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Las desterradas hijas de Eva

 

 

 

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Cuerpos al servicio de la patria, cuerpos recipientes, cuerpos reproductivos: la dictadura creo una amplia red de control de las mujeres: desde la iglesia, al patronato de Protección de la Mujer vinculado al ministerio de Justicia pasando por la escuela. El objetivo: el control, el adoctrinamiento y la recristianización de una sociedad que consideraban pervertida por las ideas democráticas y laicas. El cuerpo femenino quedo secuestrado en poder de los varones a través del matrimonio y de toda una red piramidal que partía del dictador y que tenía su base en la familia. Las mujeres condenadas a vivir para criar hijos como fuerza de trabajo, a través de la redistribución (secuestros y robos de bebes en forma de adopciones irregulares) para llenar los vacíos y necesidades de la clase dominante bajo su propia tutela, incorporándolos a sus propias familias. El franquismo definirá a la mujer, de hecho, como un cuerpo reproductor sin derechos. Y a su tarea, el cuidado doméstico de los varones y necesitados de su entorno; quedara condenada al destierro de la vida pública y a la enajenación del propio cuerpo.

 

La Transición también pasó por alto los delitos contra las mujeres.

El neocapitalismo al que asistimos nos reconduce por el camino del que venimos de la mano de las propuestas de penalización del derecho al aborto y el traspaso de fondos destinados a centros a la promoción de la maternidad y el retorno de la beneficencia y a la presencia de la iglesia frente a los servicios públicos.

 

Este trabajo se propone iniciar la investigación para hacer visible la profundidad de los delitos contra las mujeres que avalaron las instituciones franquistas y que entre otras consecuencias produjo cientos de miles de secuestros, de desapariciones que fueron impunes y que hoy mantiene en permanente movilización sorda a miles de afectados y mujeres que fueron madres que se buscan sin apoyo del Estado.

Ocurrió en España, durante décadas,  en tiempos de Franco y después de Franco. La dictadura creo una tupida red de instituciones para  el control social de las mujeres: para las rebeldes y descarriadas, el encierro; para las madres solteras también  el estigma. Carentes de derechos, de garantías,  decenas de miles de mujeres, vieron desaparecer a sus recién nacidos en instituciones privadas y públicas de muy diversa índole: cárceles, reformatorios, maternidades de beneficencia y a partir de los años sesenta hasta los ochenta, en clínicas privadas. Tales comportamientos fueron propiciados  por un estado autoritario, dictatorial,  jurídicamente carente de garantías para las personas que extendió la impunidad más allá de la propia dictadura y para el que las mujeres no eran sujetos de derecho.  La denuncia de estos delitos de lesa humanidad y desapariciones forzosas – que persigue el derecho internacional, y que son permanentes e imprescriptibles– recobra protagonismo en el SXXI, cuando miles de víctimas reclaman ante los tribunales  la intervención del estado y de la Justicia internacional[1].


Madrid, junio 2014

Madrid, junio 2014

“El centro de Peñagrande (Madrid) era el único para menores embarazadas y llegaban niñas de toda España, muy vulnerables. A algunas las habían enviado sus padres para disimular la gestación y dar luego al niño en adopción; a otras las habían detenido los de Patronato o habían terminado allí después de pedir ayuda a una asistente social”. Consuelo García Cid internada a los 15 años, en 1975,  en el centro de las Adoratrices, en Padre Damián, Madrid.

“Recuerdo que un día llegaron a mi centro dos niñas de Peñagrande que acababan de dar a luz. Tenían el pecho vendado y lloraban porque decían que les habían quitado al hijo. ¡Y ni siquiera nos escandalizaba!” [3]

Miles, decenas de miles de mujeres, aún sin cuantificar, vieron desaparecer sus hijos e hijas recién nacidas en instituciones privadas y públicas de muy diversa índole: cárceles, reformatorios, maternidades de beneficencia. A  buena parte de ellas les arrebataron a sus criaturas por razones políticas en las cárceles en los primeros años de la dictadura; — miles de niños y niñas enviados por las autoridades republicanas  fuera de España durante la guerra,  fueron repatriados tras la victoria franquista y no volvieron nunca a sus hogares–; otras mujeres, calificadas de rebeldes, descarriadas, estigmatizadas por solteras  o  simplemente hijas de familias humildes fueron enviadas a instituciones de re-educación; a muchas otras,  abiertamente  las engañaban para traficar con sus hijos, después de comunicarles tras el parto que su bebé había muerto.  Los hijos e hijas paridos por ellas eran registrados como propios por las parejas adoptivas.

En los últimos años del franquismo y aún después en un buen número de clínicas, según testimonios de las protagonistas, de trabajadoras de la limpieza o administrativas o algunas sanitarias, las madres adoptantes – ingresaban a veces con un cojín bajo sus ropas, que simulaba un embarazo–ocupaban las habitaciones contiguas a las mujeres  que entraban para dar a luz; unas salían con bebé que no habían parido ellas cometiendo un delito más, el de fingir un parto;  las madres biológicas quedaban desconsoladas sin explicaciones y sin la criatura que habían parido.  Estos secuestros de bebés, este tráfico de seres humanos,  contaban el amparo de las instituciones encargadas de velar por la protección de menores y mujeres, reformatorios y centros gestionados por religiosas, creados para socorrer a las jóvenes descarriadas; en ellos, un sinfín de médicos, monjas, matronas, sacerdotes y funcionarios y autoridades civiles varias negociaban con los hijos del pecado y de la pobreza e incurrieron para ello en múltiples quebrantamientos legales, irregularidades administrativas y falsedades documentales; en ocasiones,  hasta simulaban enterramientos[4] e incluso bautizos que nunca se llevaron a término.

