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Alacant, malas noticias

violencia machista

Somos la tercera ciudad con más víctimas de violencias machistas contabilizadas; 24.324 mujeres residentes en Alacant han sufrido y denunciado violencia, malos tratos de sus parejas o exparejas.  Son datos  a 31 de diciembre de 2016; son las cifras más altas después de Madrid, con 71.466 y Valencia  con 28.598 víctimas.  El total de denuncias contabilizadas en España, ascendieron en 2016 a 405.694, según  el Sistema de Seguimiento Integral  de los Casos de Violencia de Género del Ministerio del Interior. Unos datos que ponen de manifiesto que la violencia machista  está intrincada en nuestra vida social. Frente a tanta violencia cabe señalar que lo acotado de la tipificación de la llamada  violencia de genero deja fuera de estas cifras a muchas víctimas, familiares de los maltratadores o de sus parejas, los propios hijos e hijas, las agresiones en el trabajo, el propio acoso sexual.  La violencia contra las mujeres es trágicamente  un daño cotidiano que esta sociedad se infringe así misma.

Todos los recurso son pocos para prevenirla, para afrontarla, para atender a las mujeres victimas, para asesorarlas, para ayudarlas a salir de las relaciones violentas, para protegerlas de las amenazas de sus parejas. Pero la violencia machista y su peor expresión, los asesinatos que provoca son la consecuencia de una sociedad que se asienta en la violencia de la desigualdad. Desigualdad de derechos, de trato, de recursos; desigualdad de salarios, desigualdad de reconocimiento, desigualdad de pensiones de vejez. Trabajamos por mejorar las infraestructuras que atienden a las victimas, las leyes que afectan a sus derechos, las instituciones que deben garantizar su acogida y recuperación.

Necesitamos sumar esfuerzos, aunar voluntades, convencernos de que la violencia no es un asunto que afecta sólo al casi medio millón de mujeres que en 2016 dieron el paso de presentarse ante un juez y poner una denuncia por maltrato. Que la violencia vive agazapada en nuestra vida cotidiana y es la que la herramienta que sobre la que se construye la desigualdad, la dependencia, la brecha salarial. Si miles de hombres violentan y matan a las mujeres que dicen amar o desear algo muy profundo ha calado en nuestra forma de vivir; hubo tiempos en los que la ley lo permitía o hacía la vista gorda. En nuestro país ya no es así; pero esa violencia anida en nuestro más profundo comportamiento cultural; desde el feminismo le llamamos patriarcado, la estructura que sustenta el machismo, esa mirada que nos segrega. Queda mucha tarea. Pero la principal para el cambio está vinculada al compromiso institucional. Porque el movimiento de mujeres lleva décadas poniendo propuestas, reclamando medidas, leyes y presupuestos.

En ello seguimos.LLUM CORbata

 

 

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