante: agosto de 1888

“Disturbios en  la fábrica. En el taller de cigarros, me piden que expulse a una maestra por explotar a las operarias  … la maestra huyó del taller y se refugió en mi despacho para librarse de las amotinadas … pero estas acudieron en gran número y la maestra se escondió en el armario del archivo. Las amotinadas buscando por todas partes destrozaron impresos y libros hasta que dieron con la maestra; luego,  la arrastraron por  los pelos  … llamé al gobernador, que llegó con fuerzas de la Guardia Civil y del Cuerpo de Orden Público. Fueron heridos  un oficial y un empleado de la fábrica.  … Se han cerrado los talleres”.

En 1908 las Cigarreras se amotinan contra la dirección y atacan las máquinas:

Febrero de 1908. Carta del Administrador Jefe a sus  superiores:

Ayer –5 de febrero—se descargó  en esta capital  44 cajas conteniendo material para montar el taller para la elaboración semi-mecánica de cigarros….

Esta mañana, cuando estaban en la fábrica la mayoría de las operarias, abandonaron el taller hacia los patios  en actitud tumultuosa. Pedían  a grandes voces que se sacaran  las cajas de la fábrica y que fueran devueltas a los muelles. ..El motín adquirió graves proporciones…a las 10h solicité el auxilio de la fuerza pública … acudió el alcalde  y el gobernador con fuerzas de la Guardia Civil, Carabineros, Guardias Municipales y Agentes de Seguridad. Las autoridades conferenciaron con una comisión de operarias y acordaron acceder a lo que solicitaban éstas:   que las cajas fueran depositadas en el zaguán del Ayuntamiento, en donde deberían quedar depositadas. …

En vista de la determinación gubernamental, recibida con general aplauso, se comenzaron a cargar los carros, custodiados a mi petición con algunas parejas de agentes de la autoridad. Los grupos, alegando que las cajas estaban vacías y que se les quería engañar, asaltaron los carros, arrojaron al suelo las cajas, destrozaron las piezas y les prendieron fuego a las maderas de los envases.

Después, miles de operarias y gente extraña a la fábrica, atropellaron a la fuerza que protegía el almacén exterior. Penetraron en él y destrozaron el resto de las cajas que se disponían a cargar en los carros.

A las 2 dela tarde se ha restablecido el orden.

La Feminista, organizacion de las cigarreras

El orden y la movilización. Los intereses de las cigarreras y los de la empresa están claramente enfrentados. A lo largo del siglo XIX surgen en  la ciudad organizaciones y partidos políticos  obreros.  Las cigarreras se organizan para defender sus derechos y fundan la primera organización de mujeres trabajadoras.  Ni más ni menos que “La Feminista”, que salen en manifestación, con pancarta propia, el 1 de mayo de 1916, como cuenta el día 2 el diario El Luchador, diario republicano:

“Como en años anteriores y para solemnizar la fiesta del trabajo, los obreros alicantinos recorrieron en manifestación las principales calles de la capital. Salieron los manifestantes de la casa del Pueblo llevando a su frente la banda municipal … entre las banderas figuraban las de la organización de cigarreras, La Feminista…”

En 1918 las Cigarreras de todas las fábricas organizan una Federación  a la que se unen las alicantinas. A la asamblea  general asisten por Alicante las cigarreras Amalia  Terol  y Carmen Martínez; la Federación llegó a tener sede propia en unos locales cerca de la fábrica. Para  1926 las cigarreras se preocupaban por saber lo que pasaba en el mundo; para no perder comba,  crearon una biblioteca circulante con cuatrocientos volúmenes.

También en ese año  lograron una sala de lactancia para que las cigarreras recién paridas pudieran alimentar a sus bebés y  algunas responsables estuvieran al cuidado mientras ellas trabajaban. ¿Cómo lo hacían hasta entonces?

Para hacer frente al crecimiento de Federación, la empresa apoyó la creación de organizaciones  católicas, que entre las cigarreras las llamaron las amarillas, al servicio de los intereses empresariales.  Amarillas y federadas estuvieron enfrentadas frecuentemente pero en algunas ocasiones—incluso, en algunas luchas–,  participaron conjuntamente.

La Republica y la guerra atravesaron la fábrica. Con el triunfo del fascismo, las depuraciones y la represión afectó a la plantilla, que nuevamente se vio diezmada.

Algunas consideraciones

Este informe no ha hecho más que empezar. Queda mucho trabajo por hacer  ¿Quiénes eran las cigarreras? ¿Cuáles eran sus nombres, sus costumbres? ¿Eran tan religiosas como cuenta la tradición?  ¿Cómo vivían al llegar a viejas? ¿Cómo afrontaban la enfermedad, los gastos del parto, por ejemplo? ¿Eran analfabetas? ¿Cuándo empezaron a entrar en la fábrica cigarreras que sabían leer y escribir? ¿Cómo se organizaba en la fábrica el cuidado de su higiene? Sepan que hasta 1920 no consta que se construyeran retretes … ¿entonces?