Las reiteradas denuncias  realizadas por las víctimas en medios de comunicación, ante comisarías y audiencias provinciales, incluso ante el Congreso de los Diputados, en 2011, los testimonios de mujeres que décadas después siguen buscando a sus hijos e hijas y los miles de hijos e hijas  adoptivos que han comprobado las irregularidades documentales de sus nacimientos  acreditan los hechos hasta bien entrados los años ochenta.

La impunidad de semejantes delitos, convertidos en moneda corriente durante cinco décadas –la ley de adopción se modificó en 1987—fue posible, según palabras de Álvaro Cuesta, presidente de la Comisión de Justicia del Congreso de los Diputados en 2011 , por la existencia “de un estado confesional, una iglesia-estado, en su doble vertiente de imponer desde las normas una verdad oficial y una dictadura que impone sus códigos a una jerarquía eclesiástica subordinada al dictador”. Además, señala Cuesta, tales comportamientos “fueron propiciados  por un estado autoritario, dictatorial,  jurídicamente carente de garantías, ni derechos” y amparados por una regulación de la adopción y del llamado derecho de familia privatista y des-regularizadora, sin garantías y con menosprecio del interés del menor”[5].

Por supuesto, los derechos de la madre quedan por completo invisibilizados y su dignidad, pisoteada. Como quedan impunes los maltratos, las vejaciones y las torturas que miles de jóvenes padecieron en estos centros de adiestramiento que marcaron la vida de todas ellas y de algunas, su muerte. Porque  los testimonios de jóvenes allí recluidas narran los frecuentes suicidios en los centros que atendía el Patronato de Protección a la Mujer.:

“El resultado de estos intentos de adaptación es el alto porcentaje de chicas que intentan suicidarse y aumento progresivo de sus crisis nerviosas”[6].

Caudillo por la gracia de Dios

Con su Cruzada, el Franquismo puso a la iglesia al frente del poder civil y mientras el dictador iba bajo palio y gobernaba con la bendición vaticana. En cada plaza, en cada parroquia, en cada barrio, en cada confesonario, en cada púlpito, en cada casa, se materializaba la doctrina machacona del sometimiento de las mujeres, la ocultación del cuerpo, la negación del sexo y del placer; las mujeres quedaron disminuidas, sometidas a un tutelaje férreo y con la imposibilidad de tener vida propia salvo bajo el resguardo de algún varón, hermano, padre o marido.

En Saturraran, como en otras carceles franquistas, las protagonistas narran como les eran arrebaados los hijos a las presas.

Presas republicanas en Saturraran. Alli muchas presas vieron desaparecer a sus hijos e hijas.

Es en ese contexto de sometimiento en  donde se crean las condiciones para los delitos de lesa humanidad contra las mujeres; se les niega autonomía, capacidad, medios y derechos e incluso el fruto de su vientre. Para eliminar la disidencia política, a las mujeres se las encarcela, se las fusila, se las condena al exilio y se las separa de sus hijos e hijas en las prisiones. A todas, creyentes o no, se les  impone a la obligatoriedad de la fe en un Dios creado a la imagen del dictador que el mismo Papa y la conferencia episcopal aplauden. La fe es forzosa y, en las cárceles, el bautismo, obligatorio[7].

Las denuncias en los medios

Aquellos bebes arrebatados a sus madres, con el paso de las décadas,  se convierten en adultos.  Y los medios de comunicación comienzan a hacerse eco de las búsquedas, de las denuncias de mujeres casadas  que parieron  en clínicas privadas, gestionadas por congregaciones religiosas,  a quienes les dijeron que habían parido sí, pero un bebé que al poco  murió y que nunca les mostraron, a pesar de sus llantos, de su pena, de su reclamación.

Revista Interviu, 1981, con texto de M Antonia Iglesias y fotos de Germàn Gallego.

Revista Interviu, 1981, con texto de Maria AntoniaIglesias y fotos de Germàn Gallego.

Las irregularidades y denuncias salpican los medios durante la Transición, una vez que la se reconoce la libertad de prensa: En 1982, la revista Interviu[8] publicaba en sus números 298, 299 y 301 una serie de reportajes en los que denunciaba el tráfico de bebés desde clínicas de Madrid. En ellos aparecía  la foto, hecha  por el periodista Germán Gallego, del cadáver congelado de una criatura en una dependencia de la maternidad La Almudena, en Madrid. Aquellas denuncias apenas prosperaron pero eran el principio del fin de un tráfico de seres humanos bien afianzado a través de instituciones oficiales  y avaladas por una amplia jerarquía política, administrativa y eclesiástica.

