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El día de la madre y los cambios que vienen

 

Vivimos malos tiempos para la maternidad. Y eso tiene que cambiar.

Malos para quienes desean ser madres, duros para quienes lo son, durísimos para las abuelas que atravesaron una biografía repleta de esfuerzos y que al fin se les requiere de nuevo, no sólo el cuidado de los pequeños sino, en tantas ocasiones, el reparto de su exigua pensión para ayudar a pasar el mes a los más jóvenes, miles de ellos en paro o con trabajos tan precarios que difícilmente pueden cubrir sus gastos más elementales.

¿Cómo ser madre en mitad de una sociedad austericida que expulsa a las mujeres del mercado laboral o que las conduce a la economía sumergida, a la precariedad, a la pobreza?  ¿Cómo afrontar la maternidad cuando a las mujeres se  las retribuye por debajo del salario de los hombres por trabajos iguales y se deja en sus manos las tareas del cuidado?  ¿De qué madres, de qué maternidad estamos hablando en este Dia de la Madre de 2015?

El quid de la pertinaz desigualdad ¿dónde reside?

Ser madre dejó de ser una obligación incuestionable cuando este país salió de la dictadura y la maternidad pasó a convertirse en una opción cuando se reconocieron sus derechos sobre su cuerpo y su sexualidad. Hubo un salto cualitativo cuando se aceptó socialmente que  ser mujer y ser madre son  asuntos diferentes. Aquello de “la mujer, la pata quebrada y en casa” que sirvió de base para las políticas franquistas, se vio diluido con el paso de las décadas, por la necesidad del sistema de incorporar  a las mujeres al mercado asalariado y por la propia movilización de quienes reclaman presencia en los espacios públicos e independencia económica para su propia vida.

Libres e iguales, dijeron las mujeres. Libres e iguales. Y durante décadas, desde las organizaciones de mujeres, también desde las instituciones internacionales, con la ONU a la cabeza, se ha hecho un esfuerzo ingente por mejorar la situación de las mujeres, de las niñas, de las ancianas. Su acceso al trabajo, a la sanidad, a la educación. Pero, siempre hay un pero. Nunca es bastante el esfuerzo desatado ni las altas tasas de éxito en los estudios conquistados por las mujeres rompen las diferencias de género. Desde la mañana a la noche, desde la infancia a la ancianidad, las mujeres en estas décadas de cambio, han afrontado el reto de ser iguales sin que desde las políticas públicas se volviera la mirada a repartir las múltiples tareas que ellas han seguido haciendo dentro  de sus casas: cuidando a los suyos, perdiendo opciones laborales o aceptando trabajos precarios que al cabo de las décadas las convierten a ellas mismas en personas dependientes, con pensiones paupérrimas.

Para que la igualdad sea efectiva hay  que dar un giro de 180º; se trata de hacer visible el papel de las mujeres, no para repetir una relamida e interesada loa a su  eterna abnegación  si no para Hay que ponerle fin empezar a considerar que lo que llamamos doméstico, que las tareas de cuidados, son una parte intrínseca de nuestra organización económica y social que debe cuantificarse y que es susceptible de cambiar nuestras maneras de relacionarnos. La maternidad no puede ser el freno a la independencia económica de las mujeres ni un parapeto frente a su  carrera profesional, la maternidad no puede ser el inicio de un camino hacia la precariedad y la pobreza para tantas.

Por sentido común, la maternidad  y los cuidados deben estar en el centro de nuestra economía de la misma manera que están   en el centro de nuestras vidas. De las vidas de las mujeres y de la vida de los hombres, como madres y como padres.  los hombres se les regatea, se les usurpa el  ejercicio de la paternidad responsable, se les aleja del hogar y de la crianza, se les ahuyenta de las tareas del cuidado de su gente con horarios imposibles, horarios inacabables y sin derechos ni permisos de paternidad en igualdad de condiciones.

 Empecemos a tomar medidas desde abajo para apoyar la igualdad y la equidad entre hombres y mujeres. Se trata de implementar horarios laborales compatibles con la vida y los cuidados. Se trata de generar servicios públicos que además de crear puestos de trabajo, ayuden a los hombres y a las mujeres en el cuidado de los más pequeños, se trata de tomar medidas tan  sencillas  como la equiparación efectiva de permisos y prestaciones  de paternidad y maternidad.  La sociedad saldrá ganando y la igualdad habrá dado un salto cualitativo cuando los hombres puedan ocuparse también del cuidado de la gente a la que quieren. Ser madre, como ser padre, será un ejercicio real de co-rresponsabilidad que ponga los cuidados en el centro de nuestra existencia.  El lugar en el que, en realidad, están.

Un comentario a “El día de la madre y los cambios que vienen”

  1. pascuala sandoval López dice:

    quisiera contactar con usted. Mi móvil es el 645107194. es para que nos asesore sobre qué hay que hacer para levantar Podemos en Orihuela. Somos muchas personas quienes quisiéramos trabajar por Podemos en las elecciones Generales.
    Un saludo
    Pascula Sandoval López

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