Estas dos fotos las envía Maribel Bonilla. Su abuela, Encarna Juarez Ortiz, cordobesa, estuvo presa en Saturraran hasta 1943. En la foto de abajo, es la de gafas, con la niña delante. En la foto de arriba, a Encarna Juarez sela ve algo borrosa, arriba a la izquierda. Ahora que la conocemos, solo nos falta conocer su historia. Espero que Maribel nos la haga llegar.Ah
La cárcel de Saturrarán, entre Ondarroa y Motriku. Fue hotel balneario, seminario, cárcel de mujeres tras la ocupación franquista…Asturianas, andaluzas, castellanas, gallegas… Dos mil mujeres entre 16 y 80 años pasaron por aquel penal inolvidable. Según los datos oficiales allí murieron 107 entre mujeres, niñas y niños que les acompañaron en aquella cárcel que miraba al mar.
Aquí están algunas de las fotos que envió Marisa. Y vuelvo a colocar aquí su mensaje. Gracias Marisa. Colgaré el resto de fotos en otra página.
Hola, soy marysa, hija de una de las presas de Saturrarán, mi madre, que estuvo presa seis años, todavía vive, va a cumplir 97 años y ha perdido un poco la cabeza pero yo conservo todas las fotos que tiene de aquellos años.
mi madre se llama Pilar González Alvarez y la llamaban Pilarín Solis, es de Avilés. En aquella época tambien estaba cumpliendo condena una amiga suya que yo conocí pero que lamentablemente ya falleció, se llamaba María Miñambres, de León.
yo soy de León y me acercaré un día por Motriku.
un fuerte abrazo para todas las que sufrieron con élla.
Marisa.
Aquí va un video sobre Saturrarán con fotogarfías tomadas en tiempos de cautiverio y décadas después, duarnte el homenaje en 2007.
(…) El relato frío de la guerra, de las batallas, de las razones políticas puestas unas delante de las otras, no son suficientes. Hay que contabilizar, documentar, corroborar: pero hay que ir al fondo, allí donde lo oscuro y turbio deja lugar para la luz. Allí donde nos alimentamos cada día y nos abrigamos por las noches.
Que el tiempo de sosiego nos sirva para aceptar lo que somos, lo que fueron; para descubrir las luces cegadoras y las sombras que atravesaron nuestra madres, nuestras abuelas, nuestras deslumbrante bisabuelas; madres cuando el hambre se entretenía y resultaba imposible estrenar un vestido el domingo de Ramos ni ningún otro domingo.
Individuas de dudosa moral dice Pura Sánchez en su libro, citando las condenas de los vencedores. Si, señoras y señores. Nuestras valerosas antepasadas mujeres de dudosa moral, benditas sean.
Es hora de reclamar incluso su derecho al silencio, ese que ha parido nuestro deseo de saber. Es hora de aceptar el espacio inacabable que ocupan las historias no contadas. Y contarlas.
La literatura de la derrota está llena de páginas repletas de belleza dolorosa. Teresa de León las escribió desde el exilio en su Memoria de la Melancolía:
Contad vuestras angustias del destierro – dijo allá, por los años sesenta desde Roma–. No tengáis vergüenza. Todos las llevamos dentro. Puede que la fortuna os haya tendido la mano, pero ¿y hasta que eso sucedió? Contad vuestras noches sin sueño cuando ibais empujados, cercados, muertos de angustia. Habéis pertenecido al mayor éxodo del siglo XX. Ha llegado el momento de no tener vergüenza de los piojos que sacábamos entre el pelo ni de la sarna que nos comía la piel ni de la avitaminosis que nos obligaba a rascarnos vergonzosos en el cine. Nos habían sacrificado. Éramos la España del vestido rojo y la cabeza alta. Nos rascábamos tres años de hambre y buscábamos una tabla
para sobrevivir al naufragio. Contad cada uno el hallazgo de vuestra tabla de naufragio. (…) Sí, desterrados de España, contad, contad lo que nunca dijeron los periódicos, decid vuestras angustias y lo horrorosa que fue la suerte que os
echaron encima. Que recuerden los que olvidaron.