La revista La revistaInterviu publicò durante los años ochenta sobre el robo de bebes.

La impunidad fue la marca de la Transición: el atado y bien atado del testamento de Franco logró  silenciar y alargar, tras su muerte, las atrocidades cometidas y consolidar, sin represalias, el poder adquirido arrebatado a la soberanía popular durante décadas. Las mujeres, las disidentes, las rebeldes, las humildes fueron el eslabón más débil de un sistema que para sobrevivir, requería afianzar el sometimiento del género femenino.

Ha costado décadas que la sociedad  civil, abandonada  de buena parte de las elites políticas democráticas, fuera capaz de levantarse y reclamar la memoria de las víctimas de tantas décadas de dictadura, a la que nunca se le pidieron cuentas.

Hubo que esperar a 2007 para que una Ley se propusiera un acercamiento tibio al reconocimiento de víctimas del franquismo[1], amparado por un gobierno socialista.   Sin embargo, ayer y hoy la propia ley de la memoria histórica– y la fiscalía– dejó en vía  muerta las atrocidades cometidas en centros de beneficencia, en maternidades, reformatorios para jóvenes. Y una vez más, las denuncias sucesivas de miles de mujeres tropiezan con el silencio, con la negación del estado, con el rechazo de la Justicia.

Primero fueron las cárceles franquistas

Tras el golpe militar contra la República, una  parte de la geografía española quedó  en manos del fascismo en 1936 y comenzó a imponerse la represión. Años de desempleo, de hambre, de represión continuada se extendieron por toda la geografía española y durante décadas tras el fin de la guerra. La Sección Femenina fue la institución falangista  destinada para el adoctrinamiento de las mujeres. Su presidenta afirmaba:

“Las mujeres nunca descubren nada, les falta el talento creador reservado por Dios para las inteligencias varoniles, nosotras no podemos hacer más que interpretar mejor o peor lo que los hombres nos dan hecho”.

Hermana del fundador de la Falange Pilar Primo de Rivera, partía de la idea de la inferioridad de las mujeres, teoría avalada por la Iglesia y corroborada por la misoginia fascista y  las teorías de Antonio Vallejo-Nágera[2], que dirigió los Servicios Psiquiátricos del Ejército franquista y quien afirmaba:

“A la mujer se le atrofia la inteligencia como las alas a las mariposas de la isla de Kerguelen, ya que su misión en el mundo no es la de luchar en la vida, sino acunar la descendencia de quien tiene que luchar por ella”[3].

Vallejo Nágera[4] — fue todavía más lejos y promovió que en las cárceles de Franco se les arrebatara los hijos e hijas a las presas. En su libro La locura y la guerra: psicopatología de la guerra española, afirmaba: «la segregación de estos sujetos desde la infancia podría liberar a la sociedad de una plaga tan temible».

Antonio Vallejo-Nágera, catedrático de psiquiatría en la Facultad de Medicina de la Universidad Central y falangista . Autor de “Higiene de la raza”

Decía Pilar Primo de Rivera en sus Discursos escritos: “Todas aquellas mujeres que el gobierno no considera que se les debe imponer un castigo ejemplar, a todas ellas tenemos que incorporarlas…que lleguen a olvidarse de su procedencia… queremos que todas las mujeres tengan una formación religiosa, apartándolas de ciertas cosas que no son necesarias y que les impide percibir toda la grandeza de la liturgia ordenada por la Iglesia”.

Mientras se condena cualquier tipo de control anticonceptivo, se anula la autonomía de las mujeres en todos los ámbitos de la ley, hasta el de poseer un libro de familia, si no hay varón que reconozca a la criatura nacida.

La patria, y no cada una de las mujeres, pasó a ser la artífice de la maternidad.  El aumento de la  natalidad, un objetivo nacional[9].

IMG-20140614-WA0013Para las descarriadas, el  Patronato de Protección a la Mujer[5]

Se crearon instituciones cuya tarea específica, era la vigilancia de la moralidad de las mujeres más allá de la vigilancia estricta desde la escuela, la iglesia y la casa. El Patronato de Protección a la Mujer fue creado en 1942[6] bajo la presidencia de la esposa de Franco, Carmen Polo; dependiente del Ministerio de Justicia con estructura provincial, su objetivo era velar por la moralidad pública; a tal efecto, cada junta provincial elaboraba un informe anual que  evaluaba la decencia a través de la moralidad callejera.  Las comisiones provinciales[7] elaboraban un informe  anual de seguimiento en el que debía responder a preguntas sobre   decencia e informar sobre: el pudor femenino, libertades admitidas socialmente y  escándalos aislados. Los informes hacían especial mención a amancebamientos públicos conocidos, a caídas de solteras,  homosexualidad, abortos e infanticidios y otras observaciones sobre la honestidad de la mujer, antes  y después del matrimonio, en la ciudad, en el campo.   Para ello se decía:

“Ejercerá funciones tutelares de vigilancia, recogida, tratamiento e internamiento sobre aquellas menores que los tribunales, autoridades y particulares le confíen, especialmente las menores de 18 años, a las que mantiene en reformatorios propios y colegios de religiosas o en vigilancia dentro de sus casas”[8].

