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Conchita Liaño, la vida efervescente

Hoy, 2 de mayo, lo he sabido. Dicen que Conchita Liaño murio el 19 de abril,  en Venezuela.  Tal vez sea cierto. Nacio en Paris, en 1916. Y vivio con la intensidad de quienes se sienten capaces de cambiar el curso de la historia.

 

Conchita Liaño, Rio Chico, Venezuela, 2004.

Conchita Liaño, Rio Chico, Venezuela, 2004.

Se acabó lo que se daba. Ya no habrá nada a la que prenderle fuego.

Ya no habrá pasado, ni sol, ni horizonte de luz teñido de amargura, ni te amanecerás acompañada de ti misma.

Se acabaron las fronteras,  los calabozos, los caudillos que no se mueren nunca.  Los años que pasan sin sentido.

Se acabaron los amores imposibles, los dioses que no existen, el brillante sabor de la aventura. Se acabó, Liaño la hoja en blanco, las ganas de saber, el gusto por los cuerpos entregados.

Se acabó lo que se daba. Se acabó la esperanza negra que cubrió de nieve aquel enero,  los sueños rotos, vestidos de colores, las revistas, las pruebas de que era verdad lo que contabas.

Se acabó la dinamita que te pusieron dentro. Las ganas de no perderte nada, de mandarlos a todos a la mierda. De sentarte de cara a la pared y disfrutar de cada travesura. Se acabó, por fin, la vida efervescente.

Se acabó para siempre, Liaño la fuerza de tu aliento, el agua tibia lloviendo a borbotones en Rio Chico sobre tu cuerpo entero. Tu voz al otro lado, tu locura, tu tierna desmedida, tú luminosa y fértil  impotencia, tu belleza inabarcable.

En Zaragoza, 2007

En Zaragoza, 2007

Se acabó el hambre, el sueño y la torpeza. Los ojos que no ven el corazón que extraña, la mano que acaricia. El olor a mar, la prisa lenta, los mosquitos, el calor audaz de Maracaibo. Las cuentas que no cuadran, el caos, la canela en rama, la madre renegada.

Se acabaron las carcajadas, la historia enrevesada en el silencio,  los tambores espantando el calor de madrugada.

Se acabó por fin la duda que se fue con la certeza a beberse un ron al otro barrio.

Se acabó la primavera, se terminó y no me gusta nada.

Me pongo aquel vestido que me diste y miro de nuevo el horizonte.  Ya, ya sè que estas en otro plano. Una luz zigzagueante  y para siempre en los cerros de Caracas.

3 Comentarios a “Conchita Liaño, la vida efervescente”

  1. Rafa Maestre dice:

    Gracias, Llum

  2. Antonio dice:

    Deseo felicitarte por el magnífico reportaje dedicado a Conchita Liaño. La traylectoria de su vida (gracias a tu sensibilidad) nos llega y nos habla de una vida densa y plena de acontecimientos y compromiso con el ideal libertario.
    Y que yo he podido conocer. Te animo a que sigas con tu trabajo por que lo que sale de tu pluma es leído y admirado.
    Antonio.

  3. llum dice:

    Gracias Antonio por tus animos. Conchita rebosaba vitalidad a pesar de tantas derrotas. Fue extraordinario ser su amiga,
    abrazas, salud
    llum

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