Pero hay miles de biografías, de relatos, de testimonios, de investigaciones publicadas contra viento y marea. Una de ellas, de valor sobresaliente fue el trabajo realizado por una presa iletrada, brillante y testaruda, por nombre Tomasa Cuevas que murió hace apenas 2 años. Ella sin más apoyo que su propia decisión, recién llegada del exilio, en los años setenta, se puso a la búsqueda de sus compañeras de prisión, para reunir sus testimonios en un libro que editó ella misma, a mediados de los años ochenta. ¿A quien le interesa la historia de las presas de Franco?, decían las entrevistadas. Y Tomasa Contestaba: A mi, a mi me interesa.
Las buscó, las encontró, las entrevistó y transcribió una a una sus palabras, sus nombres, sus condenas, su turismo carcelario.
A mi, a mi me importa, decía Tomasa.
El cirujano Estanislao Lluesma Uranga, logró salir de España en dirección a Argentina, tras la derrota Republicana. Era entonces, un hombre joven, atravesado por la sangre de la guerra que en tan abundante cantidad pasó por sus manos en los quirófanos en los que salvó tantas vidas. Embarcó con su madre, Maria Luisa Uranga, desde Gandía y rehicieron sus vidas al otro lado del Atlántico. Viajó en el navio militar británico Galatea como “agente político argentino”, según ha confirmado Robert Llopis, de la Universidad de Alicante.
Me interesé por Estanislao Lluesma, a través de Trini Gallego, que fuera con él miembro del Comité del Hospital San Carlos, en Madrid, durante los primeros meses de la guerra. En busca del rastro de aquel médico que tan profundo recuerdo había dejado en Trini –y en tantas otras personas, según he comprobado después– di con su hijo en Buenos Aires. La historia del encuentro está relatada en otras páginas de este blog.
El cirujano Estanislao Lluesma Uranga había nacido en Argentina, de padres españoles y vivió desde pequeño en España. Dice su hijo: “Hizo toda la carrera de médico en España hasta doctorarse, fue Capitán de Carabineros, estuvo becado en Europa, fue condecorado por el Rey Carol de Rumania cuando estuvo en ese país junto a la después famosa Dra. Ana Aslan a quien conocí en Argentina ya que nos llamó cuando vino al enterarse que papá había fallecido” .
Estanislao, hijo, me hace llegar más fotos de su abuelo y su abuela, en Guinea Ecuatorial, cuando el abuelo fue nombrado Gobernador de la Colonia por la República, en 1933, republicanos y valencianos. Y me quedo perpleja de los caminos que de nuevo se abren…¿Quien sabe si alguno de los soldados que aparecen en la foto es el bisabuelo de mi amiga Francesca, gineana como ellos y educada por monjas vascas, que le enseñaron a cantar Desde Santurce a Bilbao…? ¿Cuantas historias apasionantes podemos aprender sólo con mirar nuestros linajes!! María Luisa Uranga, que aparece en la foto junto a su marido, había dado a luz en Argentina a su hijo Estanislao, años atrás, cuando fue de visita a ver a su hermano Rafael a Argentina y a otros familiares. Argentina y España, tan cerca, tan lejos.
Estanislao Lluesma Uranga, tras su salida al exilio, continuó su carrera en Argentina como cirujano, donde fue también maestro de médicos y muy querido. En España, engrosó las listas de los médicos depurados en la Universidad de Madrid; en 1932 había sido nombrado ayudante de Patología Quirurgica, con Laureano Olivares. Durante la guerra, asumió la dirección del Hospital San Carlos. (Ver pag. 97. La destrucción de la ciencia en España. Edit. Complutense).