El estado confesional y totalitario promovió  la natalidad en las familias; las autoridades franquistas y la iglesia consideraban el descenso del número de hijos en las familias “como manifestación evidente  de la  inmoralidad que suponía el uso de medios contraceptivos[9].

Con la dictadura, el estado de necesidad y de penuria para la inmensa mayoría de la sociedad quedaba lejos de la consigna franquista: “Ningún español sin pan, ningún hogar sin lumbre”.  Para los màs pobres, para los derrotados sobrevivientes quedaba la miseria; se conforma una mayoría social de mujeres expuestas a la más total impunidad: son las pobres, las presas, las putas.   Años de hambre y de abandono y una moral a la que resulta imposible acoplarse.

Consuelo Garcia Cid, autora de Las desterradas hijas de Eva muestra un recorte de Nuevo Diario que el 1 de mayo de 1975 ya denunciaba malas prácticas en la Maternidad de La Almudena-Peñagrande, Madrid.

Las formas de coacción a las menores eran múltiples. “Desde que llegaban al centro, las monjas las machacaban para que diesen a sus hijos a una familia. Y muchas veces eran sus padres los que decidían la adopción por encima de su voluntad”. Otras, directamente se los quitaban”, afirma Consuelo Garcia Cid. En esta foto, muestra un recorte de 1 de mayo de 1975, Nuevo Diario.

En el Informe del Patronato de 1953 de la provincia de Sevilla[10], se habla de que muchas mujeres trabajan en el servicio doméstico pero también en fábricas, talleres y oficinas con el consiguiente peligro que “estos trabajos ofrecen para la honestidad de la mujer” derivados de “la obligada convivencia entre personas de distinto sexo”.

En el  apartado “Tónica humana de nuestras niñas” el informe de 1967 se dice: “Predomina el stock de niñas taradas”. El informe califica a las jóvenes como desviadas por sus deseos de afectividad y de libertad.  Assunta Roura[11] cita algunos de los expedientes de estas jóvenes internadas:

NUMERO 276: De dieciséis años, natural de Madrid. Encontrada a altas horas de la madrugada en un bar. Acompañada de una mujer de mala vida, la trajo la policía para ser internada.

N 504: De dieciséis años, natural de Madrid. Prohijada por unos señores, huyo de casa deteniéndola la policía en Caspe. Pensaba llegar a Barcelona donde tiene conocidos. Manifiesta haber tenido novio pero sin caer.

N 387: De veintiséis años. Por hallarse en peligro de perdición, la interna una vocal del Patronato. Fue religiosa durante algunos años.

N 159: De dieciocho años, natural de un pueblo de Toledo, su padre está preso. Por no congeniar con él, se dedicó a la mala vida. Es joven díscola.

N264: De diecisiete años, natural de Madrid. Aficionada a cines, bailes y al trato con muchachos. Da mal ejemplo a una hermana menor, por lo que su padre solicito el internamiento.

N 278: De diecisiete años, natural de un pueblo de Valladolid. Joven francamente rebelde a las amonestaciones de su madre, frecuentaba los bailes regresando a altas horas de la noche. Tuvo relaciones con un individuo que, según ella, la forzó, presentando de hecho la oportuna denuncia en el juzgado correspondiente. Concurría a los bailes más deplorables. Actualmente está hospitalizada en San Juan de Dios.

Cuando ya había muerto Franco, El  Boletín Informativo del Patronato de Protección a la Mujer, correspondiente al último trimestre de 1976,  mantenía su objetivo fundacional: «vela por todas aquellas mujeres que, caídas, desean recuperar su dignidad».  La caída se refiere siempre a la sexualidad y al embarazo de las  mujeres no casadas. Como la maternidad se sacraliza, la soltería se condena a un callejón sin salida. La soltera es una mujer inútil por sí misma; si tiene hijos, las instituciones se encargan de ellos, a veces de dirigirlos a otros hogares, sin que cuente la voluntad de la madre.

“En cualquier caso, según declaraciones al diario El Pais, el 28 de enero de 1977 “las muchachas, entre dieciséis y veinticinco años, pueden pasar al la tutela del patronato por propia decisión («si ven en peligro su moral», dijo el director del patronato)[12].

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Las descarriadas, proveedoras de bebés para el estado

Según datos publicados en el diario El País de 28 de enero de 1977, la junta provincial  del Patronato de Protección a la Mujer, tenía a su cargo, 424 mujeres; el 10% de las cuales llegan embarazadas, y otras muchas, madres solteras[13]. Llama la atención que el total de presas en ese año, 1977, es de 350, (menor que las ingresadas por el Patronato solo en Madrid); algunas de esas reclusas son por razones políticas; un 28’22% por delitos contra la propiedad y la mayoría, condenadas por prostitución y “delitos contra la honestidad, aborto e infanticidio”. Lo que significa que las jóvenes protegidas por el Patronato, estaban recluidas por las mismas razones que la mayoría de las presas. Dos  penales, de los cinco destinados en España en 1977, a las mujeres, estaban administrados por Cruzadas Evangélicas[14], según escribe Rosa M Pereda en  El País el 28 de enero de 1977 :