Eso si, rey o reina que llegaba a Alicante, paseíto que se daba por la fábrica. Y dejaban su real caridad para las trabajadoras. 6000 pesetas, Amadeo de Saboya y María Victoria. 20.000 reales dejó Isabel II, en 1858, cuando vino a inaugurar el tren; y Alfonso XII, en 1905, no dejó nada, pero la dirección de la empresa segastó 3.000 ptas en reparar los pasillos y talleres por donde fuera a pasar.

Motines, contrabando, robos y el cura implicado

No quiero finalizar sin darle un repaso a un asunto crucial relacionado con el tabaco. Se trata del contrabando y de los robos, asuntos tremendamente apasionantes para una detective.

Tabaco y contrabando han venido de la mano desde  la creación del monopolio.  Lo practicaron en su momento los propios arrendadores con los que el Estado había concertado la venta y fabricación. Y fue crucial durante los años del racionamiento, durante la dictadura.

A la altura de 1911, además, había una poderosa red  contrabandista dirigida por Juan March,  desde  las fábricas de tabaco de Argel  que se extendía por el Mediterráneo, con apoyo de mandos de la Marina y la vista gorda desde los diferentes gobiernos; de modo que las fábricas no iban muy bien, pero los bolsillos de los contrabandistas iban engordando y pasaban a ser considerados hombres ilustres según aumentaban sus ganancias.

El contrabando al menudeo daba más que hablar, entretenía a la gente del robo principal. Pero era en realidad insignificante. Eso sí, se vigilaba con celo a las cigarreras. En repetidas ocasiones la dirección de la empresa localizó  pasajes subterráneos que comunicaban la fábrica con el exterior, conectando las calles o algunas viviendas desde los talleres.

Además, repetidamente, las sospechas recaían sobre el cura y el sacristán que ocupaban la iglesia que, hasta después del 1950, compartió edificio con la fábrica.

En 1892 el director Manuel Maldonado  expresa así su opinión sobre los alicantinos y el robo en carta dirigida a sus superiores:

“Es tal la maldad y degradación arraigada en esta localidad, que sus hombres forman sociedad para robar a costa de la Compañía de la que se están creando o se han creado, una fortuna”.

Este tal Maldonado, que persigue a los ladrones se topa con la reiterada sospecha de que los robos se practican desde la iglesia. Interviene el obispo que dice:

Cartas de la dirección de 1895  y de  1897:

Escribe el obispo de la diócesis al Director de la fábrica, Sr.Maldonado:

“El párroco de la Misericordia, que me merece entera confianza, me dice que el Sr.Maldonado, cuando tomó posesión del cargo, le hizo una visita de cortesía y que  le comentó que le habían  dicho que sacan tabaco por la iglesia;  a lo cual, el párroco le dijo: a usted pertenece averiguar la verdad de esa falsa noticia que se da a todos los Jefes inmediatamente que toman posesión del cargo”.

Pasó algún tiempo y al realizarse una nueva investigación se reconoció una ventana que daba al patio del cura y a la tribuna del templo, debajo de donde había un agujero de dos palmos que comunica con los talleres.

En 1895 se registra un nuevo robo llevado a cabo por los tejados de acuerdo con el cura, el sacristán y el sereno.

En 1897, se descubre una abertura en el piso del taller de cigarros comunes y debajo de un ladrillo con comunicación con la iglesia. Se propuso la expulsión del sacristán, de la madre de la portera de registro y de una mujer empaquetadora de cigarrillos.

Además del cura, también son pillados in fraganti dos malhechores locales acusados de organizar algunos robos: sus nombres, Ramonet y El Habanero.

Curioso que hasta nosotros la única memoria que perdure es la de Juan March, sus fundaciones y sus bancos. …queda mucha información por destripar. Pero, siento comunicarles que mi informe llega hasta aquí.

El encargo del L’Aparadora me obliga a seguir investigando. Lo haré. Sé que debajo de esta casa sigue habiendo túneles que comunican el mundo de dentro y el de fuera; en su atmósfera queda la historia de miles de mujeres por descifrar y por descubrir a dónde fue  a parar toda la riqueza que generaron y que hoy sigue  envuelta en humo. Claro que hay que destacar los extraordinarios humos de las cigarreras.

Esto es todo por ahora. La investigación continua.

Llum Quiñonero. En Alicante, mayo de 2012

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Un comentario a “El humo que envuelve a las cigarreras”

  1. Este nuevo Estado debe ser instaurado por la insurrección de las masas, guiadas por un partido único o frente pluripartidista si fuese posible, con una línea partidaria que apunte a barrer con las instituciones del Estado burgués y la legalidad que asegura el poder económico de la minoría. La elite revolucionaria consciente tiene el objetivo de instruir a la sociedad en la formas de auto gobernarse, insta a elegir sus delegados en los puestos de trabajo, comités de fabricas, granjas y talleres, mediante el cual se aprenderá a administrar la economía, transformándose en una ciudadanía cotidiana y un poder permanente.

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