Ahora, Estanislao Lluesma hijo, se ha encontrado de nuevo con la historia de su padre. Y trata de rehacer el camino de vuelta en un mapa biográfico y genealógico repleto de acontecimientos, viajes, tragedias, silencios, amor y mucho por descubrir. Quiere recuperar la nacionalidad española y sus lazos familiares a este lado del mundo. Mis mejores deseos.
Necesitamos que nos cuenten historias, espacio y tiempo para sentir las nuestras propias, para conectanos con quienes han hecho posible nuestra llegada a la vida y nos legan lo mejor de su propia experiencia: sus relatos, tan curativos en tiempos de crisis, tan necesarios.
Acaba de lanzarse la nueva campaña de Coca Cola. Un encuentro real sobre la felicidad en tiempos de crisis. Un anciano, Josep Mascaró, mallorquín de 102 años, le cuenta la historia esencial a una bebé que acaba de llegar al mundo y tiene nombre de montaña, Aitana y apellido de ser humano, Martínez. Él vuela desde Mallorca a Madrid, un viaje de un siglo para contarle la verdad: Un minuto y 30 segundos que brillan y nos ayuda a detenernos, a sentir que la vida merece la pena.
Coca Cola, de nuevo, ha dado en el clavo del optimismo, de la esperanza, de la sonrisa en tiempos de incertidumbre, auque a ellos también les toque la recesión. La campaña ha sido creada por MacCann España, que la ha titulado Encuentros. Su directora, Marta Fontcuberta. Seguro que ya lo conoceis.
Se estrenó en los canales españoles hace apenas tres días. Disfrutadlo,
“Hola Aitana, me llamo Josep Mascaró y tengo 102 años. Soy un suertudo. Suerte por haber nacido, como tú, por poder abrazar a mi mujer, por haber conocido a mis amigos, por haberme despedido de ellos, por seguir aquí. Te preguntarás cuál es la razón de venir a conocerte hoy, es que muchos te dirán que a quien se le ocurre llegar en los tiempos que corren, que hay crisis, que no se puede. Esto te hará fuerte, yo he vivido momentos peores que éste, pero al final de lo único que te vas a acordar es de las cosas buenas. No te entretengas en tonterías, que las hay, y vete a buscar lo que te haga feliz que el tiempo corre muy deprisa. He vivido 102 años y te aseguro que lo único que no te va a gustar de la vida, es que te va a parecer demasiado corta. Estás aquí para ser feliz.”
Soñé que era posible llevarlo a cabo cuando tras oir las historias de Trini, de Rosa,de Concha Pérez, de Enriqueta Gallinat, de Angelita Rodríguez…pero de qué modo reunir los apoyos para una tarea que parecía no interesar a casi nadie en la vida pública.
Mi búsqueda había comenzado antes. Desde principios del año noventa, andaba yo detrás de los testimonios para construir lo que, entonces, yo quería que fuera un guión de ficción. Mi deseo era relatar el final de la guerra en Alicante con las mujeres mujeres como protagonistas. Comencé a buscar y a encontrar.Y lo que iba a ser ficción se convirtió en testimonio documental. No me sent´capaz de crear una ficción más emocionante que sus testimonios en sus propias voces.
En Barcelona, durante las Jornadas Feministas de 1995, pude conocer a Enriqueta Gallinat, a Rosa Cremón, a Concha Pérez, Victoria Carrasco, Trini Gallego… allí estaban testarudas, viejas, brillantes dispuestas a hacerse oir, cargadas de razones, de historias, de emociones… Nos contaron sus historias y la sala repleta de mujeres, prorrumpió en un aplauso inacabable tras escucharlas, todas puestas en pie, como abrazándolas.
Poco despué pude hablar con Curra Ortiz, que era, en 1998 la directora del programa de TV2 La Noche Temática; le hablé de mi idea y aceptó entusista la propuesta de un documental sobre las mujeres y la guerra que se realizó con un equipo de la TVE y que posibilitó, entre otras, el viaje de la anarquista Conchita Liaño desde Caracas a Madrid y a Barcelona para el rodaje y las entrevistas.