“Las mujeres pueden cumplir condena en cinco penales: Alcalá y Alcázar de San Juan, para penadas menores de veintiún años, y Barcelona, Valencia y Yeserías (Madrid). Las de Barcelona y Alcázar de San Juan están confiadas a la orden de Cruzadas Evangélicas, y son muchas las denuncias del rigor religioso y el celo moral de estas monjas, «que se inmiscuyen en la vida privada de las reclusas hasta hacérsela imposible». A este respecto hay, al menos, un documento detallado que se refiere a la situación de Barcelona (inédito por ahora), y son varios los juristas que, en mesas redondas y conferencias, se han hecho eco de este  problema. El tanto por ciento de analfabetismo real es muy alto. El origen social de las reclusas está en la pobreza. La falta de capacitación profesional es casi total y ha hecho que voces autorizadas pidan centros de capacitación en las propias cárceles para facilitar la integración en la sociedad a la vuelta”.

Y de la detencion sin derechos ni garantías, en centros diversos, al secuestro de los hijos parece haber un claro hilo conductor: En 1978 Isabel Arbiza publicó La madre soltera frente a la sociedad que señalaba cómo en la Maternidad de Barcelona se incentivaba la adopción.

“Los padres adoptivos pagan 100.000 pesetas que pasan a manos del abogado. La teoría es la de que una mujer soltera es incapaz de sacar un hijo adelante por si sola y de que la única solución es dejar al niño en manos de otras personas. Generalmente están desorientadas sobre qué hacer, si quedarse con el niño o dejarlo. Como no ven realmente su situación, nosotros les ayudamos. Les preguntamos si quieren que les aclaremos la situación, les decimos que están liadas, pues en realidad no desean al hijo, pues les recuerda al padre y en el momento en que nazca verán que se parece a él y no le querrán, sino que lo considerarán como una carga, como un obstáculo para todos sus planes, que no podrán llegar a quererlo, pues no ha sido fruto de algo deseado[15]”.

Los bebes robados durante el franquismo, un crimen de lesa humanidad.

En 1978, según el estudio de Arbiza, la Maternidad de Barcelona tenía casi más personal que niños y niñas acogidos; un total de 150 niños y niñas frente a:  1 gerente, 1 psicólogo, 2 asistentes sociales y 120 puericultores. La Maternidad  a lo largo de su historia había llegado a atender hasta a mil niños. Pero, en esas fechas, se priorizaban las adopciones.  Unas adopciones que, a tenor de las múltiples denuncias,  se caracterizan por multitud de irregularidades.

En marzo de 1985, el diario El País publicaba un largo reportaje titulado El precio de un niño, firmado por Inmaculada Gómez Mardones:

“En las clínicas de San Ramón (Madrid) y Benisalem (Mallorca), dirigidas, respectivamente, por el doctor Vela y la comadrona Margarita Campins, llegaron a métodos más sofisticados. En ambas maternidades tenían en depósito un bebé muerto congelado, que en algunos casos mostraban como suyo a la madre que acababa de dar a luz. Mientras el bebé muerto era reintegrado a su depósito refrigerado para seguir supliendo nuevos nacimientos, el auténtico, vivo, era vendido por 200.000 o 500.000 pesetas. El doctor Vela fue denunciado y acusado, además, de negligencia por la muerte de una madre y su hijo en el momento del parto. Cinco años después, los cargos contra Vela han sido archivados, y su caso, sobreseído por la Audiencia de Madrid” [16].

El mismo diario, en pág. 33[17], la autora del reportaje cita el caso de una religiosa conocida como Sor Pura, responsable de una clínica para madres solteras en Carabanchel, Madrid. Contra esta monja se reiteran denuncias de mujeres que pasaron por la residencia, que afirman que Sor Pura las coaccionaba para que dejaran sus hijos en adopción:

A unas les decía que tenían la pelvis estrecha y que su hijo iba a nacer malformado; y a otras que, por sus condiciones morales o económicas, no eran dignas de sostener a un hijo como Dios manda”.


Parto anónimo hasta 1997

Una de las claves legales que posibilitó los robos de bebes está en  la institución legal que permitía a la madre permanecer en el anonimato tras el parto,  llamada parto anónimo o secreto, de modo que se borraba las huellas de  filiación. Lo que aquella figura no amparaba es que no se refería a la madre contra su voluntad.   Esta figura del parto anónimos dejo de tener reconocimiento en España a partir de 1997.  Pero los legisladores estaban ya informados de los delitos reiterados en relación al tráfico de bebés. Lo pone de manifiesto que en 1987, cuando  se  modifica la ley en materia de adopción[18] el propio preámbulo se refiere al tráfico de seres humanos:

Se acusaba, sobre todo, en la legislación anterior una falta casi absoluta de control de las actuaciones que preceden a la adopción, necesario si se quiere que ésta responda a su verdadera finalidad social de protección a los menores privados de una vida familiar.Esta ausencia de control permitía en ocasiones el odioso tráfico de niños, denunciado en los medios de comunicación, y daba lugar otras veces, a una inadecuada selección de los adoptantes”.

