Acabo de tener noticia del CD de Barricada La Tierra está Sorda. Su canción, A las siete de la tarde, está basada en mi relato del parto de Rosa Cremón en el Campo de los Almendros, narrado en Nosotras que perdimos la paz. Les he encontrado en Internet y lo comparto. Gracias Barricada, por la música y por la memoria.
Me gusta la canción dedicada a Matilde Landa, una presa a la que todas las mujeres, que he conocido, que pasaron por la cárcel de Ventas , admiraban.
El humor es una de las fuentes de la vida inteligente; una manera creativa y saludable de mirar los problemas propios y los dramas y tragedias cotidanas. Con la chispa del humor, las dificultades no disminuyen, pero sin duda, se suavizan, porque al reirnos, la sangre dejar de estar retenida y fluye para permitir que el aire entre a fondo en nuestros plmones, se esponja el alma y el corazón. Para momentos de crisis, os recomiendo que le dediqueis un minutos a Le Luthiers, por consejo de mi amiga Ana María Grandinotto. Escuchadlos.
Una porteña y una mexicana que forman un coctel magnífico de música, fuerza y creatividad, sus creaciones están cargadas de ingenio, humor e ironía. Imágenes del Teatro Empire, Buenos Aires, Noviembre, 2007.
El Hábito fue el cuartel general, digo, su capilla ardiente, en la ciudad de México, una sala que ellas presentan como Teatro Bar. Y dicen:
Lo de teatro bar es para conservar las formas, pero no se dejen engañar. Esto es un cabaret. (Nomás no se digan a nadie) .
El Hábito se transformó a su vez en El Vicio. Según afirman en su web: De todo buen hábito se hace el vicio.
Disfrutadlas y si tenéis oportunidad, ir a verlas.
Como Bebe, necesitamos tiempo. ¿Donde está el tiempo? Un video prestado desde México de la página de María La Llorona de quien cito uno de sus preciosos textos.
Hoy recordé que quiero ser Cuenta Cuentos, que voy a arrastrar mi silla por toda la plaza, treparme en ella, agitar la garganta y hablar de palabras. Me acordé de los niños y los abuelos, de los finales felices y de los aplausos, también de los silencios. Sí, de eso, de todo ello he pensado de nuevo; porque es más sencillo pensar que hacerme a la idea de olvidar.
En todo caso yo no soy de las que olvidan, menos si hablamos de cuentos… Alguien tiene que hacer el trabajo sucio y limpiar las miradas, los labios… implantar sonrisas.