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Ha llegado nuestro turno

Asamblea Popular Blog

Escrito en Alicante, Julio de 2011. Cuatro años después, lo reitero.

¿Qué dirán los diarios la próxima semana? Qué muerte anunciarán? Qué desastres traerán de nuevo  a sus portadas? ¿De dónde saldrán las noticias que serán titulares en los informativos y en los diarios?

¿Podemos fiarnos de la realidad que recrean esos medios que inundan nuestras vidas?

El periodismo de agencia, las noticias que ocupan las secciones de los diarios son información precocinada. Se cuecen en los despachos, se titulan en las antesalas de las redacciones, en los previos de los consejos de ministros, en las servicios de comunicación de las grandes corporaciones y de sus consejos.  Los medios distan mucho de ser independientes del poder; son sus servidores y a la vez dueños de sus propios intereses. Los Berlusconi y los Murdoch del mundo controlan buena parte de lo que escupen los medios, los noticiarios, los canales televisivos.  Ellos, especialmente ellos viejos zorros, faustos, resultan pésimos galanes de dramas maquillados, negociados previamente, actores que dirigen sus empresas con el propósito firme de ampliar la rentabilidad, de ganar más audiencias para seguir inventando verdades de colores.

Apenas despierto y los abismos amenzan devorar a todo bicho viviente, emigrantes, mujeres que apenas cotizaron, gente sin trabajo fijo, con renta de mindundi o pensionistas o viudas de medio pelo.  La prima de riesgo, los atentados de Oslo, la privatización de la banca depredadora, los suelos multimillonarios de los nuevos consejeros de Bankia, la cara dura del exhonorable Camps,  escenificando un sacrificio patético y horripilante ante una ciudadanía –incluida la gente que les vota– que sabe que mienten más que hablan.

Lo llaman democracia y no lo es.

¿Podremos poner en pie una moral social, una ética pública que tenga como razón de ser el bien común?

Me siento más viva y más muerta que nunca.

Más madera, se escuchan los gritos desde los mercados. Quieren reconducir los fondos allá donde el hambre voraz del mundo financiero la reclama. En ello andan. Mientras, las cadenas de televisión mantienen su audiencia con basura de colores y entretiene el susto con princesas de narices toxicas y noticias de cartón piedra. En estados Unidos Obama ha perdido el color.

¿En qué urna depositamos el desconcierto, la rabia, la propuesta?  ¿A qué guerra nos avocan?

Vemos salir por la puerta  grande camino del oasis a quienes nos trajeron a este desierto. Esta es una vieja película en la que nos había tocado ser  extras zarrapatrosos.

Pero ya ha llegado nuestro turno. Vamos ahora a contar nuestra propia Historia. Somos mayoría.

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