En 2008, el juez Garzón abre una causa que no prospera

Por primera vez en la Historia española, un juez, Baltasar Garzón,  consideró la desaparición forzada de los niños y niñas y la sustracción de menores a sus madres, como crímenes contra la Humanidad. En su informe, el juez se refería a màs de 30.000 el número de criaturas tuteladas por la dictadura entre 1944 y 1954; entre ellas se contabilizaban  miles de niños y niñas que salieron durante la guerra al extranjero y que fueron luego repatriados, ingresados en instituciones, cambiados sus apellidos que fueron entregados en adopción a familias “afectas al régimen y de reconocida moral católica”.   Los niños y niñas arrebatados a sus madres en las cárceles de la dictadura; al cumplir los tres años de edad  los hijos e hijas de las presas eran apartados de sus madres y en muchos casos entregados a Auxilio Social, de donde eran adoptados por familias franquistas; muchas, condenadas a muerte  fueron  fusiladas después de dar a luz. El auto del Juez estimó  en 30.000 los niños robados.

La causa  por la reparación de las víctimas no prosperó; A cambio, el juez fue apartado de la carrera judicial.

Una explosión de denuncias y movilizaciones

Las investigaciones sobre los niños robados han permanecido en la sobra durante décadas. Las denuncias reiteradas en los medios, revistas y diarios, no tuvieron la transcendencia que se le supone al delito de lesa humanidad que denuncian. Por su parte, y de forma individual, algunas mujeres a pesar de las repetidas negativas –en comisarías, juzgados, parroquias y hospitales–, continuaron la búsqueda de su hijo o hija: pero  el momento determinante del estallido mediático surge, cuando estos hijos e hijas, conscientes o temerosos, en su mayoría de edad, de las irregularidades en sus adopciones, comenzaron su propia búsqueda a raíz de las denuncias de documentales como los Niños robados del franquismo[19], en 2002 y en Devolvedme a mi hijo[20], en 2011, de Montse Armengou y Ricard Belis, producidos por la televisión pública catalana TV3.

Además, a partir de 2008, y tras la aprobación de la ley de memoria histórica y más tarde de la investigación frustrada  que encabeza el Juez Garzón, se ponen en marcha asociaciones encabezadas por jóvenes que buscan a sus madres a las que se les comienzan a unir, madres que buscan a sus hijos[21].  Los abusos se cometieron primero sobre mujeres tuteladas por el estado[22]. Hoy muchas de esas madres se están uniendo a través de Internet.

Loli es una de esas mujeres, fue internada en Peñagrande en 1982. Según su testimonio publicado en el  diario El Mundo: durante su ingreso “al menos dos chicas se quitaron la vida”. Describe el caso de una de ellas, que se habría lanzado por el hueco de la escalera: “Se decía que había dado a luz el día antes y le habían quitado el niño. Recuerda además visitas de matrimonios a la guardería del centro:Se ponían todas las cunitas en fila y los veían a todos. Al cabo de unos días, faltaba un niño y, claro, su madre también. Todas sabíamos que iban a escoger al niño que se iban a llevar, como si se tratara de un mercado“.[23]

Cuando las mujeres dejaron de dar a luz en sus domicilios y los partos comenzaron a hospitalizarse de manera generalizada, a finales de los años sesenta,  el tráfico de bebes  se amplió a clínicas públicas y privadas. En 1969 se creo ademas la Asociaciòn Española para la Adopcion, presidida por Gregorio Guijarro, Fiscal General del Tribunal Supremo, vinculada a Caritas Española y al Consejo Superior de Proteccion de Menores; desde esta institucion se coordinaron centros y clinicas por toda España cuyos nombres aparecen repetidos en las denuncias que ahora se presentan. A partir de entonces, en estas clinicas las desapariciones ya no solo afectan a madres solteras o solas,  tambien secuestran los recien nacid@s   a mujeres casadas, muchas de ellas, con otros hijos e hijas vivos.

Según Antonio Barroso, presidente de ANADIR Asociación Nacional de Afectados por Adopciones Irregulares, la cifra de niños y niñas robados supera los 300.000[24].  Datos que no se pueden corroborar ya que las instituciones involucradas, desde las parroquias a las clínicas, cierran el paso a la investigación, incluso a las víctimas.


[1] Soledad Luque,  presidenta de la ONG Todos los niños robados son mis niños, que junto nueve organizaciones más unió  la causa del tráfico de  niños a la querella contra el Franquismo que abrió la Justicia Argentina. http://www.youtube.com/watch?v=YJu1lJJ9Qs0