Cuando escribo esto, Trini Gallego, Conchita Liaño y Concha Pérez siguen disfrutando de su vitalidad de nonagenarias. Por ellas y por tantas otras como ellas.
Mis agradecimientos a todo el equipo de La Noche Temática, que se entusiasmo con el proyecto.
En Colombia, en Ruanda, en Sudáfrica, en Haiti, en la vieja Europa y en los barrios prósperos de los imperios del mundo hay corazones que laten con las mismas historias de dolor y resistencia. Wim Wenders dirigió un breve documental promovido por Javier Bardem y Televisión Española llamado Crímenes invisibles. Una película conmovedora que nos permite considerar el milagro que supone que la vida continue de la mano de las mujeres cuyos sufrimientos son tán difíciles de hacer notar siendo como son, tan ancestrales. En el mismo proyecto Crímenes invisibles, Javier Corcuera se fue a Colombia y contó en imágenes los desastres que padecen las comunidades desplazas.
Wim Wenders se atrevió a traspasar el tabú y las mujeres protagonistas también lo hicieron. Tienen ellas la palabra. Como dice con ternura una de ellas: Lo siento, pero esta es una historia triste.
El asunto del alcalde de Morón –que por cierto está en la provincia de Sevilla y no en la de Cadiz– como escribí ayer equivocadamente– me trae a la memoria al Gallo de Morón.
Dicen que por allá por el S.XVI, para hacer pagar ciertos tributos llego desde la la Chancillería de Granada un juez a poner orden. No debió resultarle fácil ejercer su autoridad pero no dejó de intentarlo. Lo que le hizo célebre fue su altivez que le llevo a afrimar A qui el más gallo soy yo. Con tanto éxito que un grupo de vecinos le agarró, le desnudó y recibió una buena tunda. Así que el gallo se quedó, como dice la copla, sin plumas y cacareando.
El Ayuntamiento recuerda la leyenda en esta placa:
No sé en qué se parece la leyenda a lo que sucediera; eran tiempos de cambios, los RRCC acababan de conquistar a los musulmanes el Reino de Granada y se había recrudecido la persecución religiosa, la expulsión y/o la obligatoriedad del bautismo…que tampoco serviría de mucho porque a la larga, se persiguió también a quienes, bautizados, no eran de verdad cristianos, y también se les persiguió con la Inquisición, entre otros modos.
En fin. ¿Qué tiene que ver todo esto con el alcalde del PP y su propuesta Mariana? Que la fe en la Virgen María ha venido siendo de hace muchos siglos como una herramienta de definición de cristianos Viejos. Y mira por donde, en pleno S. XXI, cuando hemos logrado una sociedad que no obliga al vecindario a definirse por sus creencias, seguimos con la copla. La Historia que nos devuelve lo que somos y que nos mueve en sus enredos.
Hay sitio para todos, alcalde. Que ser cristiano no es negarle los derechos a quienes no se definen como tales.
Y para terminar, otra referencia al gallo de Morón. Es una canción del Koala, que el mismo se define como autor rock rústico.
Es un tipo divertido e ingenioso y le compuso esta letra para una de sus canciones que se llama El gallo de morón.
LETRA DE LA CANCION EL KOALA - EL GALLO DE MORóN (ROCK RúSTICO DE LOMO ANCHO)
Ay, ay, ay, que triste está el gallinero.
Qué triste está el gallinero.
Qué triste está.
El gallo de Morón está tristón
porque la gallinita le ha dicho que no.
el gallo de Morón está tristón
porque la paloma duerme en su colchón.
El gallo de Morón está tristón
Porque la minina le ha dicho huevón.
El gallo de Morón está tristón
porque mañana hay gallo con arroz.
Arroz con gallo, gallo con arroz.
Arroz con gallo, gallo con arroz.
Arroz con gallo, gallo con arroz.
Arroz con ajo y pimentón.
El gallo de Morón está tristón
porque la pata picotea su trigo.
El gallo de Morón está tristón
porque hay otro gallo más guapo y más listo.