[1] Título  en homenaje y reconocimiento al trabajo periodístico de Consuelo García Cid y a la fuerza de su testimonio e investigación desarrollada en su libro  Las desterradas hijas de Eva.
[2] Soledad Luque,  presidenta de “Todos los niños robados son tambien mis niños, que junto nueve organizaciones más unió  la causa del tráfico de  niños a la querella contra el Franquismo que abrió la Justicia Argentina. http://www.youtube.com/watch?v=YJu1lJJ9Qs0
[3] Consuelo Garcia Cid, Las desterradas hijas de Eva, Edit Algon, Barcelona,  2012.
[4] http://sociedad.elpais.com/sociedad/2011/09/26/actualidad/1316988003_850215.html
http://sociedad.elpais.com/sociedad/2011/05/11/actualidad/1305064807_850215.html
http://elpais.com/diario/2011/03/06/domingo/1299387153_850215.html
http://huelvaya.es/2013/11/26/opinion-dos-exhumaciones-y-dos-ninos-robados-por-esperanza-ormedo/
[5] Foro de la Nueva Sociedad con Antonio Barroso, Fundador de ANADIR, y Mar Soriano, Portavoz de la Plataforma Afectados Clínicas de España. Causa Niños Robados. Con la intervención de Alvaro Cuesta, Pte. De la Comisión de Justicia del Congreso de los Diputados. http://www.youtube.com/watch?v=W9MW32af1EA
[6] http://elpais.com/diario/1977/10/02/sociedad/244594809_850215.html
[7] http://www.publico.es/politica/463229/matilde-landa-la-mujer-que-prefirio-la-muerte-al-bautizo
[8] http://www.interviu.es/reportajes/articulos/ninos-robados
[9] Nuevo estado. Nacionalismo y género, pag. 32 Juliana di Febo. 2003, Edit. Complutense, Madrid.
[10] Individuas de dudosa moral, Pura Sánchez. Mujeres bajo sospecha, edit. Fundamentos, 2012.
[11] Mujeres para después de una guerra. Assunta Roura, 1998, Ed. Rosa de los Vientos. Barcelona
[12] http://elpais.com/diario/1977/01/28/sociedad/223254008_850215.html
[13] http://elpais.com/diario/1977/01/28/sociedad/223254008_850215.html
[14] http://elpais.com/diario/1977/01/28/sociedad/223254008_850215.html
[15] Revista de Sociología Papers, N9, 1978. Barcelona.
[16] http://elpais.com/diario/1985/03/10/sociedad/479257209_850215.html
[17] El País, 10 de marzo de 1985. Pag. 33.  http://1.bp.blogspot.com/-6iRwNtPsaTw/UE4KNI3vdoI/AAAAAAAAAYw/8JaJKEH67LM/s1600/mardones2.jpg
[18]http://webcache.googleusercontent.com/search?q=cache:evTEhI7_rooJ:https://www.boe.es/boe/dias/1987/11/17/pdfs/A34158-34162.pdf+&cd=2&hl=es&ct=clnk&gl=es&client=firefox-beta LEY 21/1987, de 11 de noviembre, por la que se modifican determinados articulas del Código Civil y de la Ley de Enjuiciamiento Civil en materia de adopción.
[19] http://youtu.be/c05-psMgiHU
[20] http://www.tv3.cat/3alacarta/#/videos/3474650
[21] ANADIR (Asociación Nacional de Adopciones Irregulares), liderada por Antonio Barroso, cuyos padres adoptivos pagaron por su adopción; Todos los niños robados son mis niños, encabezada por Soledad Luque, que busca a su hermano, arrebatado a su madre en la clínica de O’Donnel Madrid) Plataforma  causa niños robados Clínicas de Toda España, que encabeza Mar Soriano, que busca a su hermana gemela.
[22] Ver programa de RNE, dirigido por la periodista Sandra Camps Madres olvidadas de febrero de 2012: http://www.rtve.es/alacarta/audios/en-primera-persona/primera-persona-190212/1326450/
[23] http://www.elmundo.es/elmundo/2012/04/24/espana/1335268033.html
[24] http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2011/01/110128_espana_ninos_robados_lr.shtml

11 Comentarios a “Las desterradas hijas de Eva”

  1. Consuelo García del Cid Guerra dice:

    Muchas gracias

  2. llum dice:

    Muchas gracias a ti, Consuelo. De corazòn.
    Llum

  3. Alicia García Romera dice:

    Gracias a Llum y a Consuelo. Que se sepan estas historias de la España Negra. No paréis, no pararemos.

  4. lola perianes dice:

    muchas gracias llun cielo en nombre de mi madre que ya no esta en nombre de mi hermana gemela que no se si existirá o no y en mi nombre cielo si mi madre viviese te habría dado tantos datos que te dejarían de piedra porque ella también fue presa y vio desaparecer una niña y como al día siguiente fusilaban a la madre eso en la cárcel de ciudad real donde ella estuvo casi tres años …..en el facebokk soy dulcinea ruiz castellanos pero mi nombre real es lola perianes martinez hija de emilia perianes martinez

  5. llum dice:

    Querida Lola:
    No es fàcil comprender el horror que impuso la dictadura y la multitud de crimenes que ocurrieron a lo lago de cuarenta años y que aun se mantienen impunes y ocultos. Entre ellos, la anulacion total de los derechos de las mujeres y de sus hijos e hijas, que les fuern arrebatados nada mas nacer y entregados en un trafico de seres humanos despiadado a personas avaladas por los traficantes quienes, ademas, pagaban por sus servicios; ahora se hace visible que el trafico de seres humanos, que el secuestro de bebes en las carceles primero y en los paritorios, clinicas publicas y privadas, despues, no fueron hechos aislados, sino repetidos en toda la geografia española sustentados por redes conformadas por instituciones publicas, por prestigiosos medicos, religiosas, curas, miembros del Opus, en muchos casos, funcionarios etc. Y que siguen a fecha de hoy, contando con la proteccion del Estado que apenas permite ni facilita la investigaciòn de los hechos.
    Por tu madre, Emilia Perianes, por ti, por tu hermana y por todos l@s ciudadan@s de este pais que merecemos conocer nuestra historia y dejar atras la impunidad.
    Abrazos
    llum