El gallo de Morón está tristón
porque la gallinta le ha dicho que no.
El gallo de Morón está tristón
porque mañana hay cazuela de gallo con arroz. ¡Yehe!
Arroz con gallo, gallo con arroz.
Arroz con gallo, gallo con arroz.
Arroz con gallo, gallo con arroz.
Arroz con ajo y pimentón.
Arroz con gallo, gallo con arroz.
Arroz con gallo, gallo con arroz.
Arroz con gallo, gallo con arroz.
Arroz con el gallo de Morón.
Hay bronca en el gallinero
los dos gallos se van a pelear
hay bronca en el gallinero
y la gallinita no quiere mirar.
El pato se mete por medio
ha pillao un picotazo y sale perdiendo
los otros se quedan riendo
y el pato llorando dice: no lo entiendo.
Arroz con gallo, gallo con arroz.
Arroz con gallo, gallo con arroz.
Arroz con gallo, gallo con arroz.
Arroz con ajo y pimentón.
Arroz con gallo, gallo con arroz.
Arroz con gallo, gallo con arroz.
Arroz con gallo, gallo con arroz.
Arroz con el gallo de Morón.
Nota: La historia del gallo de Morón pronto llegó Cuba y allí prosperóde tal modo que le tienen también un monumento.
Organizado por la Escuela de Empoderamiento de Arrasate-Mondragón. 23 y 24 de mayo.
Durante el transcurso del taller iniciamos una mirada a la historia colectiva desde la perspectivas de las propias biografías. Pudimos iniciar una senda: La de descubrir quienes somos a partir del contexto en el que hemos crecido. Buscamos en nuestros linajes a las mujeres que han hecho posible nuestro presente; encontramos vacíos, esfuerzos, alegrías y sufrientos. Encontramos dolor, miedo y mucha energía. Nos topamos también con silencios y con mucho desconocimiento.
Una propuesta para ampliar nuestra mirada sobre la historia, sobre la memoria. Un ejercicio de acercamiento que nos ayuda a buscar el lugar de cada cual, a dejar en el pasado lo que al pasado corresponde y afrontar el presente con los recursos que hemos heredado y que están a nuestra disposición.
Una realidad con múltiples vértices susentados por mujeres que se hacen visibles al mirarlas. No hay Historia sin historia individual.
¿Cómo afrontar la historia colectiva común si apenas nos atrevemos a mirar la propia historia? Nos preguntamos. Y comenzamos el camino.
El pasado sábado 1 de marzo, di una conferencia en el Círculo de Bellas Artes, en el Madrid apretado de esta primavera.
Hay dos temas sobre los que he tratado de reflexionar en estos años de trabajo vinculados con lo que hemos llamado Memoria Histórica. No se trata de reabrir heridas sino de buscar cómo curarlas sin negar a nadie fueran quienes fueran nuestros antepasados. Quiero invitaron a reflexionar conmigo sobre el sentido de la memoria. Y quiero también colocarme en ese lugar abierto por nuevas corrientes del pensamiento y de la spicología: orientarnos hacia la solución.
Desde ese lugar, reclamo nuestro derecho y nuestra obligación de afrontar la historia de los hombres –y de un modo particular– de las mujeres que nos han precedido. Y mirarla desde el espacio y el tiempo que nos corresponde, que no es otro que el del presente. Un presente en democracia, sin guerra, sin dictadura que nos permite discutir, vivir y defendernos sin poner en cuestión la vida de los otros, de las otras.
Dice Nietzsche que la Historia solo tiene sentido si se orienta hacia la vida. Me quedo entonces con Nietzche y trato de tirar de ese torrente que hace posible que la vida siga. Ese Torrente está lleno de hombres y de mujeres esenciales. De esas mujeres quiero hablar, sin excluidas, fuera cual fuera su cultura, su ideología, su oficio…
Gracias a los organizadores del Foro por la Memoria, por la invitación y a Pilar González por sus palabras de presentación.