  6. Sandra dice:

    Llum, lo he leído y está muy bien, aunque mi foto no debería de figurar ya que el artículo no se ajusta a mi realidad, hablas exclusívamente de madres solteras, presas, prostitutas, adolescentes, rebeldes, descarriadas, etc…,las cuales respeto y doy mi apoyo por supuesto, pero te ha faltado profundizar un poco más en los MATRIMONIOS a los cuales dijeron que sus hijos habían muerto, como es el caso de mi madre y de una grandísima mayoría de las personas que nos manifestamos el pasado 14 de junio en Madrid. No tuvimos ocasión de contarte nuestro caso en la manifestación mientras nos hacías las fotos, quizás deberíamos haberlo hecho para que así, pudieses poner nuesta historia debajo de nuestra foto.

    Veo con tristeza que somos las grandes olvidadas de los periodistas, programas y series de televisión. Me da la sensación que hay un interés generalizado en desalentar a los adoptados a que busquen su familia biológica por miedo a encontrarse a una madre prostituta, alcohólica, drogadicta, maleducada, delincuente y pobre que se quiere aprovechar de ellos.

  7. llum dice:

    Tienes razón, Sandra. Hay un trabajo grande por hacer aunque desde las asociaciones habéis logrado hacer visible un drama de semejante calibre. Creo que resulta capital explicar el contexto en el que ocurrieron todos estos crímenes porque resulta del todo incomprensible que ocurriera si no se explica de donde viene y en qué sociedad, totalmente sometida, controlada y sin libertades, se vivía. Porque lo más sorprendente es que siguieran secuestrando bebes, robándolos, a mujeres y a familias que ya no entraban, estrictamente, en los esquemas del fascismo nacional-católico franquista. Pero lo hicieron. El poder, la falta de derechos y la impunidad hizo posible que de lo ideológico se pasara lo económico casi sin pestañear. Eso es lo que trato de entender, de explicarme, de explicarle a los demás. Por eso escribí esta ponencia que es solo un granito de arena, un primer paso en mi propio trabajo para unirme a vosotras a reclamar Justicia.
    En ello estoy comprometida. Tu madre, como tantas miles de mujeres, no eran madres solteras, ni pasaron por la cárcel por rojas, ni fueron carne de cañón de las instituciones franquistas para el amplio abanico que ellos consideraban “descarriadas”. Tu madre quería ser madre y llevarse a casa a su bebe para criarlo en familia, con todas las dificultades, con todos los recursos y el amor del que disponía, estoy segura.
    Reclamo Justicia, como tú. Me uno a vosotras. Y doy este, mi primer paso con este trabajo. Detrás de los robos y secuestros, detrás de las adopciones irregulares, hay miles de mujeres que quisieron ser madres, que desearon a sus bebes, que reclamaron sus cuerpos vivos y exigieron ver su cadáver ante monjas, médicos y sacerdotes que no les negaron aquello que reclamaban para ellos mismos, el fruto de sus vientres. Sus delitos no prescriben y no creo que haya dios que los perdone.

  8. Neige dice:

    Hola a todas las q padeciron este horror. Yo queria compartir esta vivencia q pase hacia los años 1978 /79 no recuerdo con exactitud la fecha pero fue una historia q tiene mucho q ver con el centro de Peña Grande fue mi amiga por aquel entonces la q ingreso embarazada de 8 meses teniamos 16 años y bueno despues de pasar por una historia rocambolesca digna de una novela q no cuento pq es bastante larga pues dio a luz aqui y al cabo de casi dos semanas las “cruzadas”la convencieron para q diera el niño en adopcion yo intente por todos los medios convencerla de todo lo contrario pero con mi poca experiencia y mi edad pues al final ganaron “ellas” y esa criatura fue dada en adopcion. Siempre m he preguntado q habria sido de ese niño pq con su madre perdi todo relacion poco tiempo despues por una serie de acontecimientos q no creo q deba relatar y la verdad q aquello fue una experiencia muy traumatica para mi ver todo lo q se movia entorno a ese centro y la frialdad con q trataban a las internas y a sus bebes y como las convencian para luego poder comerciar con sus hijos ahora con el paso del tiempo t das cuenta de muchas cosas q entoces ni veias por el miedo .

  9. llum dice:

    Gracias por tu testimonio. De todo corazón.
    Llum

  10. aitor dice:

    Hola:hola Neige
    Lo que que as contado me ha movido las tripas.
    Yo nací en 1979 ,me tubieron con unas monjas my madre propia tenia 16 años higual puedo ser yo y me gustaría saber la verdad Amy madre le robaron el hijo que soy yo

  11. llum dice:

    Ponte en contacto con las asociaciones de búsqueda. De donde eres? Donde vives?

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